Una delantera demoledora

PEDRO: El delantero invisible

Pedro estalla de júbilo al inaugurar el marcador del derbi del sábado en Cornellà-El Prat.

Pedro estalla de júbilo al inaugurar el marcador del derbi del sábado en Cornellà-El Prat. / JORDI COTRINA

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Marcelo, el «mejor lateral izquierdo del mundo», según lo definió pomposamente su entrenador José Mourinho, todavía anda buscándolo. Didac, un imberbe defensa del Espanyol recién llegado a Primera, también vivió el sábado la misma angustia que su colega brasileño. ¿Cuál? Perseguir a un fantasma sin saber dónde está ni por dónde llegará, ni siquiera si realmente llegará a verlo. Pedro, antes Pedrito, desde hace un año Don Pedro, es ese delantero invisible que no está en ningún sitio. Pero aparece, finalmente, en cualquier lugar. Pedro es la tortura que persigue desde el 29 de noviembre a Marcelo porque lo ridiculizó en el Camp Nou o el mismo que quebró la cintura de Arbeloa en el Bernabéu el pasado mes de abril.

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Con Pedro, antes un goleador, ahora un futbolista descomunal, suceden estas cosas. Esa invisibilidad le permite no ser detectado por ningún radar enemigo. Camina, perdón corre, con tanta velocidad que no hay nadie que lo pare. El fútbol, veloz, moderno y solidario de Pedro se sincroniza a la perfección con los cerebros privilegiados de Messi, Xavi, Iniesta, Villa...

Al inicio de este curso le costó ajustar la puntería, pero jugaba mejor que nunca. Guardiola, y sus compañeros, no dejaron de recordárselo porque Pedro ya era entonces mucho mejor futbolista que hace un año. Ahora, recuperada la puntería, es un delantero que vale una fortuna. Y no porque su palmarés se haya engordado con el Mundial de España o sus ochos títulos con el Barça. Vale una fortuna porque juega con los dos piernas, capaz de empezar un partido en la banda derecha (supuestamente), marcar dos goles de nueve (en Cornellà) e irrumpir por la izquierda para fabricar otro gol, el de Xavi. ¿Extremo? ¿Media punta? ¿Qué es Pedro? Todo y bueno.