Thierry Henry: "En el Barça lo viví todo, todo, fue una locura"

El exdelantero azulgrana y del Arsenal recibe a EL PERIÓDICO en Londres para rememorar su época en el Camp Nou y rendirse al "increíble" tridente

El exfutbolista del Arsenal y FC Barcelona, comenta la actualidad del Barça en Londres para EL PERIÓDICO / RICARD FADRIQUE

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

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Thierry Henry se sentará el martes en la grada del Emirates inmerso en un dilema. El exdelantero (Les Ulis, Francia.17 de agosto de 1977), verá el choque de sus equipos preferidos. En un hotel de Londres compartió sus recuerdos con EL PERIÓDICO.

­—¿Cómo se siente ante el duelo? En una situación algo incómoda porque se enfrentan dos equipos en los que jugué. La gente sabe que el Arsenal está mi corazón pero también el Barça tiene una parte en él. Lo que viví allí fue increíble.

—Debe ser un poco más del Arsenal. Sí, sí, es lo normal. Jugué ocho años allí y tengo una relación con los aficionados y el club. Pero también me siento del Barça por lo que viví, por lo que conseguimos, los seis títulos, y lo que aprendí. Hasta que no está s allí no entiendes qué significa ‘més que un club’. El Barça es una locura. Por eso difícil para mí ver enfrentarse a dos equipos a los que amo.

—¿Qué le llevó al Arsenal y qué le llevó al Barça? Soy de una generación distinta a la actual. Ahora hay un montón de futbolistas que miran antes el dinero que el nombre del equipo. Te plantean algo así como ‘déjame ver el contrato y te diré si me gusta tu equipo’. Fiché por el Arsenal porque quería jugar en el Arsenal. Después, no voy a mentir, hablé de dinero, claro. Pero quería ir al Arsenal. El dinero no habría cambiado mi idea. Primero ganas títulos y luego vas a la puerta del presidente a pedir. Cuando fui al Barça es porque quería jugar en el Barça. Era mi voluntad. Del mismo modo que siempre tuve claro, desde que tenía 6 años, que jugaría en Nueva York. El Barça es el Barça. Era el dream team, la camiseta, Cruyff, el Camp Nou, Maradona, todo aquello con lo que crecí… Wembley, Koeman, la filosofía de juego, el estilo… 

"Era el 'dream team', la camiseta, Cruyff, el Camp Nou, todo aquello con lo que crecí... Wembley, Koeman, el estilo..." 

—Y en el Barça lo vivió todo. Todo, todo, todo. El primer año fue muy duro. La gente no te permite relajarte, con la última victoria. Imposible. En el año del triplete, con cuatro o cinco a cero, fallabas un pase o no hacías un uno contra uno y los aficionados te lo hacían saber. Te exigen ganar y ganar. Y ganar bien. Y si hay alguna floritura, mejor. Puedes vencer por 1-0 un día, dos, pero tres… Otro motivo de por qué es más que un club. En otros equipos puedes ganar un mes por 1-0 y nadie te dice nada. En el Barça es impensable.

—También en el Arsenal enganchó una gran época, la mejor. Era otra forma de jugar. En el Barça viví lo mismo que David Villa: de ser delantero centro a pasar, de repente, a la banda. Sabíamos adonde íbamos. Debo decir que disfruté un montón en el Barça. No se veía porque no soy muy expresivo, y era un poco cerrado, pero repito: disfruté un montón. A veces, cuando el árbitro pitaba el final, pensaba: ¿Ya? A uno le dije: ‘Alarga diez minutos más, va’. Lo que viví fue una locura.

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—Empezando por su primer año. Me lo decía Samuel Etoo cuando soportábamos aquella presión: aguanta, porque cuando ganas no hay mejor sitio que este. Tenía razón. Me quedé otro año tras el triplete para afrontar el Mundial. Y lo disfruté. El último día que pisé el estadio me quedé mirando y saboreando aquello para recordarlo siempre.

—Formó parte de la primera versión del tridente. Los tres son increíbles. Están en el momento justo, culminante, de sus carreras: tiene una edad parecida, se sienten bien juntos, son amigos… Nosotros no estábamos mal, que va. Ellos son de una misma generación. Yo llegué tarde al Barça, muy tarde, y ellos están en la edad ideal.

—Messi era ocho años más joven. Por eso digo que ellos están en su plenitud. Cuando vine, yo estaba hacia el final de carrera, Sam, en el momento bueno y Messi, subiendo.

—¿Este equipo está más focalizado en la delantera que aquél? Se habla más de ellos por el nivel que exhiben. Pero si no tuvieran un Iniesta detrás, un Alves que roba balones sin parar, un Alba que hace 42 carreras de 100 metros… Los tres son unos fenómenos. No olvidemos a Rakitic, que asumió el papel de Xavi, ¡y Xavi era Xavi! Hace un año había dudas porque Suárez no marcaba goles, pero ya hacía unos movimientos que te cagas, como Etoo, defendiendo y creando huecos. Y lo que ha hecho Luis Enrique hay que darle mucho crédito. No se vislumbraba un triplete después de Anoeta y supo maniobrar al equipo. 

—¿La diferencia del tridente, en definitiva, es que Neymar tiene siete años menos que usted? Pero ya tiene 100 goles,. Doscientos partidos con Brasil… ¿Ha renovado ya? Espero que firme. Es importante que haya un sucesor para Messi. Son dos genios. La situación del penalti, por ejemplo: pagamos para ver cosas distintas en el campo. ¡Cómo va a ser una falta de respeto! Una falta de respeto es tirar un caño a un tío, esperarle, tirarle otro caño, esperarle y tirarle el tercero. Si te da una patada, te aguantas. Pero hacer un caño y salir en carrera… Lo que queremos ver son genialidades, tíos como Messi, Neymar…

"Los tres son increíbles. Messi, Neymar y Suárez están en el momento justo, culminante de sus carreras. Tienen una edad parecida, se sienten bien juntos, son amigos..."

—¿Cómo analista también pide esto? Claro. Quiero ver futbolistas que me hagan sentir que debo pagar por verles. Todo el mundo pagaría por ver al Barça. Aunque fuera gratis. La gente seguiría pagando.

—¿Desde arriba ve cosas distintas de las que veía en el campo? Muchas. Además, estoy haciendo el curso de entrenador y he abierto los ojos. Cuando eres futbolista hablas con el míster de ti, te preocupas de lo tuyo. Pero el entrenador llega a las siete de la mañana, se va a las siete de la tarde y debe pensar por todos. Preparas un entrenamiento y te falta un jugador, te sobra un peto, debes reorganizar el ejercicio… Y él, solo, responde ante todos: el presidente, el jugador, el periodista…

—Solo ante el peligro. Yo no lo tenía en cuenta cuando era futbolista y ahora me pregunto: ¿quién ayuda al tío que ayuda a todo el mundo? ¿Quién se interesa por el entrenador? ¿Quien le pregunta al míster cómo está, cómo se siente?

—Nadie. Exacto. A todo el mundo le da igual lo que le pase. Solo le preguntamos por el equipo, por los resultados y no por su estado anímico, si necesita algo. Tampoco lo hice yo nunca. Nunca fui a ver a mi entrenador para hablar con él y saber cómo se sentía.

—¿Y va a ser entrenador? Sí. No sé por qué, pero quiero ser entrenador. Es mi deporte y quiero aportar algo. Siempre respeté a mis entrenadores y ahora los admiro. Cosas tan sencillas como decidir las medidas en un juego de posesión: si es demasiado pequeño no consigues lo que buscas, si es demasiado grande, pierdes intensidad y tampoco. Como jugador era de los que decía cosas, que si falta un peto, que si esto, que si lo otro.

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—¿Querría un Henry en su equipo? Creo que sí. Porque esta actitud significa que un jugador está pendiente. Como Xavi, también, que lo veía todo. Ser entrenador es muy, muy, muy difícil. La gente desconoce la preparación que exige y la presión que existe por ganar, dirigiendo futbolistas que son reyes en sus países. Y en el Barça no es fácil aguantar y manejar todo eso.