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PROBLEMAS EN EL ATAQUE

El Barça acaba el año con tres delanteros

Messi, Suárez y Alcácer no tienen recambios, aplazada la reaparición de Dembélé, lesionado Deulofeu y dimitido Arda

Joan Domènech

Suárez, Messi y Alcácer celebran un gol a la Real Sociedad en la Liga anterior.

Suárez, Messi y Alcácer celebran un gol a la Real Sociedad en la Liga anterior. / JORDI COTRINA

Poco podía imaginarse Ernesto Valverde cuando firmó por el Barça que acabaría el año con una delantera formada por Messi, Suárez y Alcácer. Un tridente de ataque y nada más. Sin recambios.

Se resistía a creer que perdería a Neymar, aunque escuchaba esa amenaza día tras día. Nunca habría imaginado que el sustituto del brasileño, Ousmane Dembélé, jugaría dos ratitos. Tampoco esperaba que Gerard Deulofeu no respondería a las expectativas y acabaría lesionándose. No sospechó que Arda Turan dimitiría. Ni que Rafinha recaería sin poder echar una mano.

Delantera del Barça

Gestión desde la precariedad

Pero Valverde se encuentra, en todo un Barça, que debe gestionar sus recursos desde la precariedad. No le queda otro remedio que ir tirando con solo tres delanteros para cerrar el primer semestre.

A pesar de todos los inconvenientes, ha cosechados éxitoslíder destacado en la Liga, líder de su grupo en la Champions, el menos goleado de la Liga y único invicto de las grandes Ligas (junto con el Atlético). El entrenador se confesó feliz y satisfecho «del día a día» en el Camp Nou.

Messi, el más resistente

A ello ha contribuido que una de las patas del tridente, además de ser la mejor y la más valiosa, sea la más resistente. Leo Messi ha jugado las 15 jornadas, reservando los descansos a la Copa y los dos últimos encuentros de la Champions con la clasificación encarrilada. Sigue siendo, como en la última década, el principal sostén del equipo, no solo el mayor productor de goles.

Messi y Suárez festejan el gol decisivo ante el Villarreal. / MIGUEL LORENZO

Messi funciona solo. Ultracapacitado para desempeñar todas las funciones ofensivas, no necesita a nadie. Acaso a Jordi Alba para recibir el último pase.

Suárez, en cambio, necesita más compañeros y más pases. La ausencia de Neymar –y la de Dembélé–, ha penalizado su rendimiento, y firma la peor marca desde que llegó. Todo lo contrario que Alcácer. El llamado cuarto delantero la pasada campaña, apareció en siete encuentros hasta diciembre y no marcó el primer gol hasta febrero. En las cuatro intervenciones en este ejercicio ha anotado dos tantos.

La influencia de Alcácer

No solo eso. La presencia de Alcácer eleva las prestaciones de Suárez. El uruguayo ha marcado tres goles con Alcácer, y por supuesto Messi, en el campo. Es decir, con tres delanteros sobre el césped. Últimamente solo han jugado dos, ya que nadie se adueñó de la tercera plaza, y Valverde la suprimió.

Messi felicita a Alcácer por un gol marcado al Sevilla. / ALBERT GEA

El extremo derecho ha sido un desfile por el que han pasado varios jugadores (hasta Sergi Roberto, André Gomes. Aleix y Denis, que no son delanteros). Todos menos Arda. En ocasiones, el Barça jugó con uno y medio. Como en el campo del Villarreal. Hasta que no se unió Alcácer a la pareja Messi-Suárez el Barça no tuvo presencia en el área.

Valverde se tendrá que apañar con ellos tres. El técnico se resiste a adelantar el regreso de Dembélé. "Seguiremos el mismo plan: puede estar en enero. Todo lo demás sería prematuro y arriesgarse», afirmó, en una frase que repitió para Rafinha. Valverde no quiere aventurarse el técnico a sufrir las mismas penurias en el 2018.