LA OPINIÓN

Pepe, Casillas, 'Mou', Florentino y Paramés

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Da la sensación de que esteReal Madrid, tan irrespetuoso fuera como dentro del campo, tan camorrista, tan busca excusas, no piensa cambiar de actitud mientras lo gobierneJosé Mourinho, y el todopoderosoFlorentino Pérez, que algo habrá hecho, digo yo, para transformar un club señor en una entidad barriobajera, siga creyendo que es el dedo deMouquien marca el camino.

Los blancos, insisto, de la mano del técnico portugués, perdieron, de nuevo, el pasado miércoles una oportunidad de oro para recuperar eseseñoríoque, dicen, siempre han tenido a gala defender. Hicieron un enorme partido, su apuesta fue, ¡por fin!, digna de elogio y cayeron con las botas puestas. Pudieron abandonar elCamp Nou con la cabeza bien alta pero, de nuevo, víctimas de esa crispación queMouha instalado en todo lo blanco, volvieron a quedar como unos feos perdedores.

No solo el mismísimoIker Casillas, modelo en todo para los blancos, la selección, el fútbol español y buena parte de la sociedad española, mandó a mamar al árbitro y le pidió que se fuese de fiesta con los azulgranas, tal vez sin recordar que, segundos antes del descanso, su compañero Lass debió ser expulsado por doble amarilla. Sino que hubo más, mucho más.

Mourinho, en plan marrullero, chantajista, matón, se fue al párking interno del Camp Nou y, apoyado cual pistolero en el coche delárbitro, le espero para decirle de todo y depositar sobre su persona toda su frustración por un nuevo revolcón ante los azulgrana.Mou, que hacía unos minutos había abandonado la rueda de prensa escudándose en sus jugadores (“he oído que decían que aquí es imposible ganar”), volvió a irse de rositas del lance puesTeixeira no se atrevió a hacer un añadido al acta, como era su obligación, para no complicarse la vida. O algo más que la vida.

Las disculpas de Casillas

Y mientras el todopoderoso presidente del Real Madrid guardaba silencio, como hizo cuandoPepe pisó aMessi, como hizo cuandoMouagredió aTito Vilanova, reapareceEladio Paramés, en nómina de Mourinho --que es como estar en nómina del Real Madrid, puesMoues el nuevo dueño blanco--, e insulta aAlves y elogia, chulea, se vanagloria de las palabras de Mourinho hacia el colegiado del último clásico.

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Todo porque han vuelto a ser eliminados por el Barça. Todo porque han de echarle la culpa a alguien. Todo porqueMouvolvió a ser un cobarde en el Bernabéu. Fue ahí donde empezó a perder, a ser eliminado. Todo porque, pese a que lo intentan, el cambio de ciclo no llega. Todo porque el día que juegan como nunca, pierden como siempre. Todo porque el insulto y las malas formas se han convertido ya en el hábitat en el que se mueve el Madrid. Y nada ni nadie parece querer poner freno a este desaguisado, que no tiene nada que ver con el fútbol, ni con el deporte.

Simplemente estamos hablando de mala educación, de grosería, de no saber perder, de no tener estilo, de haber perdido el estilo, de creer que, en la vida, vale todo. Eso sí, Casillas, cosa que no hizo Pepe, que no pensó Florentino, que ni meditó 'Mou', que ni se le ocurre al tal Paramés, pidió disculpas de inmediato. Porque es un señor. Él, sí.