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TRIUNFO HISTÓRICO

Melendo, el niño que se hizo grande, inmenso

El canterano blanquiazul, que llegó al Espanyol en prebenjamin, marcó su primer gol como profesional para provocar la locura perica

El gol que rompió la racha de 29 partidos invicto del Barça fue obra de dos canteranos blanquiazules, pues el centro fue de Marc Navarro

Emilio Pérez de Rozas

Melendo celebra su gol ante Cillessen.

Melendo celebra su gol ante Cillessen. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Al que luego sería magnífico Barça de Ernesto Valverde empezó maltratándolo el que luego sería un mediocre Real Madrid y el rival de toda la vida, el Espanyol, el modesto Espanyol (comparado con el riquísimo mes que un club), fue quien, anoche, en su noche, en la gran noche, en la noche en la que le salió todo, desde la alineación hasta los cambios, hasta la parada de Diego López a Leo Messi, que falla un penalti de cada cuatro que lanza (¿tremendo, no, en el mejor del mundo?), pasando por el gol del joven (20 años tiene), pequeño (1,67 mide) y canterano, más que eso, el niño de la casa, llamado Óscar Melendo y terminando, no solo con la racha de 29 partidos invicto del Barça sino con la primera victoria perica en Cornellà-El Prat y, lo que es más grande aún, gracias al primer gol que el Espanyol le mete al Barça ¡en seis años! en su nuevo estadio.

Melendo, uno de los jugadores más bajitos de la Liga, es el triunfo de la cantera 'perica' sobre la poderosa Masia barcelonista

Contaba Quique Sánchez Flores en la previa que debía inventar algo para plantar cara al Barça “pues todo lo que hemos hecho hasta la fecha no nos ha servido para ganarles”. Y, cuando muchos pericos se echaron las manos a la cabeza al ver la alineación, con cuatro defensas, cinco centrocampistas y Gerard solo arriba, el mister pidió paciencia porque tenía un plan. ¿Suertudo? Todos los planes precisan de suerte. Y el Espanyol la tuvo en su justa medida. Y no solo porque Messi falló el penalti (o lo paró Diego López, que, largo como es, llegó a la cepa de su palo izquierdo), también porque Burgos Bengoetxea le perdonó la expulsión a Aarón, en el minuto 52 de partido.

Gol canterano

Pero el Espanyol que tenía un plan, sí, lo tenía, lo ejecutó, lo celebró, lo culminó con gente de la casa, muy de la casa, con ese grupito de jugadores que, como había narrado el propio Sánchez Flores en la previa, “son los que más y mejor saben jugar estos partidos porque los han jugado de pequeñitos, de muy pequeñitos, y los han celebrado y sufrido más que nadie”. En efecto, Marc Navarro, que centró, y Óscar Melendo, que remató magistralmente con la parte interior de su bota izquierda, a lo Messi, a lo Asensio, a lo joven que se quiere comer el mundo, aunque sea tan bajito como para que varios clubs lo rechazasen, que quiere llegar a ser el capitán del Espanyol.

"El paradón de Diego López ha sido vital para el subidón, el arreón final de un partido fantástico para nosotros"

Óscar Melendo

Jugador del RCD Espanyol

Ese Espanyol, cuya alineación empezaba por Diego López, el portero que le había parado el primer penalti como profesional a Messi (2008) y ayer noche cerró el círculo deteniéndole el último, sabía lo que hacía, gustase o no a los amantes del fútbol. “Porque había que hacer algo diferente, pues lo que habíamos hecho no nos llegaba”. Tenía razón el mister, sí. Y fueron sus niños, los niños de la casa, los que le dieron la razón. Y Diego López, sí, que, como reconoció Melendo, “con su maravillosa parada nos ha dado el subidón que necesitábamos para protagonizar el arrerón final”.

La sorpresa se Melendo

Y el milagro llegó de la mano de un joven, ya no tan niño, que representa, sin duda, la culminación del éxito del fútbol base blanquiazul, al convertirse en el primer futbolista que alcanzó la élite después de pasar absolutamente por todas las categorías de la fábrica de Sant Adrià: benjamín, infantil, alevin, cadete, juvenil, B y ¡zas! el gran el día del Alavés. “Papá, por favor, tráeme el chándal, que el mister me ha convocado para el partido”, fue la llamada de Melendo cuando Sánchez Flores lo convocó y ni él se lo creía.

¡Ah! y, por cierto, sí, es el primer gol como profesional de Melendo.