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UNA SOCIEDAD EFICAZ

Alba y su telepatía con Messi

El lateral zurdo se ha convertido en el mejor cómplice del genio argentino, al que ha regalado cuatro asistencias de gol

Marcos López

Messi, Paulinho, Alba y Suárez celebran el gol del empate azulgrana en Mestalla. 

Messi, Paulinho, Alba y Suárez celebran el gol del empate azulgrana en Mestalla.  / EFE / MANUEL BRUQUE

No estaba nada equivocado Valverde en Turín. Ya sabía el técnico a quién debía darle descanso en la Champions. Llegado el minuto 82 de un excelente partido en Mestalla –valiente, ordenado y con personalidad el Barça en la primera mitad, digno y atrevido el Valencia en la segunda– se produjo la conexión esperada. Jordi Alba corre y Leo Messi levanta la cabeza. Los dos que descansaron en Italia se activaron con una jugada que todos los rivales saben de memoria, pero nadie es capaz de desactivar.

En sí mismo, la acción es un tratado de fútbol. Un tratado por la manera en que el 10 es capaz de sortear con un delicado y exquisito pase una doble barrera defensiva formada por hasta ocho jugadores del Valencia. El pase es celestial por la parábola que describe alejándose de un sorprendido Martín Montoya al tiempo que se acerca suavemente y con toda la precisión del mundo al veloz Alba.

Jordi Alba marca el gol del empate al Valencia / MIGUEL LORENZO

"Esos pases que me da Leo solo los ve él" (Jordi Alba)

Es telepatía pura. Uno piensa y pasa; el otro corre y llega. "Esos pases que me da Leo solo los ve él", comentó el lateral, quien ha regalado cuatro asistencia de gol a Messi. "Nadie los puede hacer". Solo Leo.


Lenguaje singular

El Valencia, según confesó Ruben Uría, el ayudante de Marcelino, había estudiado esa jugada. "Claro que lo habíamos visto, lo habíamos analizado, lo habíamos trabajado..." Pero de nada le valió. "Todos lo trabajan, pero luego con ese aguante que tiene Messi... Se la pone en el sitio adecuado para que Jordi meta ese golazo, estamos hablando de jugadores estratosféricos", dijo resignado el técnico valenciano, a quien le tocó sufrir esa telepatía entre dos zurdos, que han creado un lenguaje futbolístico singular.

Cuando Jordi galopa, Leo se camufla en el centro del campo calculando la relación espacio-tiempo necesaria. Cuando Alba asiste, es Messi quien invade el área para rematar, siempre al primer toque. Así fue, por ejemplo, el gol del 2-3 en el Bernabéu de la pasada temporada en el último minuto. O en esta frente a Alavés, Espanyol (dos veces) y Athletic.

En plena madurez


Tras un año lleno de problemas con Luis Enrique, lo dejó de suplente en los cuartos de final de la Champions ante la Juve, Alba disfruta de la madurez tras descubrir, como reveló él mismo al diario italiano Tuttosport, las ventajas que le proporciona una dieta equilibrada. "He renunciado a las bebidas carbónicas como la Coca-Cola y la Fanta y también a la comida rápida", admitió el lateral, que está a punto de ser padre por vez primera.

Feliz como está, no para de dedicarle goles a Romarey, su novia sevillana. Lleva dos tantos con España y uno con el Barça en apenas 15 días. Se le acumulan las buenas noticias a Alba, embobado con  Chloe, su sobrina que acaba de nacer.

Se siente importante y querido porque Valverde le halló, obligado por el adiós de Neymar, el ecosistema adecuado

Esa madurez se traslada al campo reviviendo su gran eclosión en el 2012. Se siente importante y, sobre todo, se siente querido. Fue  Zubi, director deportivo azulgrana, quien lo fichó, precisamente, del Valencia por 14 millones de euros, la mitad de lo que costó, por ejemplo, Semedo.

"No pido que me aplaudan, pero sí, al menos, que me respeten. Vine gratis y dejé un montón de millones. No entiendo el trato", dijo dolido el defensa con ese Mestalla que no le tolera nada. Valverde, en cambio, sí le ha dado a Alba el cariño y el ecosistema táctico adecuado, obligado, eso sí, por la inesperada marcha de Neymar. Vuela y, además, tiene pausa cuando detecta la figura de Messi. Hay un okupa feliz por el carril izquierdo, que corre y marca goles.