Ir a contenido

LA RETIRADA DE UN JUGADOR EMBLEMÁTICO

Jordi Trias cierra el círculo

El pívot gerundense se retira, a los 38 años, después de completar 20 años en la élite con un brillante palmarés

"He tenido una carrera particular. Lo he vivido casi todo. Arriba y abajo. Me voy feliz y orgulloso", asegura

Luis Mendiola

Jordi Trias posa para El Periódico esta semana en un banco del Passeig de Gràcia

Jordi Trias posa para El Periódico esta semana en un banco del Passeig de Gràcia / JORDI COTRINA

Hay salidas de escena teatrales, acordes a la altura del protagonista, con la platea puesta en pie. Y otras de una discreción sublime, propias de personajes que caminan por la vida con una sonrisa y hacen bandera de la sencillez. Ese es el caso de Jordi Trias (Girona, 5 de noviembre de 1980) que, a sus 38 años, anunciaba esta pasada semana su retirada del deporte con una emotiva carta de agradecimiento en las redes sociales.  “Gracias, Basket, por ayudarme a crecer y a coger confianza en mí mismo y por convertirme en el hombre y el padre que soy hoy”, escribía en su despedida.

Es el momento de cerrar un capítulo, explica Trias. Hora de abrir un paréntesis para enfocar el futuro, y tomar fuerzas antes de iniciar una nueva etapa. “Ahora quiero estar un tiempo tranquilo, con Anna (su compañera), con mis hijas (Paula, de 4 años, Aïna, de 2). Disfrutarlo. Estamos esperando otro hijo para enero. Es hora de dedicarme un poco a la familia”, cuenta, aunque deja entrever que su futuro seguirá ligado con el baloncesto de una forma u otra. “Tengo algunas propuestas”, dice de forma enigmática, mientras mata el gusanillo como comentarista de Catalunya Ràdio, aunque sabe que las puertas del Girona y del Barça siempre las tendrá abiertas.

Palmarés brillante

Una carrera extensa y un palmarés admirable (la Euroliga 2010, una Liga ACB 2008-2009, dos Copas 2007 y 2010, dos Supercopas y un MVP de la Copa del Rey 2007, todos con el Barça) después de 20 años como profesional adornan la brillante hoja de servicios de Trias, que ha sabido completar el círculo, volviendo a sus orígenes. La aventura que comenzó en la cantera del Sant Josep Girona, hace ya 30 años, ha concluido  en el Bàsquet Girona, el club propiedad de Marc Gasol, que le dio la pasada temporada la posibilidad de jugar un último año en casa.  “No podía decir que no. El lugar donde abrí la puerta con cierto miedo era la mejor forma de cerrar el círculo”, afirma.

El viaje, confiesa Trias, ha valido la pena. Desde sus inicios en el Casademont Girona (2004-2005), a su etapa en el Barça (2005-2010), en el Joventut (2010-13), el Andorra (2013-15), el Valencia (2015-16), todos en ACB, un paso por la LEB Oro en el Barça B (2016-17), en el Manresa (2017-2018) y el cierre en el Bàsquet Girona, en la LEB Plata. “He tenido una carrera bastante particular. Lo he vivido cai todo. He estado arriba y también abajo, he logrado títulos, ascensos de categoría. He pasado por muchos clubs, la mayoría de ellos catalanes, y me siento feliz y orgulloso de haber estado en todos y también de mi carrera”, asegura.

Momentos inolvidables

Sin dudar admite que la mejor época fue la del Barça, y que algunos de los mejores recuerdos los vivió en azulgrana, aunque entre los cinco o seis de la lista incluiría el ascenso a la ACB con el Manresa (fue elegido el MVP de la temporada) o el debut en Girona. “La del Barça fue una etapa de plenitud, de los 24 a los 30 años, donde viví las emociones más fuertes, la Euroliga, la Copa de Málaga, una etapa cargada de ambición”, aunque, visto ahora con distancia, reconoce que ha saboreado más el momento en Manresa, con el ascenso, en Valencia o Girona.

Trias, junto a Ricky Rubio, en un partido en el Palau de la pasada temporada / JAVI FERRANDIZ

“En el Barça la presión es máxima, incluso en el día a día”, cuenta Trias que en el año de la Euroliga ganó algunos de los mejores amigos que aún conserva. “Tenemos un grupo de Whatsapp con Ricky (Rubio), con Roger (Grimau), cnn Victor (Sada), con Juanqui (Navarro)... y aún quedamos para cenar. En esa época, aunque acabáramos muy tarde los entrenos, nos alargábamos en el vestuario, hablando, con alguna partida de cartas, salíamos a cenar. Construimos una grandísima relación, una química, que luego nos ayudó a ganar”.

Casi todos estuvieron este pasado miércoles en el Palau Blaugrana, donde el Barça le rindió un homenaje. Sus excompañeros le entregaron una camiseta enmarcada para reconocerle su trayectoria, entre el aplauso de la afición.  “Fue un detalle. No me esperaba que hicieran nada. Al final lo que te queda eso también: el cariño de la gente”, subraya Trias. “Espero que me recuerden, sobre todo, como un jugador implicado, con mentalidad ganadora. Que siempre intentaba ser positivo y adaptarse para dar lo mejor al equipo”.