EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

Operación con buen pronóstico

El tumor detectado al jugador pudo surgir de un antiguo contagio del virus de la hepatitis B asintomático

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ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA

El fulminante descubrimiento del cáncer de hígado que sufre Eric Abidal no es una rareza científica, como tampoco lo es el hecho de que dos días antes del hallazgo el futbolista derrochara fortaleza en el partido contra el Sevilla. Ni sombra de la intensa fatiga que causa cualquier alteración hepática: su hígado ha cumplido hasta hoy sus funciones y, de no ser por el test sanguíneo rutinario en el que se le detectó la alteración, todo seguiría como siempre. Una rápida ecografía posterior confirmó la presencia del cáncer que esta tarde está previsto extirpe el cirujano Josep Fuster Obregón en Barnaclínic, en los quirófanos del Hospital Clínic. Aunque ni el enfermo ni su entorno han avanzado el perfil del tumor, es un hecho que el 90% de los cánceres de hígado son hepatocarcinomas, y que, en un 95% de los casos, esos tumores son consecuencia de una antigua y asintomática infección del virus de la hepatitis B, o C. Este contagio puede permanecer latente y sin causar malestar 10, 20 o más años, sin que el afectado desarrolle la enfermedad, una inflamación grave del hígado.

SOLO PORTADOR /Abidal, evidentemente, no sufre hepatitis B, pero quizá es portador del virus que la causa. Este virus se aloja y se multiplica en las células hepáticas, donde no es raro que, con el paso de los años, desarrolle un cáncer. De ahí la importancia de incluir en los análisis de sangre rutinarios una determinación de los virus de la hepatitis B y C.

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La hipótesis de que ese sea el origen del tumor detectado al jugador del Barça fue defendida ayer por los especialistas consultados, que situaron el posible origen de la infección en una transmisión materno-fetal, frecuente en quienes residen en zonas donde la hepatitis B tiene una prevalencia muy elevada. Los padres de Abidal, nacido en Lyon (Francia) hace 31 años, proceden de la isla de Martinica, donde la extensión de las hepatitis es muy superior a la registrada en Francia o España. El virus hepático se transmite a través de la sangre y no es inusual que esa transmisión suceda en el momento del parto, aunque tampoco la madre del bebé sufra los síntomas de la enfermedad.

La cirugía que se practicará hoy a Abidal consistirá en la extirpación absoluta del tumor -posiblemente pequeño, dada su inexistencia en la anterior revisión- y, no es descartable que sea necesario eliminarle un lóbulo completo del hígado. Dada la capacidad de autoregeneración de este órgano, la recuperación puede ser rápida. Tras esta intervención, indican los hepatólogos, no es necesario recibir quimioterapia ni radioterapia.