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LA METAMORFOSIS AZULGRANA

Barça, la mejor defensa de Europa

Valverde devuelve el equilibrio y la fiabilidad al equipo, que ha dejado la portería a cero en 30 de sus 47 partidos

Marcos López

Ter Stegen despeja un balón con el puño ante Aduriz en el duelo con el Athletic en el Camp Nou.

Ter Stegen despeja un balón con el puño ante Aduriz en el duelo con el Athletic en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Messsi suele ganar los partidos. Pero el equipo tampoco los pierde, refundado desde la sensatez y la fiable mirada defensiva que ha transmitido Ernesto Valverde. Con Messi, y a mediados en agosto, deprimido y zarandeado por la inesperada huida de Neymar al Paris SG, el Barça encajó cinco goles en la Supercopa de España ante un Madrid desatado, preludio de lo que parecía ser un curso tan negro como tormentoso.

Era un equipo roto, con un líder angustiado (Leo) y un técnico novato (el Txingurri). Siete meses después, es otro Barça, sostenido, como casi todos, por la infinita magia del 10, resguardado, además, por una sólida red de seguridad creada por Valverde que la ha convertido en la mejor defensa de Europa.

No, no se trata de ninguna exageración. Es real. El desequilibrado Barça del tridente ha dejado paso, tras un minucioso trabajo colectivo ("la solidez es de los jugadores», se apresura a explicar el técnico como si no tuviera nada que ver), a un rocoso Barça. Tan rocoso que es capaz de dejar su portería a cero en 30 de los 47 partidos oficiales que lleva. Tan consistente que su defensa de gala se recita de memoria con Sergi Roberto, ya con alma de lateral derecho, Piqué, Umtiti y Jordi Alba, un extremo (lleva 10 asistencias de gol), disfrazado de lateral zurdo. Aquella visita veraniega al Bernabéu fue, curiosamente, el origen de todo.

Piqué cabecea junto a Paulinho en el choque contra el Atlético de Madrid / jordi cotrina

El 4-4-2

El equipo, empezando por Piqué, asumió su inferioridad ante el Madrid por vez primera en los últimos nueve años. Cuando volvió, a finales de diciembre, demostró que había aprendido la lección: 0-3 en el clásico de la Liga y la sensación de robustez que necesitaba Valverde para fortalecer su proyecto. En el trayecto, el técnico se refugió en el 4-4-2 para salir de esa terrible debilidad.

En aquella Supercopa, el Madrid desnudó defensivamente al Barça de tal manera que lo dejó sin argumentos, marcándole goles de todo tipo: ataque estático, contrataque... Para comenzar, Piqué se marcó el primero en propia puerta, abriendo hasta una crisis entre la plantilla y el club porque Pep Segura, recién nombrado secretario técnico azulgrana, incidió en que el "error" del central "había condicionado el partido".

El 'factor Paulinho'

Tuvo que matizar el ejecutivo esas palabras con el propio defensa, síntoma de la combustión que se vivía entonces en el Camp Nou. Poco a poco, con la figura del cuarto centrocampista (era casi siempre Paulinho) incrustada en el once, Valverde fue levantando sus pilares defensivos. "¿El secreto de este año? El equipo se mantiene junto, tanto en ataque como en defensa", argumentó el pasado domingo tras ganar al Athletic (2-0) y encadenar el cuarto partido consecutivo sin encajar un gol.

Umtiti se anticipa a Raúl García / JORDI COTRINA

"¿El secreto de este año? El equipo se mantiene junto, tanto en ataque como en defensa" (Valverde)

Es, como sostiene el Txingurri, "viajar juntos" por el campo, sin que el equipo se deshilache con dos unidades que tenían antes vida propia: el tridente y los demás. El Barça de Guardiola solía emprender ese viaje a través del balón. El Barça de Valverde, en cambio, puede hacerlo con la pelota. O no,  capaz como es de instalarse en campo propio dejando creer a sus rivales (Atlético, con Simeone sacando a cinco delanteros, y Athletic, con Aduriz y Williams, son los últimos ejemplos) que están dominando el partido. Pero no es así.

El arma de la presión

Lo gobierna el Barça desde una indiscutible autoridad defensiva sustentada en algo que sí es común a Pep y Ernesto. Una endiablada presión que convierte a ambos Barças en máquinas de recuperar balones. Viven y muerden en campo contrario torturando a sus rivales, conscientes los jugadores de que se ataca mucho mejor si se defiende bien. Y los mecanismos del actual Barça están ya tan engrasados que no ha encajado ni un solo gol en los últimos 20 minutos de las 29 jornadas de Liga, un detalle que revela la excelente gestión de los partidos.

Portero con manos y pies

En Europa, sin ir más lejos, solo ha encajado dos tantos (Nikolau, a la salida de un córner, y Willian desde fuera del área) en ocho encuentro tras viajar a Turín para medirse a la Juve y a Londres para enfrentarse al Chelsea. Hace un año, había recibido siete. Messi vive tranquilo con esa estructura que lo arropa. "Hemos sido muy fuertes como equipo y como bloque", reveló la estrella tras la espectacular victoria sobre el Chelsea (de nuevo la portería a cero) en el Camp Nou.

"Que no nos conviertan goles dice mucho del trabajo de este equipo" (Messi)


 "Que no nos conviertan goles dice mucho del trabajo de este equipo", enfatizó el astro, consciente de que esa refundación del Barça le ha permitido llegar al tramo final de la temporada con opciones de conquistar los tres títulos. Messi se divierte y Ter Stegen, un portero con manos de acero (firma el 85% de paradas) y pies de seda (reparte más de 1.000 pases), bunkeriza su portería al extremo de haber superado a Oblak (Atlético) como el actual Zamora de la Liga.
Además, Piqué y Umtiti han conectado a la perfección convertidos en una de las mejores parejas de centrales de Europa. Valverde ha logrado que sus jugadores transmitan la sensación de que disfrutan defendiendo, resumido en la capital figura de Rakitic. "Es un lujo tenerlo". 

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