24 oct 2020

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Rosell firmó un pacto con los Boixos Nois en el 2010

El presidente del Barça lo negó en la precampaña electoral, pero suscribió ese documento con el grupo radical y nueve grupos más de animación

En la precampaña electoral del 2010, antes de acceder a la presidencia del Barcelona, Sandro Rosell firmó un documento con los diferentes grupos de animación del Barcelona, entre los que se encontraba los Boixos Nois, uno de los más radicales. A pesar de que lo negó durante aquel período, suscribió un documento, de seis páginas, revelado por el programa 'El club de la mitjanit' de Catalunya Ràdio, en el que se condena la violencia de forma clara. Ese pacto, del que existen 11 copias y que, recientemente, llegó a las oficinas del club contiene las firmas de Sandro Rosell, así como de los 10 representantes de los grupos de animación, entre ellos Josep Lluís Sureda, histórico líder de los Boixos Nois, a quien se le atribuyeron en su día vínculos con grupos neonazis. Durante la campaña y en determinados debates, Rosell siempre había negado la existencia de ese pacto, hasta que el pasado lunes confesó que existía. Ahora, con el documento desvelado por Catalunya Ràdio, se confirma el acuerdo que incluía al grupo radical.

Líneas maestras de la grada

En ese documento, con firma el 16 de mayo del 2010, se establece las líneas maestras de lo que debe ser la futura grada de animación del Barcelona, ahora totalmente abortada tras el lanzamiento de una bengala durante el pasado clásico de Copa entre el Barça y el Madrid en el Camp Nou. También se argumenta la articulación interna de esa grada, sus fuentes de financiación y sus relaciones con el club, indicando cómo se iban a instalar en el estadio y cómo se acercarían esos grupos a los desplazamientos del primer equipo, explicitando en uno de los puntos su rechazo a la violencia. Rosell alegó el pasado lunes que esos contactos se habían realizado desde "la buena fe", además de que "perdonar es un valor, actuando siempre a partir de la idea de la tolerancia cero con la violencia".

El Barça había hecho una Grada de Animación encubierta desde enero del 2013 vendiendo 110 entradas al módico precio de 10 euros cada uno, en contra de la opinión de los Mossos D'Esquadra, que se habían mostrado siempre contrarios a abrir las puertas del estadio a los violentos.