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Análisis del Barça-City: Leo rompe la pizarra

La estrella del Barcelona ofreció una lección de eficacia: tres tiros a puerta, tres goles

Marcos López

Luis Enrique habla con Messi; Guardiola, con Gundogan, en el Camp Nou.

Luis Enrique habla con Messi; Guardiola, con Gundogan, en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

MESSI ANIQUILA; UMTITI, SOSTIENE

Hasta el Camp Nou, acostumbrado a saborear las exhibiciones de Messi como si fueran menús de 10 euros, se tuvo que rendir a la lección de contundencia que ofreció Umtiti, un central zurdo, reconvertido, por la lesión de Piqué, en el dueño de la defensa. Mientras Leo iba rematando a todos los rincones de la portería de Bravo (primero) y de Caballero (después), el exdefensa del Lyón se sintió el dueño de la zaga.

Una zaga totalmente inédita por las lesiones de Alba y de Piqué. A medida que se iban cayendo piezas tan valiosas emergía la figura de Umtiti, un joven de 22 años que no notó en ningún momento la presión. Más bien, todo lo contrario.

Se conectó a las manos de Ter Stegen, que no se doblaron nunca. Ni siquiera cuando De Bruyne, el falso nueve de Guardiola,  le sometió a una tortura. Pero  Big Sam, como le llaman en el vestuario, se descubrió poderoso. Messi, a lo suyo. Tres tiros a puerta, tres goles. No solo eso. Provocó un penalti, se lo regaló a Neymar, que lo falló y después asistió al brasileño en el 4-0.

ANTE LA PRESIÓN, EL BARÇA JUGÓ EN LARGO 

Le costó más de lo que señala el marcador. Le costó al Barcelona desactivar la ambiciosa presión del City, quien iba guiado por Guardiola, como si tuviera un mando a distancia. Pero ese mando se rompió por una sucesión de errores. Aunque el Camp Nou se marchó feliz por el 4-0, a Luis Enrique, que imaginaba esa idea de su colega, ordenó abrir a los centrales, primero Piqué (derecha) y Umtiti (izquierda); luego Umtiti (derecha), Mathieu (izquierda), dejando a los tres delanteros a casi 50 metros de su portero. Hubo momentos en que Ter Stegen estaba más adelantado incluso que sus centrales.

Era atraer para luego buscar el espacio a la espalda de la atrevida defensa del City. El gol que rompió al equipo de Guardiola nació de una presión de Mascherano. Sí, justamente fue así. El antídoto que había preparado el conjunto inglés se le volvió en su contra. Recuperó el Jefecito, convertido en lateral derecho porque no había nadie más, Messi e Iniesta se conectaron y el resbalón de Fernandinho hizo el resto.

Engatusar al City y buscar las espaldas de Otamendi y Stones. Luego, en la segunda parte, Luis Enrique ordenó una salida con tres centrales (Umtiti escoltado por Mascherano y Mathieu hasta su expulsión) para espantar a Guardiola. Y lo logró.

TERRIBLES ERRORES INFANTILES DEL CITY

Cuando no tenía el balón, en los primeros 20 minutos lo tocó más con los pies Ter Stegen que Messi, el Barça se acomodó. No le temblaron los pies al alemán, algo que sí sucedió con el City, incapaz de gobernar su área con autoridad. Además del resbalón de Fernandinho, que tardó en levantarse, asistiendo, eso sí, desde la primera fila a la primera entrega del show de Leo. El primer e infantil fallo del City porque le pilló desorganizado el robo de Mascherano, algo que ya le pasó despues con 10 jugadores en otro clamoroso fallo de Bravo.

En realidad, fue un doble fallo del meta chileno. El primero con el pie derecho cuando regaló la pelota a Suárez y el segundo, todo en la misma jugada, cuando, de manera inconsciente tocó el balón con la mano sabiendo que era la tarjeta roja y dejaba a su equipo con 10. Faltaba aún el tercer error cuando Gundogan, de manera imprudente, cedió el balón hacia atrás. Ahí estaba Suárez para ayudar a su amigo Leo a firmar el tercero. Piadoso y endeble fue el City, el Barça lo sometió.