Una cruzada contra las rodillas rotas

El doctor Ramón Cugat y su esposa, la patóloga García Balletbó, continúan obrando milagros con quienes sufren la grave lesión del ligamento

La patóloga Montse García Balletbó y el doctor Ramón Cugat, en su despacho.

La patóloga Montse García Balletbó y el doctor Ramón Cugat, en su despacho. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Es la mejor foto de Pep Guardiola. Una imagen inolvidable. Puede que la escogiera el doctor, sí, e, incluso, que la idea partiese de Pep. De cualquier manera, entre tantos recuerdos y agradecimientos, no me extraña que, en un rincón de este despacho, que uno se lo imaginaba como la NASA, esté esa imagen. No importa dónde, ni el tamaño (discreto). Está. ¿La dedicatoria? Podría ser del doctor Ramón Cugat al mejor técnico del mundo, por qué no, pero no, es del nen de Santpedor a su médico de cabecera, el mismo que le echa una mano, a través del doctor Edu Mauri, cuando tiene alguna duda sobre las lesiones de los chicos del Manchester City. "Al doctor Ramón Cugat, el ser más generoso que he conocido en mi vida".

LA LISTA DE LOS MEJORES

Cugat (L’Aldea, Baix Ebre, 1950) no pertenece a club alguno. Es de todos los que lo necesiten. Mejor así, piensa. No tiene un papel sobre la mesa. Es más, no sabe abrir el ordenador que tiene delante. Ni lo necesita. Afuera tal vez le espera uno de los jets del emir de Catar para llevarlo a Doha y operar a alguien. U otro de Dubai. O, quien sabe, igual le acaba de llamar Arsène Wenger para decirle que le envía al mejor de los suyos. O Unai Emery. Cugat no puede decir nombres, ni llevarme a habitación alguna del departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirón.

Los grandes clubs  confían en sus métodos para recuperar a sus estrellas. Iniesta, Torres, Villa, Puyol, Cesc... Un sinfín han pasado por sus manos

No se le escapa un nombre, pero puedo escribir que ha operado a los mejores futbolistas / deportistas del mundo y ni miento, ni exagero. Se sabe, es público, que por sus manos han pasado Iniesta, Fernando Torres, Silva, Cesc, Villa, Gundogan, Puyol, Javi Martínez, Thiago, De Bruyne, Rafinha, Afellay, Gary Medel, Kompany, Mathieu... Un sinfín. Y, en muchos casos, de la maldita y terrorífica rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Cugat me mira como si fuese un espécimen extraño. ¡Y mira que le gusta contar lo que hace, cómo lo hace, pero no a quién se lo hace! ¡Prohibido! Y, justo cuando arrancamos la charla, ¡zas!, el despachito se ilumina, suenan campanillas de Navidad, de verdad, y aparece una doctora que, por el ruido, alegría y manera de saludar, parece que tenga 16 años. "¡Hola, soy Montsita!". Montse García Balletbó, doctora, patóloga, esposa del doctor Cugat y una de sus manos derechas. Digo, por la manera como irrumpe en la habitación. Ya volveremos a ella.

"Cuando un futbolista se rompe el cruzado anterior de la rodilla -¡es cruzado!, en singular, ¡es muy difícil que se rompan los dos!-, entra en modo pánico, temor, incertidumbre, desconocimiento", empieza contándome el doctor Cugat. "Normal ¿no?, es la primea vez que le pasa y ha oído en el vestuario, ha leído en la prensa, que esa lesión es terrible. Lo es, pero yo prefiero que se rompa el cruzado que el menisco externo. Porque, si lo puedes coser, como hicimos con Etoo, estupendo, pero si lo tienes que sacar, la rodilla se queda coja. Puedes injertar un menisco de un banco de cadáveres, pero ya no es lo mismo".

Ramón Cugat

MÉDICO

"Es normal que el futbolista se asuste, pero si hace una buena rehabilitación, todo sale bien"

Tiene mucho sentido. Una cosa es reconstruir, que es lo que hacen las manos mágicas de Cugat, y otra, muy distinta, "quitar, extraer", pues sacas el menisco y dejas minusválida una articulación. Y entonces te mira fijamente (como si fueses el doctor Mauri), y te dice: "Los meniscos, si los puedes dejar, déjalos. Aunque estén rotos, a veces siguen haciendo su función". Pero no, el cruzado hay que operarlo, sí. ¿Dónde?, en Barcelona, en la Quirón, en manos de este matrimonio prodigioso, algo así como la MSN de los quirófanos, símil que no les gustará porque ellos viven en las catacumbas de esta sofisticada clínica, donde refuerzan sus conocimientos con la investigación que nace, crece, se reproduce y aplica en la Fundación García Cugat para la investigación biomédica.

UNA LESIÓN MUY SACRIFICADA

"El cruzado lo puedes operar bien o mal. Si lo operas mal, jamás se recuperará como antes. Aun operándolo bien, debes hacer una muy exigente rehabilitación, de lo contrario tampoco funciona", narra este sabio, que mide las palabras como si estuviese (así es) hablando con un párvulo de la medicina. "La base es colocar un injerto para que haga la misma función que hacía el ligamento original. Hay que convencer al cuerpo de que el ligamento es el que era. Pero hay que hacer una rehabilitación muy bestia. Hay que trabajar muchísimo la masa muscular, el muslo, que es el elemento dinámico que sostiene la articulación. Si no tienes un buen muslo, ¡olvídate!, cuando empieces a jugar te fallará la rodilla, jamás tendrás la confianza que tenías antes cuando corrías, esprintabas, driblabas, quebrabas, chutabas".

Montse García Balletbó

PATÓLOGA

"La biología es vital, porque ayuda a que la operación sea un éxito al regenerar los tejidos"

El ligamento cruzado se rompe por un mal gesto, no por un golpe. Y el cruzado se recupera operando, sí, pero con una rehabilitación minuciosa. De ahí que Cugat tenga recuperadores, fisios, de confianza, como Emili Ricart. Y tenga, cómo no, a Montsita, la madre de las células madre y los factores de crecimiento, el tratamiento que salvó a Xavi Hernández, Rafa Nadal Kobe Bryant. "Una cosa es la reparación, colocar el nuevo ligamento, rehabilitarlo, conseguir, con esfuerzo, que se parezca lo más posible al original", atención que entra en escena la doctora García Balletbó, el segundo apellido de Cugat, "y otra muy distinta es regenerar el tejido, la zona, la rodilla. La biología, los factores, las células madre, lo que hacen es crear el ambiente para que se regenere bien el tejido, para ayudar a que todo se ensamble correctamente".

La biología, que era una ciencia que estaba apartada en todo este proceso, operación y recuperación, hace que la intervención quirúrgica tenga éxito. "Antes", señala la patóloga de cabecera del doctor Cugat, "nadie contaba con nosotros. Ahora, la biología ha logrado que todo suene, que haya música, sin nuestra aportación sería una orquesta, fantástica, pero sin instrumentos. Ramón repara, pero la biología regenera, hace que todo suene bien".

¿PODRÉ VOLVER A JUGAR?

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Cugat, que ha oído este discurso mil veces, asiente con la cabeza. "Antes, nos martirizábamos porque cruzados, meniscos, rodillas, fantásticamente operados, con el paso del tiempo, 10 o 15 años, sufrían un desgaste y provocaban artrosis. Y era porque no sabíamos que la biología podía ayudarnos. Ni siquiera que existía, que nos podía ser útil. Ahora, con el complemento de la biología los operados se recuperan antes, sin dolor y con mayor calidad de vida".

La combinación de estas dos ciencias hace que Cugat y García Balletbó puedan tranquilizar a los futbolistas que les llegan con pánico. "Es su vida,  su presente y el futuro de los suyos. Normal que tengan miedo a no volver a jugar como antes. A veces, esa angustia no les permite recuperarse bien, de ahí que haya que mimarlos mucho, estar pendientes de ellos cada día", concluye Cugat.

Tres futbolistas paralíticos

Cugat explica que, desde hace más o menos un año, ha puesto el ojo en ayudar a los entrenadores del fútbol formativo, a los preparadores físicos y a los fisios, para que vigilen que los niños hagan una práctica adecuada del deporte. "Yo siempre digo que primero hay que estar en forma y luego hacer deporte. No podemos hacer deporte para estar en forma, no".