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ENTREVISTA AL TÉCNICO AZULGRANA

Pesic: "Estoy orgulloso de lo que he hecho en la vida"

El técnico azulgrana repasa su trayectoria, explica por qué se siente aún yugoslavo y valora sus expectativas al frente del Barça más ilusionante en años

Albert Guasch

Svetislav Pesic, durante la entrevista con EL PERIÓDICO.

Svetislav Pesic, durante la entrevista con EL PERIÓDICO.

Svetislav Pesic (Novi Sad, Serbia, 1949) no quiere posar para los fotógrafos. "Soy entrenador, no soy actor". Pero le gusta hablar. Habla con generosidad, con un español aún muy esforzado, a un volumen para que a la fuerza le oigan en la habitación contigua. Y aun así apetece escucharle. Todo un personaje con fama de temperamental y a la par de incansable. El día anterior a esta entrevista tuvo al equipo entrenando hasta pasadas las 9 de la noche. Cuenta con una plantilla completísima, "pero el equipo aún no está hecho", avisa el veterano técnico.  

-Quizá no es la forma más oportuna de empezar una entrevista, preguntar por la edad, pero hace poco menos de un mes cumplió 70 años. ¿Está libre de sentimientos de nostalgia? Es evidente que soy una persona que puede hablar mucho sobre su pasado, pero la gente que piensa y habla demasiado sobre el pasado no suele sentirse feliz con el presente. Y lo peor: no ve futuro. Yo me siento orgulloso de lo que he hecho en mi vida, pero hoy día estoy contento porque todavía me siento en buena forma física y tengo una buena familia: mi mujer, mis hijos, mis nietos… Encima disfruto con lo que hago. Tengo un buen trabajo, una buena vida… Personalmente solo quiero una cosa: que no cambie nada

-¿El baloncesto es una buena manera de vivir la vida? No conozco otra vida. Los que somos profesionales de este deporte, ya seamos entrenadores o jugadores, no conocemos otra forma. No sabemos cuándo es verano, cuándo es invierno… Mis amigos que viven en otros países me dicen: ‘ah, ¿cómo no vas a disfrutar de la vida? Estás en Barcelona, hay muchas cosas, buen tiempo…’ Y yo digo que he disfrutado de la vida también en Múnich, por ejemplo. Lo más importante es tener un proyecto que te motiva, con gente que estés bien, sentir que estás en una posición de responsabilidad, ayudando a otras personas a mejorar, con capacidad de tomar decisiones que tienen un impacto… Cuando eso sucede es muy gratificante. Muchas personas esto no lo tienen.

Pesic, durante la entrevista con este diario. / JORDI COTRINA

-¿Puede sentirse feliz aunque su equipo no gane? Para mí, hay unas cuestiones que son muy importantes. Por ejemplo: necesito acabar un día con la sensación de que hemos hecho cosas que significan una mejora del equipo. Si jugamos un partido y ganas, se te pone buena cara, pero en estos tiempos juegas tantos partidos de varias competiciones, casi siempre importantes, que no hay tiempo para celebrar. A la vez, una victoria por sí sola no significa mucho, es un número, pero no me sirve de nada si yo no puedo ver que hemos mejorado detalles de nuestro juego. 

"Mis amigos que viven en otros países me dicen: ‘ah, ¿cómo no vas a disfrutar de la vida? Estás en Barcelona, hay muchas cosas, buen tiempo…’ Y yo digo que he disfrutado de la vida también en Múnich, por ejemplo"

-Empezó a entrenar en el Bosna Sarajevo a principios de los 80 con poco más de 30 años. Hace mucho de eso, ¿eh? Cuando me dieron el cargo, no lo percibí como un regalo, ¿sabes? Al contrario. Es curioso: allá donde he empezado siempre se han creado grandes expectativas, incluso aquel primer año. Y no sé por qué, no tenía ninguna experiencia como entrenador. Había dejado de jugar, había estudiado Económicas y ya tenía un trabajo en ‘business’. Pero varios jugadores con los que había jugado en el Bosna querían que me hiciera cargo del equipo. Llevaban 11 derrotas consecutivas en la liga de Yugoslavia.

-Y aceptó. En aquella época no era como ahora, no había muchas opciones de banquillo. Al dejar de jugar, la mayoría no pensaba en ser entrenador. Algunos sí. No era mi caso. Pero me lo propusieron, tuve un momento de debilidad y dije que vale. Fue como bajarse los pantalones (se ríe). Y ya no pude echarme atrás. 

-¿Y recuerda su primera charla? No sé qué les dije a los jugadores, pero recuerdo perfectamente el momento en que les digo: ‘esta noche, entrenamiento’. Yo tenía un Golf amarillo y sentado en el coche camino de ese entrenamiento me decía: ‘¿Pero qué has hecho? ¿Estás loco o qué?’ No sabía ejercer de entrenador, no tenía un plan de entrenamiento, no sabía qué decir a los jugadores. ¡No sabía nada! Pero al llegar a la cancha los jugadores me recibieron contentos en la pista, con sonrisas en las caras. ‘Vamos’, dije. Me acordé de lo que vi en mis entrenadores cuando yo jugaba, algunos ejercicios y poca cosa más. Y, no sé por qué, empezamos a ganar títulos.

-Tiene fama de ser un gran motivador. He aprendido que conocer el baloncesto, saber llevar un entrenamiento, dirigir en los partidos no es suficiente. Es una parte básica, claro. Pero ahora sé que para que un jugador aprenda y se desarrolle necesita establecer una relación de confianza con el entrenador. Nadie ha nacido con confianza. La confianza se entrena. Lanza cien tiros después de cada entrenamiento y verás cómo te crece la confianza. Y la relación entre nosotros se entrena regalándonos tiempo para hablar, para intercambiar impresiones, sobre tu vida, sobre mi vida, para intentar conocernos mejor. Después de un partido o un entrenamiento, puedes decirle a un jugador: ‘oye, muy bien, excelente, estoy muy contento de cómo has estado hoy’. Pero si en los siguientes 10 días no hablas con él, ¿de qué sirve? Es mejor cada día hablar y preguntar: ¿Cómo estás? ¿Cómo va la familia? ¿Has dormido bien?’ Que él sienta que estás cerca. Buscar la comunicación y demostrar interés por la persona que convive contigo.

"Yo tengo mi experiencia, y siempre he mirado lo que sucede en Catalunya con mucha prevención. Pero tengo un par de amigos catalanes que quieren tener un día su propio país y cada vez entiendo mejor sus razones"

-Ha entrenado a muchos equipos a lo largo de su carrera. Me pregunto si siente mayor responsabilidad cuando existe un vínculo emocional con la entidad. Por ejemplo, cuando entrenaba a la selección yugoslava. No. Siempre he sentido la responsabilidad de ganar, pero sin dejar de disfrutar. Es un balance muy importante. Máxima responsabilidad y disfrutar.

-Se lo pregunto porque en una entrevista reciente dijo que ante todo usted se siente yugoslavo. Le diré por qué. Una vez mi padre nos reunió a toda la familia y nos dijo, mucho antes de las guerras y todo eso. Nos dijo: ‘aquí todos somos yugoslavos, ¿de acuerdo?’. En esa época en el DNI de Yugoslavia podías añadir tu nacionalidad. Serbio, bosnio, croata… Y también estaba la opción de poner solo yugoslavo. ‘Oigan, todos yugoslavos, entendido?’. Mi padre nos lo dejó claro y así lo pusimos. Yo tenía 18 años entonces y con esa mentalidad crecí. Gracias al deporte conoces a mucha gente de todas partes y viajas por el mundo, pero siempre me he sentido yugoslavo.

-¿Nadie se molesta en su país por no sentirse serbio? No lo sé, no me importa. Alguno se molestará, siempre hay algunos locos, pero yo hablo para personas normales, no locos, ¿sabes?

-Vista su experiencia yugoslava, me pregunto cómo percibe la situación de sentimientos nacionales contrarios que vivimos aquí en Catalunya. Claro, yo tengo mi experiencia, y siempre he mirado lo que sucede aquí con mucha prevención. Es comprensible, ¿no? Pero tengo un par de amigos catalanes, dos que no están en el club, que quieren tener un día su propio país y hemos hablado mucho de esto y es verdad que cada vez entiendo mejor sus razones. Creo que es justo decir que la gente tiene que poder decidir en qué país quiere vivir. Pienso que no es un comentario político.

"La mejor decisión de mi vida fue comprar una casa en Alemania porque pude acoger a familiares y amigos que huían de la guerra. Fue duro"

-Imagino que la guerra le resultó traumática. Por suerte no perdí a nadie cercano de mi familia. Pero mi casa en Sarajevo fue bombardeada y tuvimos que construirnos una nueva por completo. En esa época, antes de los Juegos de Barcelona-92, yo entrenaba en Alemania. Mi hermano vivía en Zagreb con su mujer, que es croata. La familia de mi mujer es de Sarajevo. Y ellos y muchos de mis amigos abandonaban Yugoslavia por lo que sucedía. Por entonces mi mujer y yo habíamos comprado una casa entre Dortmund y Dusseldorf y resultó ser una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque esas personas importantes para mí que huían del país pudieron instalarse en mi casa. En esa época me tocaba viajar por toda Alemania y cuando volvía cada noche me tocaba dormir en una cama distinta porque siempre había gente a la que acogíamos (hace el gesto de tumbarse y se ríe). Ahora puedo reírme pero aquello fue muy duro. 

-Aún hoy mantiene el pasaporte alemán. ¿Por qué se lo sacó? Marco, mi hijo, era unos mejores jugadores de su edad, y mi asistente en la selección de Alemania era entrenador de la selección de cadetes y quería que Marco jugara con ellos. Necesitaba nacionalizarse. Yo entonces tenía el pasaporte yugoslavo y aproveché para preguntar, y como era el seleccionador me proporcionaban el pasaporte alemán en solo siete días. No obstante, en Alemania solo puedes tener uno. Tenía que renunciar al yugoslavo. Pero el Gobierno de Yugoslavia me dijo que no me permitía renunciar. Fui con esa carta y el Gobierno alemán aceptó. Soy de las pocas personas en Alemania que pudo mantener dos pasaportes. 

El técnico del Barça, en un partido de la pasada temporada. / EFE / EMILIO NARANJO

-Y yo ahora tengo que preguntarle si siente presión de ganarlo todo con la gran plantilla que tiene en el Barça. Todo el mundo habla de presión como si fuera algo terrible. ¿Qué es presión? Estás en un club como el Barcelona con posibilidades de ganar títulos, de entrenar a grandes jugadores… Por supuesto que hay presión y que siento una responsabilidad de ganar. Pero es mejor que entrenar a un equipo que solo puede aspirar al play off. Uno no se puede quejar de la presión en un club como el Barça. Aquí se quiere ganar la Champions en todo: en fútbol, en balonmano, en baloncesto.… Está bien, pero muchas veces no se entiende lo que cuesta ganar cada partido. Hoy vemos a todos los jugadores del Barça de fútbol abrazados fuerte después de ganar al Villarreal. Están orgullosos del esfuerzo porque saben lo que cuesta. Y abres los diarios y dicen: ‘bueno, claro, ganaron, sí, pero no estuvieron tan bien…’ Por favor. 

"Todo el mundo habla de presión como si fuera algo terrible. Estás en un club con posibilidades de ganar títulos, de entrenar a grandes jugadores… Es mejor que entrenar a un equipo que solo puede aspirar al play off"

-¿Y quién va a ser el líder del equipo? ¿Usted o Mirotic? La afición grita ‘Barça, Barça’. O ‘Madrid, Madrid’. No el nombre de un jugador. El líder es el equipo. Mirotic acaba de llegar, vuelve a Europa, se tiene que adaptar. Tranquilos con él.  

-Por último, en un reportaje de televisión se le oye decir a sus jugadores: ‘la confianza está bien, pero lo importante es el control’. ¿Vale para el baloncesto y para la vida? La palabra confianza es la más utilizada en el deporte en estos tiempos modernos. Lo decía antes. La confianza se puede entrenar. ¿Si tú no entrenas cómo puedas mejorar tu confianza? En realidad la frase es como una provocación. ‘Ok, yo tengo confianza en ti, pero vamos a controlarte un poco’.