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La situación azulgrana

El clásico de la Supercopa será de pago para el socio

M. L.
BARCELONA

En el sexto clásico, el que está por venir, el del próximo verano, el de la Supercopa de España, el socio del Barça tendrá que pasar por taquilla. Si quiere ver al Madrid de Mourinho (si es que sigue el portugués en el banquillo blanco y si es que no se queda en el hotel, como ya hizo esta semana en la Champions), deberá pagar porque la directiva, de forma inesperada, anunció ayer que no entrará en el abono de la próxima temporada. ¿El motivo? Muy simple. «Son razones económicas», alegó Toni Freixa, secretario de la junta, para justificar la decisión.

La delicada situación financiera en la que se encuentra el Barcelona -«se prevé cerrar este ejercicio con un déficit de 21 millones de euros», precisó el directivo azulgrana»- ha sido determinante para que ese partido de vuelta de la Supercopa (será en la primera quincena de agosto) no entre en el abono anual del socio. Al disputarse en verano, el club recuerda que el estadio no se solía llenar (en los últimos años Athletic y Sevilla habían sido los rivales, no el Madrid) debido a que muchos socios se encuentran de vacaciones. No se han precisado aún los precios de las entradas para la próxima Supercopa, convencido el club de que los turistas podrán acudir al Camp Nou.

Sin rebaja en el abono

Hay, por tanto, una razón económica (el club sigue con números rojos pese a la excelente marcha deportiva en los tres últimos años) y otra, según la directiva, de carácter social. «Así damos la oportunidad a los socios sin abono a que asistan a un partido por un título», argumentó Freixa, recordando: «Debemos atender a las finanzas y a la demanda de los socios, que podrán ver un buen partido a un precio favorable».

La pregunta es, sin embargo, si se hubiera tomado esta medida si el rival no fuera el Madrid, que el próximo agosto puede dejar mucho dinero fresco en las arcas del club. «No, no hay rebaja del abono», apuntó después Freixa, recordando, eso sí, que el Barcelona mantiene las cuotas más bajas de los grandes clubs de fútbol del continente.

Hubo un tiempo en el que Joan Laporta, nada más llegar a la presidencia (verano del 2003), subió en un 40% los abonos de los socios y que el trofeo Gamper, gratuito para los socios, pasó a ser de pago. Ayer se supo que la Supercopa sigue ese camino. ¿Sucederá algún día con la Champions?