LA CRÓNICA DEL PARTIDO

El Barça firma un valioso empate ante el Atlético (1-1)

El cabezazo de Luis Suárez premia la excelente reacción azulgrana en la segunda parte tras el golazo de Saúl

Messi, junto a Saúl, en el partido Atlético-Barça. / AP / Francisco Seco

Messi, junto a Saúl, en el partido Atlético-Barça.
Suárez celebra el gol del empate ante el Atlético.

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Marcos López / Madrid

Al Barça el partido se le hizo corto. Al Atlético se le hizo tan largo que acabó pidiendo la hora (1-1)Atlético. Tan mal arrancó el equipo de Valverde que se temió lo peor, pero no es fácil derribar al líder como demostró ese cabezazo salvador de Luis Suárez. Parece que se rompe, pero siempre encuentra argumentos para levantarse, incluso cuando más sufre, como se vio en una discreta primera mitad. Los cambios de Valverde reanimaron al Barcelona, que disfrutó de un excelente Deulofeu, unido, además, a la irrupción de Sergi Roberto en una venenosa banda derecha.

Simeone reclamaba a gritos que el invitado a la cena en el Wanda Metropolitano se fuera lo antes posible, sin recoger siquiera los platos de la mesa. Comenzaron a temblar los cubiertos, el mantel ya estaba fuera de sitio y los comensales rojiblancos no tenían energías ni para levantar la cuchara. El Barça, en cambio, sobrevivió gracias a la intervención de Valverde y, fundamentalmente, a esa nueva ala derecha (Sergi Roberto y Deulofeu por Semedo y André Gomes) que le dio oxígeno a todos.

El Atlético imploró el final

No ganó el líder, pero demostró que si alguien quiere tumbarlo no tendrá bastante con una hora de buen juego. Al Barça de Valverde lo tienes que someter hasta el último suspiro porque si no acabas mirando al marcador electrónico implorando un final. Y eso que el equipo de Valverde empezó con tanta furia el partido que ni medio minuto había pasado cuando Messi, siempre él, ¿quién si no?, silenció el imponente Wanda Metropolitano con un eléctrico eslalón hasta presentarse en el salón de estar de Oblak. Su disparo acabó en córner. Era el prólogo, o eso imaginaba el Barça, de una buena primera parte.

Pero, en realidad, fue prólogo y epílogo porque el Atlético, con el plan cholista de toda la vida, decidió esperar. Esperar y salir. Esperar, salir y jugar con tanta pausa que hipnotizó a los azulgranas en el soberbio gol de Saúl, que devolvió el ruido al nuevo templo rojiblanco, al tiempo que las banderas españolas se adueñaban de la veraniega noche madrileña.

Al principio, sin pegada

Sabía Simeone lo que debía hacer. Lo sabía tan bien que le salió de cine porque el asimétrico equipo de Valverde –jugó tanto por dentro que acabó encerrado en la cárcel del Atlético sin profundidad por las bandas– no tuvo recursos para llegar hasta Oblak. Al Barça le sostuvo de pie Ter Stegen, algo que ha dejado de ser noticia en los últimos partidos, incluso en esa gran racha inicial de siete victorias en las primeras siete jornadas.

Dos veces se estrelló el principito Griezmann ante el meta alemán. En ocho minutos, dos paradas decisivas. Felino en su intervención con la mano y gigante haciéndole luego pequeña la portería al delantero francés sacando la punta de su pie izquierdo. El Barça no tenía alas. Jordi Alba no llegaba con la frecuencia de siempre a la línea de fondo y André Gomes no era ni una cosa (interior defensivo) ni otra (extremo desequilibrante por la banda derecha).

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Todo cambió, sin embargo, en la segunda mitad, a pesar de que hasta la madera, fiel y desafortunada aliada de Messi, repelió una falta soberbia del 10. Con el viejo orden defensivo (Juanfran, Godín, Savic y Filipe Luis ubicados, a veces, delante de  la nariz de Oblak), Simeone estaba tranquilo negándole los espacios a un Barça plano en el que Luis Suárez parecía no estar nada fino. Más bien, espeso y poco lúcido en la toma de decisiones, quedándose solo Messi para desequilibrar. Demasiado fácil para ser detectado por el radar del Atlético.

Hasta 18 toques dieron los rojiblancos antes de que Rakitic perdiera de vista a Saúl en el balcón del área de Ter Stegen.Cuando el croata se dio la vuelta, Saúl ya festejaba su maravilloso derechazo. Luego, el paisaje mutó radicalmente de tal manera que el Barça merecióganar el partido. Cuando Messi halló las alas que no tenía (Deulofeu dejó minutos más que esperanzadores), el Atlético no tuvo respuestas. El líder, orgulloso y firme, se levantó con energía para firmar un empate de valor. No, no es fácil ganarle.

Atlético, 1 - Barça, 1

<strong>ATLÉTICO: </strong>Oblak (9), Juanfran (6), Savic (7), Godín (8), Filipe Luis (7), Gabi (6) , Saúl (8), Koke (7), Carrasco (5), Griezmann (7) y Correa (5).