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POLÉMICA ARBITRAL

Mateu Lahoz desquicia al Barça

El peculiar árbitro valenciano pita un penalti inexistente y no expulsa al portero del Las Palmas por unas manos fuera del área

Jordi Tió

Mateu Lahoz pita penalti contra el Barça.

Mateu Lahoz pita penalti contra el Barça. / REUTERS / SANTIAGO FERRERO

Sacó de quicio el peculiar Mateu Lahoz al Barça en Gran Canaria. Lo hizo con decisiones puntuales pero sobre todo al señalar un penalti inexistente que permitió a los canarios igualar el marcador. De hecho, por más que se mire la acción, es difícil de adivinar lo que vio el árbitro para señalar la pena máxima, la primera contra los azulgranas en dos temporadas. Pero lejos de ser un penalti meridiano (unas posibles manos de Digne, quizá), fue una acción que ni con el VAR sería fácil de resolver. Y estando Mateu de por medio, mucho menos.

«No sabemos todavía lo que ha pitado. Yo no lo sé, no sabemos quién ha hecho el penalti, estamos descifrando aún a ver quién ha sido, pero lo habrá tenido claro», manifestó cariacontecido Valverde tras el partido. No solo por esa jugada sino también por la clarísima mano fuera del área del portero Chichizola antes del descanso, evitando que Suárez se quedara solo con el balón y a puerta vacía. Todos los azulgranas protestaron esa acción, que podía haber acabado con una roja al meta canario, pero Mateu pareció no verla. «Es verdad que Chichizola ha tocado la pelota con la mano, pero no sé que ha interpretado el árbitro», admitió Paco Jémez, técnico del Las Palmas.

Gran gol de Messi

El penalti fue el punto de inflexión en un partido que pareció encarrilar el equipo azulgrana con un gran gol de Messi, de falta, pero que se fue emborronando con el paso de los minutos. No mataba el duelo el conjunto de Valverde y propició que el impredecible Lahoz la liara con una de sus decisiones. Y así lo hizo. Sí, la lío el colegiado pero se dejó enredar el Barça con su mal juego, atrancado y sin fluidez, en una noche en que Valverde no dio con la tecla.

Porque si incomprensible fue la decisión de Lahoz, más sorprendió si cabe que el preparador dejara en el banquillo a Coutinho y Dembélé, apostando de entrada por Aleix Vidal como extremo derecho y, de nuevo, con Paulinho, en el centro del campo. Necesitaba fluidez el Barça, justo lo que no suele dar el anárquico centrocampista brasileño, que ni llegó al área ni facilitó el juego de ataque.

Cambios estériles

Rectificó el técnico en la segunda mitad, viendo el panorama muy negro. Relevó a Paulinho, Aleix e Iniesta y entraron Coutinho y Dembélé y Rakitic, aunque tampoco mejoró el juego. Se agrandó el Las Palmas y ni los seis minutos que dio Lahoz como tiempo añadido (en eso estuvo acertado) sirvieron para meter el segundo.

Suárez, comedido durante todo el partido porque una amarilla le dejaba sin jugar ante el Atlético, se marchó al vestuario, cabreado, sin querer discutir con Mateu. Todo lo contrario que Piqué, que no jugó pero que acabó caliente. El central se marchó recriminándole al árbitro su actuación, desquiciante una vez más para desespero del Barça, al que Lahoz ya le birló la Liga del 2015 en el Camp Nou ante el Atlético, al anular un gol a Messi por un fuera de juego inexistente. Vuelve el equipo rojiblanco el domingo con la Liga en juego. Lo bueno es que no estará Mateu Lahoz.

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