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LA PIZARRA

Las claves del Granada-Barça: Retorno al 4-3-3 con extremos postizos

André Gomes y luego Alcácer llenaron la banda derecha del ataque

Marcos López

Luis Suárez intenta superar la salida del meta del Granada Ochoa

Luis Suárez intenta superar la salida del meta del Granada Ochoa / PEPE MARIN (REUTERS)

1.- SOLUCIONES NUEVAS PARA EL VIEJO SISTEMA

No hace tanto era la casa de Messi hasta que Luis Enrique, zarandeado por el 4-0 de París, agitó la pizarra para usar el 3-4-3. En Granada, sin embargo, el técnico recuperó su dibujo más tradicional, aportando, además, soluciones tan novedosas como sorprendentes. Para empezar, colocó a André Gomes en el flanco derecho del ataque, una posición en la que no se había visto nunca al exjugador del Valencia. Se le vió sufrir mucho, sobre todo cuando tenía que incorporarse por ese carril, aunque, a veces, Rakitic se ponía por delante suyo encargándose de la primera línea de presión. En ataque, era un 4-3-3; en defensa daba la impresión de ser un 4-4-2.

Pero se lesionó Rafinha y entonces Luis Enrique tuvo que improvisar el segundo extremo postizo en apenas un cuarto de hora. Miró al banquillo y echó mano de Alcácer para llenar ese flanco, mientras Rakitic quedaba ya como interior derecho. El dibujo de toda la vida del Barça de Luis Enrique con elementos diferentes y misiones distintas. Alcácer debutó como extremo. Y marcó un gol decisivo.

 2.- CON POCO, MUCHO DAÑO PARA EL BARÇA

Ya ha dejado de ser noticia que el Barça se muestre débil en el hogar de Ter Stegen. Y no, no es responsabilidad del meta alemán, a quien su defensa dejó solo, literalmente solo en el gol de Boga. Pero el verdadero problema radicó en que el equipo de Luis Enrique no cerró las líneas de pase en el centro del campo.

Ahí empezó el daño. Ahí no estuvo lúcido ni intenso en la presión André Gomes, permitiendo que la pelota se colara entre el central zurdo (Mathieu) y el lateral izquierdo (Alba). La velocidad y el descaro de Boga sembró el caos en las líneas defensivas azulgranas.

Al Barça le cuesta mucho marcar un gol porque necesita generar muchas ocasiones para firmar un tanto, como le sucedió en la primera parte hasta que acertó Suárez. Justo iniciada la segunda mitad, y en el primer disparo a puerta del Granada, halló su condena el conjunto de Luis Enrique. Tenía el partido en la mano en la primera parte, pero no lo sentenció, producto, curiosamente, de su impotencia ofensiva. Por eso, sufrió más de lo que deseaba.

3.- EL 'NUEVE' MARCA Y DESPUÉS ASISTE  

Andaría Messi mirando desde su casa el partido de Granada, feliz porque su amigo del alma no le dejó tirado. Ni a él. Ni al equipo. Es el valor de tener un delantero centro, un viejo nueve. Viejo porque no existen goleadores con esa capacidad tan contundente para intervenir en los partidos. Hay delanteros que solo piensan en el gol. Luis Suárez, en cambio, vive para el juego. En un completísimo partido no solo anotó el primer tanto cuando más lo necesitaba el Barça, cansado como estaba de estrellarse contra el muro de Ochoa, a quien dribló con astucia en una deliciosa vaselina tras fantástica asistencia de Jordi Alba, disfrazado de Ronald Koeman. Una diagonal del lateral zurdo conectó con el 9.

No hay delantero en el mundo capaz de construirse tantos espacios con su culo. Se hace un hueco y a partir de ahí es capaz de rematar o de asistir, como ya hizo a Alcácer en el 1-2. Justo cuando, de nuevo, el Barça necesitaba superar ese tanto del Granada. Es el valor de tener a un nueve capaz de dominar todos los registros e intervenir siempre de forma decisiva.

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