Baloncesto

El Madrid remonta 19 puntos al Barça y conquista la Supercopa

El equipo blanco conquista su cuarto título consecutivo aprovechándose de la descomposición azulgrana en ataque en el último cuarto (83-88)

Mirotic lanza a canasta tras capturar un rebote ofensivo ante Causeur

Mirotic lanza a canasta tras capturar un rebote ofensivo ante Causeur / E. Cobos / ACB photo

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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Puede que sea solo la pretemporada, puede que haya muchas caras nuevas tanto en el Barça como en el Madrid, pero la final de la Supercopa recuperó lo mejor del clásico: la tensión, las acciones espectaculares, los arreones de uno y otro equipo y acciones eléctricas que anticipan lo que puede ser una temporada marcada de nuevo por el pulso entre los dos grandes. Llegó a tenerla perdida el equipo madridista, que se encontró 19 puntos abajo en el marcador, pero el equipo de Laso no perdió la fe y aprovechó la descomposición azulgrana en el último periodo para firmar una remontada espectacular y encadenar su cuarto título en la Supercopa (83-88). El acierto de Llull (24 puntos), elegido el MVP de la final el impagable trabajo de Poirier (16 puntos, 11 rebotes) y la consistencia de Alocén (11 puntos) fueron claves en el equipo de Laso.

Podía esperarse una apuesta por la defensa por lo que se vio en las semifinales. Y, en parte fue así. Pero a nivel ofensivo los dos destacaron y será difícil que los dos equipos puedan hacerlo mejor que en los 10 primeros minutos. Intensos, concentrados, los jugadores de Jasikevicius sumaron sus cuatro primeros triples. Pero, el Madrid demostró la misma inspiración, decidido a no perder el paso. La sucesión de golpes dejó un primer cuarto brillante, con Calathes y Oriola (autor de tres triples en el primer tiempo) marcando el nivel de intensidad y de ritmo de los azulgranas y con Llull y Poirier, en los madridistas.

Después del despliegue físico del primer cuarto, donde los dos equipos se vaciaron, llegó un pequeño bajón físico en el segundo, algo entendible porque ambos aún lejos de su mejor momento físico. Pero no hubo respiro en una final en la que las pizarras de los dos técnicos limitaron al máximo el brillo individual de hombres como Davies o Mirotic en los azulgranas o Causeur, William-Goss y Tavares en los blancos, aunque el Barça supo aprovechar mejor sus recursos y sus porcentajes en los lanzamientos de dos, cerca del aro, para amasar un pequeño margen al descanso (46-40).

De dominar a desaparecer

La aparición de Mirotic, con cinco puntos consecutivos en la vuelta de los vestuarios cambió el panorama de equilibrio y disparó la confianza del Barça, que abrió una brecha notable (52-40, m. 23), que aún logró ampliar después de una falta antideportiva de Heurtel sobre Higgins para frenar un contrataque. No le pudo salir peor la jugada al base francés, ya que Higgins anotó los dos tiros libres y en la posesión siguiente, Mirotic encestó de tres (59-42, m. 24) y el Madrid se encontró, por un momento groggi, cediendo hasta 19 puntos de margen.

 LLull cambió esa impresión de descomposición blanca como suele hacerlo. Se cargó el equipo a la espalda y empezó a asumir el protagonismo en ataque y fue capaz de reenganchar al Madrid en la pelea, bien escoltado por Carlos Alocén, que le dio más solvencia al juego que Heurtel y dejó un marcador totalmente abierto para el último periodo (71-62, m. 30).

Con el pulso ya revolucionado, Higgins intentó darle réplica a Llull desde el lado azulgrana, ante la desaparición de la mayoría de protagonistas del equipo de Jasikevicius. El Madrid elevó aún más su intensidad defensiva, el Barça se descompuso en ataque (solo Davies se atrevió) y el binomio Alocén-Poirier empezó a hacer mucho daño a la defensa azulgrana en las transiciones hasta enjugar por completo su desventaja y completar una remontada espectacular, con un parcial final de 12-26, que no dejó dudas del mérito de su victoria.

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