Ir a contenido

LA BÚSQUEDA DE UN DEFENSA

Yerry Mina, un central 'salvaje'

El Barça medita fichar en el mercado invernal al joven colombiano del Palmeiras para suplir la marcha de Mascherano a China

Marcos López

Yerry Mina, en una acción con el Palmeiras.

Yerry Mina, en una acción con el Palmeiras. / Efe / Sebastiao Moreira

Estaba destinado a ser portero. Sí o sí. José Eulise Mina, su padre, tenía nueve hermanos. Y seis de ellos habían pasado por "el arco", pero Yerri, nacido en el pequeño pueblo colombiano de Guachené (Cauca), de apenas 20.000 habitantes, escogió no usar los guantes. Se puso bajo los palos, pero los abandonó pronto, siguiendo, además, la recomendación paterna.
No quería el padre de Yerri Mina, que fue el guardián del Deportivo Cali y Once Caldas, que sufriera tanto como él. Su tío Jair Mina, exguardameta en las categorías inferiores del América que tuteló desde siempre su carrera, ejerciendo de representante, compartía la opinión de José Eulise. Duró poco Yerri en ese rol empezando a jugar en la escuela del Guachené. Era entonces un volante poderoso, alto y flaco, que se asomaba al borde del área con un certero disparo.

Rechazado al inicio


Jair, el tío, no paraba de hablar, y con razón, de las cosas buenas de su sobrino. No dejó de llevarlo a los clubs importantes de Cali, pero ni América ni Deportivo quisieron abrirle la puerta a ese espigado y humilde futbolista. Abandonada esa vena familiar de la portería, halló acomodo al sur del país refugiado en el Deportivo Pasto, el primer club que creyó realmente en las posibilidades de un joven que no era ni tan siquiera central. "Fue el profesor Flabio Torres quien me puso ahí. Hago siempre lo máximo para no hacerle quedar mala", recuerda siempre agradecido Yerri Mina, un imponente futbolista (roza los dos metros), dotado, además, de una excelente técnica, con un componente ciertamente salvaje en su juego del que todavía no se ha despojado.


Una de las revelaciones


Posee un espectacular físico, con la suficiente personalidad para no dejarse intimidar, acostumbrado como está a lidiar con delanteros de reputación mundial (Suárez, Cavani, entre otros) defendiendo la zamarra de la selección colombiana de Pekerman. Gobierna, como es lógico, el juego aéreo en las acciones a balón parado quedando ya en el recuerdo aquellos tiempos de adolescente cuando vivía en el centro del campo.

Entonces, era, eso sí, un tradicional volante central suramericano, al que el fútbol, primero en el Pasto y después en el Independiente de Santa Fe, acabó reubicando finalmente en el eje de la zaga. Ahí, a sus 23 años, se ha terminado haciendo un hueco entre los centrales más prometedores del fútbol mundial, observado por el Barça desde hace bastantes meses a través de la mirada de Pep Segura, entonces responsable del fútbol base, ahora transformado en el máximo ejecutivo deportivo del club azulgrana.

"Van a ver a Yerri Mina, que es una de las grandes revelaciones del fútbol actual" (Pekerman)


"Van a ver a Yerri Mina, que es una de las grandes revelaciones del fútbol actual. Juega en el Palmeiras, llega a los casi dos metros de estatura y tiene posibilidades de ir al Barcelona", proclamó Pekerman hace unas semanas antes de un amistoso de la selección colombiana dando por hecho la llegada del joven defensa al Camp Nou tras completar una excelente temporada con el Palmeiras, quien ya cerró un pacto con el Barça para que llegara en el verano del 2018 a cambio de nueve millones de euros. Un pacto que sería adelantado por el irrefrenable deseo de Mascherano de irse a China este invierno.

Gracias DIOS por bendecirnos día a día ����������������❤️��⚽️ @miguelaborja23

Una publicación compartida de Yerry Mina (@yerrymina) el 


Goles y baile


En su fútbol, Yerri está habituado a marcar goles en las acciones a balón parado. Luego, bailarín como es, el colombiano suele celebrar los tantos dejando sobre el césped unos pasos de salsa choke, su música preferida. Lleva nueve goles en 49 partidos con el Palmeiras. Adora el colombiano a Piqué, precisamente, «por su salida del balón», un detalle que él debe mejorar porque alterna acciones brillantes con aventuras demasiadas osadas en ataque. Con la incógnita que supone, además, empaparse del oficio de central en el Barça, una de las profesiones más arriesgadas que existen.