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Los maravillosos 30 de Leo Andrés Messi Cuccittini

La estrella del Barça celebra hoy, en Rosario, su cumpleaños, una semana antes de casarse y a las puertas de estrenar nuevo técnico en el Barça y Argentina

Emilio Pérez de Rozas

Han pasado casi dos décadas desde que Leo Messi dejó de correr con la pelota por las calles de su barrio, en la ciudad argentina de Rosario, pero hay quienes nunca olvidarán que hubo un tiempo en el que jugó solo para ellos el cinco veces ganador del Balón de Oro, que este sábado cumple 30 años. / EFE

Ya está, Leo Andrés Messi Cuccittini ha cumplido, este sábado, 30 años. Y le queda toda una vida por delante. Le queda conocer cómo cambiará o mejorará (imposible ¿no?) su trayectoria deportiva de la mano de Ernesto Valverde en el Barça y acompañando a Jorge Sampaoli en la albiceleste camino de Rusia-2018, su último gran reto.

La otra, la familiar, arrancará, el próximo viernes, con una boda por todo lo alto en Rosario, con más de 500 invitados junto a Antonella y sus dos hijos, Thiago y Mateo. Seguro que será 'trending topic' en las redes sociales, como lo ha sido su aniversario, con el 'hashtag' #L30MESSI. Cumplidos los 30, parece que la Pulga está en paz con todo el mundo, incluido el Ministerio de Hacienda, por lo que hemos sabido en los últimos días.

Solo Di Stéfano entre los grandes, entre los inmensos, llegó a los 30 años en plenitud de forma y dominando el fútbol

Si miramos los números, la edad, solo el gran Alfredo Di Stéfano entre los grandes, alcanzó los 30 años en plenitud de forma. Es más, la Saeta Rubia debutó en el Real Madrid, en 1953, con 27 años y, cuatro años después, lograría la Liga, la Copa de Europa y un auténtico récord: un gol por partido.

PELÉ, CRUYFF Y MARADONA

A los 29 años, hacia ya mucho tiempo que O Rei Pelé había dejado atrás a Edson Arantes do Nascimiento y conquistaba su último Mundial, en 1970, antes de alargar el mito en el Cosmos de Nueva York.

Ya no digamos el gran, el tremendo, Johan Cruyff, de quien muchos siempre han dicho que el mejor, el auténtico mago futbolístico, se vio en el Ajax o cuando, en 1974, ganó perdiendo el Mundial-74 ante la Alemania de Franz Beckenbauer. También el Profeta del gol alargó su vida en el soccer, con 31 años.

Y si queremos recordar al otro inmenso, al penúltimo de los prodigios, digamos que Diego Armando Maradona, se alquiló el cielo en México-86, con 26 años, proclamándose campeón del mundo y, cuatro años más tarde, logró lo que muchos, casi todos, consideran su mayor logro, sí, sí, el mayor: ganar el scudetto con el modesto y alborotado Nápoles. A los 30, por cierto, sufrió su famosa sanción por dopaje.

“Está más sereno y maduro que nunca”, le contaron ayer gente de su entorno al diario La Nación, de Buenos Aires. Y es que Messi, que pese a los títulos y ruido mediático, de todo tipo, de Cristiano Ronaldo, ya con 32 años, continúa siendo considerado el mejor futbolista del momento y, posiblemente, de la historia, encarará la próxima temporada tras conseguir la Bota de Oro con 37 goles en 34 partidos, pensando en recuperar la autoridad sobre el césped de la mano del Txingurri Valverde, a quien le preocupa tener contento al argentino, cuyo único objetivo es volver a ganar, a dominar, a mandar, a deleitar a los suyos, a todos.

¿ACEPTARÁ DOSIFICARSE?

Messi, que estrena técnico en el Barça y en la albiceleste, buscará nuevos títulos y su primera Copa del Mundo, tras su popular boda

Nadie duda de que los 30 no afectarán, en lo más mínimo, el rendimiento de Leo Andrés Messi Cuccittini. Todo lo contrario, esa madurez, ante la que algunos compañeros del Barça y selección no parecen estar sobreviviendo con idéntica integridad e indiferencia, le ha convertido en un futbolista mucho más inteligente (si es que era posible), mordaz, incisivo, goleador y, sobre todo, servicial, cómplice, colaborador, asistente. De momento, ni siquiera ha tenido la tentación de retrasar su posición en el campo, alternativa que, posiblemente, se reserva para dentro de unos cuantos años, más.

Cumplidos los 30, todo el mundo sabe y apuesta por asistir a una gran, tremenda e inmensa temporada de Messi, en la que, tal vez, tal vez, aunque muy pocos pondrían la mano en el fuego por algo así, acepte ser dosificado en determinados momentos, no solo para llegar a los meses decisivos de la Champions en gran forma (el ejemplo protagonizado, en ese sentido, por CR7 y Zinedine Zidane la pasada temporada, ha de servirle de ejemplo) sino por garantizarse también la posibilidad de ganar, por fin, el único título que todos le echan en cara, la Copa del Mundo.

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