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HOMENAJE A UN CLUB DESTROZADO POR LA TRAGEDIA

El milagro de Ruschel

El jugador del Chapecoense salvó la vida en el accidente de avión de Colombia el pasado noviembre

Jordi Tió / Barcelona

Alan Ruschel, a su llegada al hospital de Chapecó, el pasado día 13.

Alan Ruschel, a su llegada al hospital de Chapecó, el pasado día 13. / AFP / MÁRCIO CUNHA

«En el momento en que cayó ese avión, Dios me puso bajo su ala y decidió que yo tenía más misiones aquí, en la Tierra. Por eso no me llevó. Es la única explicación que hay». Así, y con los ojos llenos de lágrimas, se explicaba Alan Ruschel, defensa del Chapecoense y uno de los tres futbolistas del equipo brasileño que salvaron la vida en el accidente aéreo del pasado 28 de noviembre en Colombia.

El aparato, fletado por la compañía LaMia, se estrelló cerca de Medellín, lugar de destino, donde tenía que enfrentarse al Atlético Nacional en la ida de la final de la Copa Sudamericana. ¿El motivo? No llevaba el suficiente combustible. Fallecieron 71 personas, entre futbolistas, directivos del club, periodistas y tripulación. Solo seis miembros de la expedición salvaron la vida. Entre ellos, Ruschel, el portero Jackson Follman, que perdió una pierna, y el centra Helio Neto. Los tres estarán este lunes en el Camp Nou, en la celebración del Gamper, para recibir el homenaje del Barça y de sus aficionados.

Sentirse de nuevo futbolista

Sí, estarán los tres pero solo Ruschel jugará. Neto espera hacerlo a partir del 2018 mientras que Follman forma parte del cuerpo técnico del club y además es comentarista de Fox Sports en Brasil. De hecho, será el primer partido de Ruschel, que volvió a los entrenamientos en marzo y a finales de julio disputó 40 minutos en un amistoso de entrenamiento ante el Ypiranga.

"En el momento que cayó ese avión, Dios me puso bajo su ala y decidió que yo tenía más misiones aquí en la Tierra. Por eso no me llevó", afirma Ruschel

Ahora, ante el Barça le llega su primera prueba de fuego, algo que ha consensuado con los médicos. «El regreso de Alan representa un paso importante en su recuperación. En vista de la excepcional relevancia del hecho y considerando la magnitud del partido en uno de los templos mundiales del fútbol, se entiende que la ocasión es ideal para su regreso», explicó el Chapecoense, que este domingo llevará a cabo una sesión de entrenamiento en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.

Un cambio de asiento vital

«Hay dos milagros en mi vida. El primero es que siga vivo y el segundo, que pueda caminar», explicó Ruschel, de 27 años, que en el accidente sufrió una fractura de la columna vertebral y estuvo muy cerca de quedar parapléjico.

Ahora, recuperado ya de las graves lesiones, vuelve con toda la ilusión, sintiéndose de nuevo futbolista y agradecido de que el destino le haya brindado una nueva oportunidad de seguir entre los vivos. Algo que en buena medida le debe a Cadu Gaúcho, director deportivo del club, fallecido en el accidente, y a Follman. Ambos insistieron tozudamente para que cambiara de asiento en el avión, para que dejara esa plaza en la parte trasera, donde iban los periodistas, y se sentara con ellos, más adelante. «Primero no quería, pero Follman insistió tanto… Quién iba a decirme que en ese momento me estaba salvando la vida», reflexionaba todavía conmocionado Ruschel.

Un mal presentimiento

Todo el caso que le hizo a su amigo dejó de hacérselo a su novia, Marina Storchi, quien tenía un mal presentimiento antes del viaje hasta Medellín. Hasta el punto de que le pidió que no volara con el equipo, que se quedara en casa. ¿Pero cómo iba a quedarse ante la cita más trascendental de la historia del modesto club brasileño?

El aparato se quedó sin combustible llegando a Medellín. Murieron 71 de las 77 personas de la expedición

Marina tuvo el mal presagio tras la extraña desaparición del pasaporte de Alan. «Estaba encima de la mesa y después no lo encontrábamos. Lo buscamos varios días por todas partes, incluso dentro de la basura, pero nada», explicaba en el diario la Folha de Sao Paulo. Tan mal cupero tenía que ella sí canceló el viaje que tenía previsto. Y ya pagado. «No sé lo que me dio... Tuve la certeza de que no tenía que ir».

Una cita emocionante

Aunque finalmente Marina sí voló hacia Medellín, para reencontrarse con Alan, salvado milagrosamente por el destino que ahora le da la oportunidad de volver a jugar. «Tuve escalofríos en la barriga», admitió tras disputar la segunda parte del amistoso de entrenamiento ante el Ypiranga y deseoso  de saltar al Camp Nou. «Será muy emocionante, un día histórico para mí», afirma Ruschel, ilusionado con disputar el Gamper y por sentirse, milagrosamente, de nuevo futbolista.

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