18 sep 2020

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Roures y Mediapro se querellan contra Sandro Rosell y el Barça por espionaje

El empresario presenta una demanda por el pinchazo de sus correos electrónicos

Roures y Mediapro se querellan contra Sandro Rosell y el Barça por espionaje

RICARD FADRIQUE

Jaume Roures

MEDIAPRO

"Empezamos a tener indicios de lo que pasaba porque Sandro Rosell, además de un miserable, es un bocazas"

Otro caso de espionaje vuelve a sacudir al Barça. Jaume Roures, presidente del grupo Mediapro, presentó el jueves una querella criminal contra Sandro Rosell como responsable de haber participado en la intervención de su correo personal durante al menos tres años (2008-2011) en una trama «perfectamente organizada» y que afectó a personas y empresas con las que mantenía contacto, entre ellas Pep Guardiola. La demanda también se amplia al empleado de Mediapro que accedió al ordenador de Roures, Robert Cama, a Joan Carles Raventós, que entonces trabajaba en la empresa de Rosell y que en la actualidad es director de secciones del Barça, y al Fútbol Club Barcelona, al que considera «víctima y coautor» dado que ha estado al corriente del asunto.  «Es miserable y mezquino», denunció sobre la conducta de Rosell.

Es probable que el desfile de representantes del Barça por los juzgados no acabe con el ‘caso Neymar’ y Rosell, en especial, tenga que volver a presentarse a una citación. En este caso, por un episodio que se produjo antes y durante su presidencia. Roures se mostró muy duro en su intervención ante lo que es un caso que va mucho más allá de «los negocios» y expuso su confianza en que los jueces y la policía investiguen a «esta gentuza». En la lista de afectados a los que invitó a sumarse a la demanda figura Guardiola, a quien junto a Tito Vilanova asesoraba en sus contratos y cuestiones personales, Joan Laporta, Joan Oliver, Evarist Murtra, Ferran Soriano, Marc Ingla, Andreu Buenafuente, Banc de Sabadell, el bufete Garrigues, representantes de jugadores...

TIRAR DEL HILO

Todos esos emails acabaron en manos de Rosell, primero cuando estaba al frente de su empresa Bonus Sport Marketing, («en algunos temas éramos competencia»), y después cuando ya era presidente. «Se ha pasado tanto tiempo hablando de que era víctima de espionaje y resulta que era él quien espiaba a los demás», afirmó. Se da la circunstancia que el Barça contrató a Cama por mediación de Rosell cuando fue despedido de Mediapro y, de hecho, sigue trabajando como responsable informático. «Le hizo un contrato de 100.000 euros», explicó, después de haber cobrado ya otras cantidades del propio Rosell.  

Las primeras sospechas nacieron a raíz de algunos comentarios que hizo Rosell y que pusieron sobre la pista a Roures. «Además de miserable, Sandro es bastante bocazas. Como sabía cosas iba presumiendo por ahí, y al preguntarnos cómo podía saberlo, rascamos, rascamos y tiramos del hilo», comentó. Uno de los primeros a quienes informó de esta situación fue a Pep Guardiola («para que supiera quién tenía en casa») pero no quiso pronunciarse sobre si precipitó su salida del Barça.

Jaume Roures

MEDIAPRO

Me dijo que recibía los correos pero que los borraba, y que teníamos que arreglar esto a la catalana

¿Por qué ahora? ¿Por qué ha tardado tanto en denunciarlo? Roures lo justificó aludiendo a los siete años que ha durado la ‘guerra del fútbol’ con Prisa, con las indemnizaciones millonarias que había por medio, y a la negociación por los derechos de televisión que se ha resuelto hace poco y donde Mediapro ha obtenido el mayor paquete. En todo este tiempo, diversas personas del Barça, entre ellas Josep Maria Bartomeu y Javier Faus, dos muy buenos amigos de Rosell, le confesaron estar al corriente del asunto. En este sentido, considera que el club debería también actuar y participar en la denuncia porque en esos correos figuraban negociaciones que le concernían. 

También se refirió a una conversación personal con el propio Rosell y Raventós,  que anteriormente había trabajado en Mediapro, en cuanto descubrió el espionaje. «Reconoció que recibía correos pero que los borraba, que hacía delete. ‘Te habrá salido un callo’, le dije. Me dijo que lo teníamos que arreglar a la catalana, debe ser eso del oasis, hoy por ti mañana por mí. Soy profundamente catalán pero gilipollas poco, y ya le avisé que esto no acabaría así».