Los 'play-offs' de la Liga Endesa

La maestría de Gasol impulsa al Barça y deja otro clásico para la final

El pívot marca diferencias para los azulgranas en el desempate de la semifinal frente al Tenerife (89-72)

Pau Gasol lanza desde fuera de la zona ante la mirada de Guerra

Pau Gasol lanza desde fuera de la zona ante la mirada de Guerra / @FCBBasket

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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El Barça estrenó la temporada enfrentándose al Madrid en la final de la Supercopa. Y la cerrará frente al cuadro blanco en la final de la Liga. Otro clásico será el colofón para la temporada ACB a partir de este domingo, en un play-off al mejor de tres partidos, con la ventaja de cancha para los madridistas. La victoria sobre el Tenerife en el desempate de la semifinal disputado en el Palau (89-72) llegó después de un encuentro exigente, que obligó a los jugadores de Jasikevicius a ofrecer su mejor versión, convertido en un viaje atrás en el tiempo para dar con una versión admirable de Pau Gasol.

Con Mirotic y Higgins lejos del nivel esperable, fue Gasol con su maestría quien arrastró y empujó a sus compañeros para desconectar el entramado defensivo de Vidorreta. Solo necesitó 13 minutos para sumar 15 puntos, 5 rebotes y 24 de valoración. Pau tenía que ser una ayuda. Pero está siendo siendo el hombre de las respuestas. Igual que hace 20 años. Como si no se hubiera pasado dos largas temporadas lejos de las canchas por una grave lesión. Sus 41 años (los cumplirá en julio) parecen en la cancha solo una anécdota en su DNI.

Tercer cuarto decisivo

Fue Gasol quien cerró los puños y desplegó su carácter ganador, cuando el Tenerife, lejos de mostrarse intimidado, empezó tuteando a los azulgranas a base de triples. La leyenda azulgrana encadenó ocho puntos, con dos triples incluidos, para enseñarle el camino a sus compañeros ya en la primera mitad. Y su aportación, unida a la inteligencia de Calathes para ver la mejor jugada, fue la que llevó al Barça a dominar en el descanso (46-39) y a mantener el paso en la reanudación.

 Pau dejó en el banquillo a Davies tras el descanso y se mantuvo al mando de las operaciones barcelonistas para elevar la consistencia del grupo y la apuesta de Jasikevicius resultó acertada, porque el Barça mantuvo su intensidad en defensa, redujo al máximo la efectividad de Huertas y Shermadini, sus dos verdugos en el segundo encuentro, dejó en 11 puntos a los tinerfeños en el cuarto (el parcial fue de 22-11) y eso le permitió ensanchar sus ventajas hasta márgenes más que confortables (68-50), con los que manejar el desenlace a su antojo, sin perder los nervios por el último arreón del Tenerife, que intentó sin éxito maquillar el marcador, pero cerró con la cabeza muy alta la temporada.

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