29 oct 2020

Ir a contenido

La situación del club azulgrana

Guardiola refresca a la plantilla para el clásico

El técnico cambia la rutina del equipo antes de visitar el Bernabéu y viajar al Mundial de clubs

MARCOS LÓPEZ
BARCELONA

Hace semanas, diríase incluso que meses, que Pep Guardiola no deja de pensar en el clásico. Pero no fue hasta el sábado, minutos después de golear al Levante, el cuarto 5-0 en los ocho partidos del Camp Nou, cuando el técnico tomó las primeras medidas. Para empezar, un mensaje contundente: dio fiesta a 13 jugadores, el núcleo duro del equipo, todas las vacas sagradas, excepto Piqué. Se han ido de puente porque no jugarán mañana ante el Bate Borisov en el último e intrascendente duelo de la liguilla de la Champions. Para ese duelo, en el que solo están en juego 600.000 euros, se abre la puerta a los jóvenes del filial.

Desde el sábado, Guardiola juega el clásico. A su manera. Con decisiones poco habituales -ha concedido dos días libres a las estrellas para que desconecten totalmente del fútbol-, con mensajes directos hacia cosas que no le han gustado -la tarjeta que provocó Piqué le hace estar, por ejemplo, ante el Bate y se duda de su presencia en el Bernabéu- y, además, con discursos muy medidos. Ni una palabra lanzada al azar.

«SOMOS MUY FIABLES» / Casi no hubo necesidad de hacerle preguntas a Guardiola porque sabía lo qué quería decir. Y cómo quería decirlo. «Después de tres años solo pido que se valore lo que hemos hecho porque parece que todo sea fácil y que no tenga valor. Pero nosotros, los de aquí dentro y los que se quieran unir, sí que se lo damos», subrayó el técnico, quien explicó que «si tuviéramos siempre cuatro o cinco días entre partidos seríamos mucho más fiables». Se refería así Guardiola a la derrota ante el Getafe, la primera en los últimos siete meses de competición, y, al mismo tiempo anunciaba, sin gritar, que el Barça llega fresco (por eso da descanso a 13 jugadores) y con el colmillo afilado al Bernabéu. «Pido que no nos dejen solos. Todos los equipos perderán puntos, nosotros también», añadió luego intentando restar trascendencia al clásico.

SEMANA DE ESTUDIO / Era esa una misión imposible. Por vez primera en la era Guardiola, el Barça pelea por reducir seis puntos de diferencia con el Madrid de Mourinho, el mejor Madrid en estos dos últimos años al sumar 14 victorias consecutivas. Y también dispone el técnico azulgrana de una semana entera (el choque europeo con el Bate es un paréntesis que no le afecta), para preparar el viaje al Bernabéu, prólogo de otra semana decisiva. Primero el Madrid, después el Mundial de clubs en Japón, el tercer título al que aspiran los azulgranas tras ganar dos Supercopas, la de España y la de Europa.

Una semana para poder debatir a diario, y casi al minuto, sobre el dibujo táctico que presentará el campeón -¿defensa con tres jugadores? ¿o con cuatro?-, pero lo trascendente para Guardiola es que tiene la plantilla al completo. Todos, a punto, excepto el lesionado Afellay, y descansados para un partido que no dará ningún trofeo, pero será capital en la evolución de la Liga.