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UN PORTERO PRODIGIOSO

Ter Stegen gana partidos

El meta alemán completa un partido prodigioso sosteniendo al equipo en todo momento con paradas increíbles

Marcos López

Ter Stegen salta entre Laporte y Busquets.

Ter Stegen salta entre Laporte y Busquets. / AFP / ANDER GILLENEA

Alemán como es, fiable y sólido como caracteriza, siempre se le recuerdan más sus errores (aquel pase mal dado en Balaídos) que sus tremendos aciertos. No solo juega de maravilla con los pies sino que tiene unas manos prodigiosas. Acabado el encuentro en San Mamés, donde no hace tanto había encajado cuatro goles después de otro pase mal dado que cayó en las botas de San José, sus compañeros se giraban hacia atrás para abrazarle.

Hay porteros, como Marc André Ter Stegen, que también ganan partidos. Hay noches en las que el Barça tiene dos Messis sobre el césped: el Leo de siempre y el guardameta, dejando acciones llenas de reflejo y, sobre todo, felinas.

El elogio de Busquets

Aduriz no dejará de soñar con el meta alemán. «Gran parte de la victoria es suya, fue providencial», contó Busquets, aún sobre el césped de San Mamés, mientras su compañero se colaba en los vestuarios, orgulloso de la obra construida. Pero sin rastro alguno de prepotencia.

«Es mi trabajo», comenzó diciendo el portero azulgrana, como si nada trascendente hubiera hecho. Pero él mejor que nadie sabía que su partido era descomunal y no únicamente por esas paradas ante Aduriz, cuyo catálogo cabeceador unido a su libro de remates quedó en evidencia. «Marc está a un grandísimo nivel», recalcó Busquets, feliz de que cada vez que mira atrás ve a un coloso.

3 goles encajados en la Liga

«Yo siempre intento estar ahí cuando el equipo me necesita», confesó Ter Stegen. Y el problema para el Barcelona es que lo necesita más que nunca. Él, comprometido como está con sus compañeros, no les suele fallar. Menos en Bilbao, un estadio donde le encanta jugar, por mucho que sufriera aquellos cuatro goles de la Supercopa hace ya dos años, empeñado siempre en derrotar esos fantasmas. Pues, lo logró. ¡Y de qué manera! A lo grande, manteniendo, de nuevo, su portería a cero.

Apenas ha encajado tres goles en las 10 primeras jornadas de Liga. Se habla mucho, y con toda la razón del mundo, de Oblak, el portero que cose al cholismo con sus paradas tranquilizadoras. Se elogia, y con razón también, a Keylor Navas, el meta del Madrid, aunque también es cierto que se le pone bajo sospecha por algunas decisiones.

Llegó en el 2014 por solo 12 millones de euros. Un regalo para disfrutar mucho tiempo

Con Ter Stegen, una vez Bravo emigró camino del City de Guardiola, siendo suplente ahora, se le ha mirado siempre más los pies que las manos. Como si solo se le valorara ese excelente manejo con ambos pies, golpea de maravilla con la derecha, pasa preciso con la izquierda, sin reparar en que es capaz de ganar partidos como si fuera un viejo portero de toda la vida.

Viejo y moderno a la vez. Alemania le espera con los brazos abiertos para ser el sucesor del lesionado Neuer en el próximo Mundial de Rusia, conscientes de que han encontrado un tesoro.

La gestión de Zubi 

Quien halló realmente una fortuna fue Andoni Zubizarrera, ahora director deportivo del Marsella, quien se trajo a un portero descomunal (y para más de una década) a precio realmente de ganga. Llegó en el 2014 en el inicio de la era Luis Enrique por tan solo 12 millones de euros. Un regalo para disfrutar durante mucho tiempo.

«Yo solo hago mi trabajo», decía, una y otra vez, Ter Stegen, quien ha logrado mantener a cero su portería en siete de las 10 jornadas de Liga disputadas. Sella su puerta con códigos imposibles de descifrar y que transmite una imagen de enorme serenidad y fortaleza. Shibasaki (Getafe), Sergi Enrich (Eibar) y Saúl (Atlético) son los héroes que le han batido. ¿Los demás? Nada. 

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