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LA PIZARRA

Las claves tácticas del Málaga - Barça: Jordi Alba siempre asiste

El lateral zurdo volvió a ser influyente en el juego ofensivo del Barça

Joan Domènech / Málaga

Jordi Alba pugna con Gonzalo Castro, en La Rosaleda.

Jordi Alba pugna con Gonzalo Castro, en La Rosaleda. / JON NAZCA (REUTERS)

CENTRO NUEVO PARA UN SOCIO DIFERENTE

No estaba Messi, disfrutando en Barcelona del nacimiento de Ciro, su tercer hijo. Pegado a la pantalla de televisión comprobado que Jordi Alba, su mejor socio, no pierde la costumbre de regalar goles. Da igual que no esté Leo. Siempre le queda mirar al centro del ataque y detectar la figura de Luis Suárez, el amigo y vecino del astro argentino. Fue, sin embargo, una asistencia distinta, a las que suele ejecutar el lateral zurdo azulgrana. En una rapidísima transición ofensiva, creada y construida en el sector izquierdo del Barça. Ter Stegen fue el hombre que empezó la acción, transitando el balón por los pies de Piqué, Busquets, Paulinho y Coutinho antes de acabar en la penúltima estación.

Messi, Alba le da los goles llegando hasta la línea de fondo y mirando siempre hacia atrás. A Suárez, en cambio, lo hizo desde la posición de volante zurdo con un centro en diagonal que llevaba la máquina del tiempo incrustada para aguardar al nueve. Un cabezazo preciso y Messi, en el hospital aún, debió sonreír al ver que Jordi Alba siempre asiste bien.

BROTES VERDES DE UN ACTIVO DEMBÉLÉ

Se vio a Dembélé. Antes de la expulsión de Samu García. Y después. Primero, supo interpretar el joven francés donde debía colocarse entre la doble barrera defensiva andaluza de tal manera que recibía en ventaja el balón que le servía sus centrocampistas. No solo eso. También entendió el 'Mosquito' que debía venirse hacia adentro para abrirle todo el carril derecho a Sergi Roberto, el hombre que sí estaba pegado a la cal.

Entendió el francés que debía abrirle el carril derecho a Sergi Roberto

Esos esperanzadores brotes verdes de Dembélé para el Barça quedaron, sobre todo, representados en el 0-2 cuando atacó con determinación el espacio para colarse en el área del Málaga. Lo hizo aprovechando su velocidad. Pero todo lo rápido que fue lo transformó en calma también cuando aguardó la irrupción de Coutinho. Rapidez y tranquilidad de Ousmane para asistir al brasileño, que firmó un maravilloso gol con un taconazo. 

COUTINHO AÑADE RECURSOS AL ATAQUE

Sin Messi y sin Iniesta, los faros que marcan el estilo del Barça desde hace casi tres lustros, Valverde pudo disfrutar de un nuevo catálogo de registros ofensivos. Fue un Barça dinámico, alegre, con un reparto equilibrado de los espacios, dejando que Alba explorara con su tradicional eficacia el flanco izquierdo, mientras Sergi Roberto se lo pasaba bomba descubriendo los primeros pasos de su relación ofensiva con Dembélé. A estas nuevas conexiones se unió también Coutinho, quien aporta elementos nuevos al juego ofensivo del Barça, especialmente con sus disparos desde fuera del área. Remató cuatro veces y dos desde la fronal, pero su gol, un soberbio taconazo , llegó viniendo desde el otro flanco. 

Fue un Barça alegre, dinámico y equilibrado

Aporta Coutinho, más volante que extremo porque la banda le pertenecía de inicio a fin a Jordi Alba, unos registros que necesitaba el equipo. Intimida desde fuera con esos disparos lejanos y llega al área con peligro, además de estar preciso gobernando el balón. Mira más el brasileño de forma vertical inyectando así un peligro distinto. 

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