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El Barcelona, a la final de la Copa

Al Valencia le fallan los pasillos

Dos internadas de Luis Suárez por el flanco derecho de su zaga rompieron los planes de Marcelino

El travesaño y un paradón de Cillessen evitaron que metiera presión a los de Valverde

Nacho Herrero

Luis Suárez desmontó la defensa valencianista con dos destellos.

Luis Suárez desmontó la defensa valencianista con dos destellos. / Miguel Lorenzo

La Policía y Luis Suárez amargaron la noche al Valencia y le impidieron apurar sus opciones de estar en la final de la Copa ante un Barça sobrio y efectivo. Y todo por dos pasillos, el que hicieron las fuerzas de seguridad para garantizar el orden en la llegada de los equipos a Mestalla y el que abrió con sus cabalgadas el uruguayo por el flanco derecho de la zaga local en la segunda parte.

El Valencia sabía que la final pasaba porque Mestalla fuera una olla a presión y sus seguidores habían organizado una multitudinaria recepción a ambos equipos un par de horas antes del choque para empezar a hervir el agua. Pero la Policía tomó la Avenida de Suecia y obligó a los aficionados a mantenerse en las aceras enseñando el siempre convincente bloc de las multas. Así que se quedaron a medias.

Lo mismo pasó dentro. Los 43.355 espectadores hicieron que el estadio pareciera lleno por televisión, pero no lo estaba. El club valenciano logró enderezar al final su errática política con las entradas, pero fue tarde. Parece difícil que la recaudación, fuera la que fuera, le haya compensado el desaguisado.

E igual pasó en el campo: el Valencia se quedó con el casi. El travesaño repelió un cabezazo de Rodrigo al poco de empezar que habría cambiado la historia del enfrentamiento y que insufló esperanzas a los suyos. Al final y al cabo, el empate a cero al descanso entraba dentro del plan previsto.

Arrancadas eléctricas

La idea de los locales siempre fue que el Barça no marcara porque el selló que le ha imprimido Valverde esta campaña hace imposible soñar con meterle tres goles. Para asegurar esa idea Piqué se apuntó al once y no dejó el terreno de juego hasta que la final estaba en el bolsillo. Lo debió ver claro cuando Cillessen hizo un paradón de balonmano a Gayà entre el primer y el segundo tanto visitante.

Aunque los goles llevaron el nombre de Coutinho y Rakitic, el impulso en ambos casos fue de Suárez. Dos eléctricas arrancadas por la banda izquierda con Montoya y Gabriel de víctima propiciaron los tantos y confirmaron los peores presagios de Marcelino, que lleva toda la temporada buscando un lateral diestro. Tampoco Nacho Vidal y Vezo le han convencido. El técnico asturiano volvió a pedir un refuerzo para esa posición en este mercado de invierno y fue lo único que no le dieron. Y por ese pasillo se le escapó al Valencia la final.

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