12 jul 2020

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LA LIGA ENDESA

El Andorra deja al Madrid contra las cuerdas

El equipo de Laso ya no depende de sí mismo y se arriesga a quedar fuera de semifinales (91-75)

Luis Mendiola

El base madridista Campazzo intenta controlar el blaón ante Senglin en una acción del partido

El base madridista Campazzo intenta controlar el blaón ante Senglin en una acción del partido / MANUEL BRUQUE (EFE)

Lo que parecía un trámite para el Madrid, el camino hacia las semifinales de la Liga Endesa, se ha convertido en una pesadilla después de la derrota sufrida este jueves frente al Andorra, la segunda de la fase final (91-75). El equipo de Pablo Laso ya no depende de sí mismo. La victoria del Valencia ante el San Pablo Burgos (94-90) le complica aún más la vida. Si los valencianos ganan en la última jornada al Gran Canaria dejarán fuera a los blancos. En una hipotética igualdad a victorias con los andorranos y San Pablo, los madridistas saldrían perjudicados. El equipo blanco se asoma al abismo de quedar fuera de la lucha por el título, lo que nadie se habría podido imaginar antes de que empezara esta fase final express del título en València.

“No hemos sabido igualar el nivel físico que ellos han tenido. Les doy la enhorabuena porque han sido justos ganadores”, admitió Laso. “Feliz, porque hemos ido creciendo durante todo el campeonato y ahora hay que esperar para afrontar con garantías la última jornada”, resumió Ibón Navarro, técnico andorrano.

Clevin Hannah, con 23 puntos, fue uno de los principales verdugos del Madrid, que vivió todo el partido con el marcador en contra, incapaz de cogerle el hilo al partido y de imponer su estilo. En el descanso ya eran 12 los puntos que había atesorado el cuadro de Ibón Navarro, que se aplicó con un juego muy físico, dominó la pelea por el rebote, atacó con inteligencia y además contó con un espléndido porcentajes de triples (11 de 25, un 44%).

La intensidad de Tyson Pérez, de Walker o Llovet sostuvo al Andorra, que jugó a un gran nivel colectivo y contó con aportaciones inesperadas como las de Guillem Colom (8 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias), mientras el Madrid se movió siempre con precipitación, incapaz de igualar el despliegue de su rival, y demasiado obsesionado en querer arreglarlo todo desde el triple, una faceta en la que solo Randolph estuvo a un gran nivel.