Bartomeu agota plazos para la sucesión de Luis Enrique

El presidente del Barça, que guarda silencio, tendrá al final la última palabra para elegir el nuevo inquilino del banquillo del Camp Nou

Bartomeu, en una rueda de prensa en el Camp Nou.

Bartomeu, en una rueda de prensa en el Camp Nou. / EFE / ANDREU DALMAU

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Desde el 2003 hasta aquí, Josep María Bartomeu ha estado presente, de forma menos o más activa, en la elección del nuevo entrenador del Barcelona. En todas, menos en la apuesta que hizo Joan Laporta por Pep Guardiola (primavera del 2008) porque él, acompañando a Rosell, ya había dimitido en el 2005.

Pero Bartomeu estuvo presente en la sucesión continuista de Tito (2012), ya como vicepresidente deportivo, amparando la rupturista medida de traer a Tata Martino (2013)Tata Martino  y después, ya como presidente, arropando y dando autoridad a la palabra de Zubizarreta que creía en Luis Enrique como el técnico para impulsar el proyecto. Ahora, tres años más tarde, Bartomeu se enfrenta a otra decisión de tanto calado estratégico que puede marcar el futuro inmediato de su segundo y último mandato.

Se llega a final de  curso y el club no ha resuelto aún las claves del futuro: nuevo técnico y renovación de Messi e Iniesta

A principios de año, tenía deberes por hacer: la renovación de Messi e Iniesta y el futuro de Luis Enrique. Quien está cerca de sellar su firma en un nuevo contrato es Ter Stegen. Han pasado ya cinco meses, todo sigue igual (de momento sin noticias sobre la continuidad de la estrella, el verdadero pilar del proyecto, ni del capitán) y solo la renuncia voluntaria del asturiano ha facilitado algo el trabajo al presidente, quien ha mantenido un perfil bajo en todos los asuntos, delegando siempre la responsabilidad en Robert Fernández, el secretario técnico del club.

LA 'CARPETA ZUBI'

Hace tiempo que el ejecutivo trabaja con una lista de candidatos para suceder a Luis Enrique. Ha tenido Robert tiempo para elaborarla después de que el asturiano, ya en el verano pasado, le trasladara sus más que serias dudas sobre su continuidad en el banquillo. En esa lista ya no figura, obviamente, Jorge Sampaoli, el entrenador del Sevilla que dentro de unos días oficializará su marcha para dirigir a la selección argentina. Ahí siguen, por ejemplo, Ernesto Valverde y Juan Carlos Unzué, el segundo entrenador de Luis Enrique en estos tres años, como ya lo fue en su día de Rijkaard y de Guardiola, sin descartar otros técnicos, tipo Laurent Blanc, Phillip Cocu o incluso Ronald Koeman.

No puede cometer  el presidente el 'error Tata', que obligó al club a remodelar totalmente el proyecto hace tres años con Luis Enrique

Robert ha hecho esa restringida lista sabiendo que la última palabra corresponde siempre al presidente, obligado como está a no cometer un error como le sucedió a Rosell con Tata, condicionado por la premura del tiempo tras la recaída en la enfermedad del difunto Tito Vilanova. Bartomeu podría incluso recuperar la carpeta que dejó Zubi en las oficinas de la ciudad deportiva (hasta en dos ocasiones tuvo la opción, nunca concretada por diversas razones, de fichar a Valverde). Podría darse incluso la paradoja de que llegara finalmente el técnico extremeño al Camp Nou cuando la persona que más creía en él fue despedida de malas maneras por Bartomeu.

LA 'VÍA CONTINUISTA'

Unzué sería, en cambiar, continuar con el luisenriquismo, pero sin Luis Enrique, avalado por su excelente conocimiento del vestuario, conectado como está con el tridente y con la plantilla, por mucho que se le reproche su inexperiencia como primer entrenador. Valverde, en cambio, ha dirigido hasta cinco equipos (Athletic, en dos ocasiones, Espanyol, Olympiacos, en otras dos, Villarreal y Valencia) en una larga carrera en los banquillos que arrancó en el 2003.

Hace ya dos meses que  Luis Enrique anunció su marcha. Valverde y Unzué continúan siendo los grandes candidatos

El mismo año en que Unzué tomaba asiento como entrenador de porteros con Rijkaard en el Camp Nou, Valverde iniciaba su primera etapa en el viejo San Mamés. El Barça guarda silencio, asumiendo, eso sí, que se verá obligado a realizar una fuerte remodelación para agitar la plantilla y apuntalar el equipo titular (un lateral derecho, un interior son básicos, y hasta quizá, otro central). Pero aún puede ocultar sus intenciones sobre el plan de sucesión de Luis Enrique porque todavía sigue teniendo opciones en la Liga. Se lo toma con calma el Barça. Hace ya dos meses que el asturiano dijo que se iba. Y sigue sin conocerse a su sucesor.

La apuesta por jóvenes  y suplentes de la pasada temporada no surtió efecto. Solo Umtiti ha brillado. Ahora, el equipo necesita titulares

Necesitará dinero la junta para inyectar sangre nueva en la base que conquistó la Champions de Berlín hace dos años, pero desde entonces no ha logrado pasar de los cuartos de final a pesar de tener el tridente más eficaz del fútbol europeo. Y, además, el Barça ha visto amenazada su hegemonía en la Liga ¬–depende de lo que haga el Madrid para revalidar su corona– porque la apuesta por jóvenes suplentes de la pasada temporada, que obligó a una inversión de 122 millones.

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Solo ha sido rentable con Umtiti, un central más bien barato para tal y como estaba el mercado (costó 25 millones), que se ha consolidado en el once inicial formando una gran pareja con Piqué. Si el equipo pelea hasta la última jornada, llevando al equipo de Zidane al límite, el club podría esperar hasta después de la final de Copa contra el Alavés (27 de mayo en el Calderón) para anunciar el nuevo proyecto.

Nuevo por el entrenador, nuevo por los que deben venir y nuevo por los que también se deben ir. Robert ha hecho el trabajo,perfilando los nombres que pondrá encima de la mesa para pilotar el nuevo Barça. Pero Bartomeu decidirá. Hay mucho en juego para todos, empezando por el propio presidente. Suya debe ser, por lo tanto, la última palabra.