Sinfonía del Barça, truenos en Madrid

Iniesta se abraza a Messi tras el 0-3 del manchego en el Bernabéu.

Iniesta se abraza a Messi tras el 0-3 del manchego en el Bernabéu. / JORDI COTRINA

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David Torras
David Torras

Periodista

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La sinfonía azulgrana siguió resonando todo el día. El mundo contempló admirado el concierto del Barça, rendido a un equipo que conquistó el Bernabéu con un larguísimo solo, dando toques al balón, en una de las mejores obras de Luis Enrique. En Madrid, la sinfonía provocó truenos, un caos tremendo, una rebelión general contra quienes gobiernan, Florentino desde el palco y Benítez en el banquillo, una crisis abierta que costará de cerrar. Si es que lo hace. El mensaje oficial es de confianza hacia el técnico. La cuestión es que pocos se lo creen. El 0-4, más los seis puntos de desventaja y el goalaveraje, han sumido al Madrid en una guerra civil. 

Benítez parece condenado  pese al mensaje oficial de confianza en una crisis que acosa a Florentino

La sinfonía azulgrana siguió por la mañana en Sant Joan Despi, en forma de risas y más risas, un ambiente de fiesta después de una noche de gloria que más de uno alargó merecidamente a su llegada. Del Madrid no hubo noticias. Siguió desaparecido, tomándose el día libre no se sabe si para descansar o para desaparecer, que evitó la imagen de un entrenamiento de derrotados o las de los coches desfilando a toda velocidad por la rotonda de Valdebebas. A la salida del estadio ya sufrieron la ira de los aficionados y alguno, como Benítez, fue perseguido por un seguidor entre insultos y al grito de «vete ya del Madrid». No se va. De momento.

EL PEOR ARRANQUE EN 10 AÑOS

El entrenador está en el centro de la diana, molido a palos, tambaleándose en la jornada 12, con una cruz que tal vez ya le sea imposible sacarse de encima. Condenado por poner en danza el once que precisamente la mayoría le reclamaba, empezando por Florentino, y no ser fiel a sus principios, representados por Casemiro. Así que si hasta ahora se le criticaba por el estilo, hoy se le reprocha que haya sucumbido a la presión y alineara al equipo de Florentino. Todos los cromos del presidente.      

No es fácil que salga de esta. Puede seguir dos caminos, más largo o más corto, pero que conducen al mismo final. El de Wanderlei Luxemburgo, con quien comparte el peor arranque de los últimos 10 años, y que fue despedido a estas alturas, 48 horas después de ganar al Getafe (1-0). La chispa fue que se le ocurrió cambiar a Ronaldo por Gravesen en el minuto 85 para perder tiempo. Ancelotti, en cambio, sobrevivió al 4-0 del Calderón y la fiesta posterior del cumpleaños del portugués. Pero con Kevin Roldan empezó a firmar su sentencia, y la sensación en Madrid es que este 0-4 es el principio del fin de un técnico que, además, no es bien visto en el vestuario. En el fondo, la mayoría daría marcha atrás para recuperar a Ancelotti.

ELOGIOS MUNDIALES

Para no perder la costumbre de los últimos tiempos, el Barça volvió a plantar la bandera en el corazón del Bernabéu, pero esta conquista tuvo un aire excepcional, como el 0-5 del 74 y el 2-6 del 2009. Uno de los protagonistas de esta nueva era, en la que la casa blanca es más asequible que muchos estadios de la Liga, lo vivió por primera vez en la distancia. «Podía haber sido mucho más que una manita. Disfruté mucho, fue un partido increíble. El Barça dio una lección de fútbol», comentó Xavi a Efe tras jugar un partido muy lejos del clásico, en Catar.

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"Podía haber sido mucho más que una manita. Disfruté mucho. El Barça dio una lección de fútbol"

«Royal Barcelona», tituló a toda portada L’Equipe, en uno de los muchos elogios que recibió desde todas partes. «Messi, ¿para qué?» se preguntaba Globoesporte, alzando los nombres de Neymar, Suárez e Iniesta. Los números del duo atacante son excepcionales: Neymar es pichichi con 12 goles y Suárez suma 11 frente a los 8 de Cristiano. Por una vez, el Barça no necesitó a Leo. Pero lo necesitará. Como siempre. Para empezar, este martes frente a la Roma, dispuesto a rematar el pase a octavos y el primer puesto del grupo. Sigue siendo el mejor solista de un Barça que toca cada día mejor.