Fran González: "Me reuní con Cruyff y me dio miedo venir"

El excapitán del 'Superdepor' repasa su carrera en una entrevista con EL PERIÓDICO y recuerda que estuvo cerca de fichar por el Barça

Fran: Cruyff me quiso para el ’Dream Team’. / JORDI COTRINA

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DAVID TORRAS / BARCELONA

Fran González (Carreira, 1969) ha acabado haciendo el viaje que hace más de 20 años no se atrevió a afrontar. Lo ha hecho por su hijo, atendiendo la llamada del Barça. Él también la recibió, por boca nada menos que de Johan Cruyff, convencido de que esa zurda era más que digna del Dream Team.Dream Team Pero a aquel joven talento coruñés le entró vértigo, feliz como estaba en la raíz del Superdepor,Superdepor y ahí siguió para siempre. Ahora, en cambio, al frente de toda la familia no ha dudado en acompañar a su hijo Nicolás, cadete azulgrana, decidido a seguir el camino que su padre tuvo delante y que conduce al Camp Nou.

—¿Cuántas veces pudo fichar por el Barça?

—Una muy clara. Cuando me reuní con Cruyff en Coruña. Me citaron en un piso al lado de Riazor, también estaba Rexach, y tuvimos una larga charla. Fue en un Teressa Herrera, donde además fui elegido el mejor jugador del torneo. Y nada...

—¿Y que le dijo Cruyff?

—Que me quería en el Barça sí o sí. Lo que pasa es que no sé... El que me conoce sabe que no me gustan los cambios, que soy muy de casa. Era muy introvertido y me daba como miedo dejarlo todo. Había sufrido una etapa muy dura cuando salí de mi pueblo con 17 años para ir a Coruña. Y de repente te viene el Barça, y te entra miedo, entre comillas. Te dices: 'No sé si seré capaz de dar el nivel, eso es otra historia, eso es muy grande para mí...' Y para dar ese paso a lo mejor también te hace falta alguien detrás que te dé un tremendo empujón y te diga: 'Déjate, no seas cagón y vete para allá, que es el Barça'. No lo recibí y tampoco di el paso.

—Y en A Coruña era el rey.

—Era un ídolo, estaba súper feliz. Cuando las cosas te van tan bien, la gente te quiere tanto y todo te va de cara piensas: ¿y voy a cambiar todo esto para ver qué pasa ahí?

—Ahora algunos jugadores del Dream Team 

—He jugado varios partidos con ellos y me dicen: '¿Pero tú cómo no viniste aquí? Si eras perfecto para aquel equipo'. No sé si es un poco para hacerme la pelota o si lo dicen de verdad. Son decisiones que uno toma y tampoco vas a estar siempre preguntándote qué hubiera pasado.

—Y ahora sí que ha dado ese paso... por su hijo.

—La vida a veces te da otro tipo de oportunidades y la verdad es que por todo lo que me pasó en el Depor, lo hice por mi hijo. Él quiso venir y mira... Para no dejarlo solo, para estar en un ambiente familiar, que creo que es fundamental para su educación, en todos los sentidos, decidimos trasladarnos aquí todos.

—Él no ha necesitado el empujón...

—Es curioso, pero antes de fichar por el Barça fue a jugar un torneo a Alicante. Creo que tenía 11 años. Íbamos de Alicante a A Coruña en coche y me dijo: 'Papa, yo no tengo ningún problema en irme a La Masia'. Sabíamos que el Barça lo quería, y él ya le daba vueltas. Y le dije: 'Tú solo no te puedes ir, eso lo tengo claro'.

—¿Y cómo le van las cosas?

—De maravilla. Se ha adaptado muy bien, no solo en el fútbol sino en todo lo demás. En el colegio, con notas muy buenas. Los tres niños ya hablan perfectamente catalán, están muy integrados. Están encantados de vivir aquí.

—¿Se parece a su padre jugando?

—La gente dice que no, que no nos parecemos en nada, él es diestro, rubio, alto, guapo... (risas). En un campo, no creo que nadie se puede imaginar que sea mi hijo, pero creo que futbolísticamente debe parecerse sí o sí. Yo siempre me negué a verme por televisión. Me ruborizaba un montón. Me pongo colorado cada vez que me veo por la tele. Y antes de que se viniera al Barça, empecé a ver vídeos míos. Y había veces que decía: 'Ostras, me parezco a él' (risas). Al revés. Como nunca me veía, me di cuenta que sí que nos parecemos.

—Las comparaciones siempre son inevitables

—Sí, sí, pero por eso estoy contento de que sea diestro y rubio, y alto... Es lo mejor que le ha podido pasar porque si no ya empezamos con las historias de 'es que la zurda de Fran, es que...'. A mí me hubiese encantado que fuese zurdo porque son mi debilidad. Pero lo mejor es verle tan feliz aquí. El cambio ha sido buenísimo, muchísimo mejor de lo podía imaginar. Yo estaba muy arraigado allí, a la tierra, pero creo que ha sido una decisión muy buena venir a Barcelona para estar con él.

—También contribuyeron sus diferencias con Lendoiro...

—Quizá, si no me hubiese pasado todo eso, ese enfrentamiento, la historia sería diferente. Mi hijo estaba en un equipo modesto, el Montañeros, y el Depor se empieza a interesar por él cuando se entera de que Madrid y Barça andan detrás… Él pagó un poco los platos de ser hijo de quien era. Siempre me pareció injusto. De hecho, hay gente que se atreve a criticarnos cuando no tiene ni puñetera idea de lo que pasó. Estoy convencido de que si el Depor se hubiese interesado de verdad por él, mi hijo estaría en el Depor. Hubo una temporada que me dolió en el corazón. No lo quisieron y punto. Y ahora lo veo tan feliz...

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—¿Sufre mucho?

—Sí, sí, desde fuera, desde la grada sufro mucho más. Dentro del campo era feliz. Ahí disfrutaba. Era un placer. A mí me hacía gracia cuando te decían: 'Qué, ¿el Bernabéu impresiona?'. Y yo respondía: 'Joder, pero si es una maravilla que haya 80.000 personas que van a verte!'. Y si te silban es que algo debes estar haciendo bien, o debes ser muy bueno. Eso es fantástico. Yo lo pasaba fatal para dormir, los momentos previos. Pero cuando estaba dentro del campo era una liberación.