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Clamor monumental por Messi

Buenos Aires ha convocado una manifestación el sábado para convencer al jugador de que vuelva a la selección

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

Unos chicos juegan delante de la nueva estatua dedicada a Messi en Buenos Aires. / AFP / JUAN MABROMATA

Unos chicos juegan delante de la nueva estatua dedicada a Messi en Buenos Aires.
Imagen gigante de Messi en una estación de metro de Buenos Aires.
Los campeones del mundo de 1986 reclaman que Messi siga en la selección.

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"No te vayas, Leo". El pedido, "de rodillas", como ha sugerido Carlos Bilardo, se disemina por una Argentina perpleja. ¿Qué hacer para convencer a Messi de que vuelva sobre sus pasos? La pregunta se la formulan todos, desde el presidente Mauricio Macri, que pidió verlo, hasta el último ciudadano de a pie, que promete sumarse a la manifestación programada para este sábado.

A las apuradas, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, inauguró una estatua inédita: el homenaje a un hombre en vida, el mismo que decidió retirarse del seleccionado argentino después de convertirse en su máximo goleador, con 55 dianas. Hasta un artista hindú ha ganado la primera plana por sumarse a la cruzada con una escultura de arena en la playa que incluye la súplica en inglés: "Don't go, Messi".

Por lo pronto, Leo ha viajado a Rosario, su ciudad natal, y se dejó fotografiar en más de una oportunidad con el buzo azul y blanco del conjunto nacional, gesto que quiere interpretarse como una posibilidad de que estaría revisando su renuncia. Los intentos de convencer al mejor jugador del mundo son múltiples a estas horas. Maxi Rodríguez, rosarino y amigo de Leo, excompañero en los seleccionados que disputaron los Mundiales del 2006, 2010 y 2014, expresó su deseo de que cambie la postura anunciada tras la derrota por penaltis ante Chile en la final de la Copa América del Centenario en EEUU. Pero llama a todos los mediadores a no presionarlo. "Hay que dejarlo, que se tome su tiempo".

Compañeros del seleccionado argentino, dirigentes  e influyentes empresarios intuyen que volverá. Esteban Schmidt, en el diario 'La Nación', lo da por seguro: el astro es "obediente a las marcas, a su club, a la distancia de la barrera, a su madre y a su padre; y también sigue tendencias: la barba ornamental, tan de moda, tan de prófugo". Pero su renuncia, dice el columnista con cierto cinismo, es apenas un "happening" que abraza a modo de juego "el sueño argentino de dejar las cosas sin terminar". Sin embargo,  "ya lo sabemos" de antemano que eso no es posible. "Va a jugar en Rusia 2018 empujado por la fuerza imperial de los patrocinadores y el consejo de sus mayores. Además, ¿quién se va a quedar en casa pudiendo jugar un Mundial?".

INTERESES COMERCIALES

La renuncia de Messi tiene lugar en medio de una crisis de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que parece terminal. Los equipos grandes quieren crear una Superliga a la española para sacarla del pozo financiero. No está garantizada la continuidad del Tata Martino. Para 'Clarín', la AFA debe "demostrarle" a Leo que "el cariño de la mayoría de los hinchas no cambió por la derrota en Nueva Jersey ni por el penal que tiró a las nubes". Y si hay que pedírselo en nombre de Thiago Mateo, sus hijos, "se hará".

Una vez que se resuelvan sus problemas internos, los dirigentes que manejen la destartalada federación tienen que explicarle "que él es la principal fuente de dinero de la selección". No se recauda lo mismo por publicidad y derechos televisivos si el mejor del mundo está ausente. La AFA enfrenta además otro problema en ciernes. Debe renegociar su contrato con Adidas. "Messi es la cara de Adidas y si no juega en la selección, la marca alemana deberá soportar que todas las imágenes televisivas y todas las fotografías de Messi sean con la indumentaria del Barcelona. Y al Barça lo viste Nike".

CUMPLIR SU PALABRA

Pero, ¿es tan fácil que Leo se olvide lo dicho en su noche triste? El escritor Martín Caparrós no está tan seguro que eso ocurra: "Todos suponemos que es una calentura, que se le va a pasar, que quería que se lo pidiéramos: lo pensamos como un argentino. Lo raro es que Messi parece un poco raro: será porque vivió tan poco en la patria de la que se reclama. Con casi cualquier otro, uno estaría seguro de que va a volver; con Messi es más difícil. El peligro sería que no fuera suficientemente argentino: que creyera que tiene que cumplir su palabra".

El 1 de setiembre, Argentina se enfrenta con Uruguay. Es un partido difícil, ante un rival histórico. Sin Messi -y con Luis Suárez del otro lado- será mucho peor.

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