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LA RECUPERACIÓN DE UN HISTÓRICO

La resurrección de la Penya

La entrada de Scranton, firma de inversión vinculada a Grifols como nuevo propietario, ha saneado al club

En apenas un año, la entidad ha pasado de plantear su disolución a recuperar el orgullo de Badalona

Luis Mendiola

La plantilla del Joventut posa en el Olímpic para El Periódico

La plantilla del Joventut posa en el Olímpic para El Periódico / JOAN CORTADELLAS

El Divina Joventut estará a mediados de febrero en el Wizink Center de Madrid, entre los ocho equipos de la ACB que pelearán por la Copa del Rey. Hacía cuatro temporadas que no conseguía la clasificación a la gran cita anual del baloncesto español, inmerso como estaba estos últimos años en una durísima travesía por el desierto. Aunque su valor sea puntual es un síntoma más de que la etapa más negra del club empieza a quedar atrás.

El principal aval para definir como esperanzador el futuro de la Penya lo garantiza Scranton Enterprises, un grupo inversor muy vinculado a la farmacéutica Grifols que, a finales de noviembre, inyectó 3,7 millones de euros en la ampliación de capital del Joventut de Badalona SAD (Sociedad Anónima Deportiva). Scranton es ahora el accionista mayoritario (adquirió el 74% del capital) y el músculo financiero que le ha dado a la entidad la estabilidad que necesitaba para centrarse en el tema deportivo.

 “No sería sincero si no dijera que la sensación actual es de alivio porque el año pasado estuvimos al borde del precipicio a todos los niveles: deportivo, económico y social. La posibilidad de liquidación fue muy real. Y el equipo estuvo en puestos de descenso no quiero ni recordar cuantas jornadas. Fue durísimo mantener la calma en esas circunstancias y no volverse locos y entrar en pánico”, reconoce el presidente del club y de la SAD, Juanan Morales.

Amenaza de disolución

La crisis estuvo a punto de llevarse por delante a uno de los clubs de referencia del deporte. Después de superar un concurso de acreedores que había marcado la última década, la situación que se planteaba en enero de 2018 no podía ser más tóxica: el equipo instalado en la zona de descenso, impagos a jugadores y empleados, deudas con Hacienda y proveedores y un plan de viabilidad con las instituciones públicas que no acababa de fructificar.

El presidente del Joventut, Juanan Morales, posa en el Olímpic / JOAN CORTADELLAS

Al Consejo de Administración no le quedó más remedio que plantear una asamblea extraordinaria en marzo con la disolución de la sociedad en el orden del día. “La junta nos dio su apoyo para seguir intentándolo. Ese fue uno de los puntos de inflexión. Y cambió un poco la dinámica. El otro punto llegó con la mejora del equipo. Surgió la posibilidad del fichaje de Laprovittola que fue muy importante para nosotros. Por otro, la llegada de Carles Duran al banquillo nos dio una energía extra”, señala Morales, para darle valor al esfuerzo del grupo. “La plantilla trabajó en unas condiciones muy complicadas, debiéndoles mensualidades, y sin hacer ningún reproche. La implicación de todos en el club fue máxima. Y cuando parecía que no saldría el sol, seguimos trabajo y el sol salió”, admite.  

Negociación en secreto

Scranton salió al rescate financiero del Joventut cuando el agua llegaba al cuello. Existían conversaciones con algunos grupos de inversores, pero fue poco después de la Junta Extraordinaria de accionistas en la que se rechazó la disolución, cuando se abrió el cielo para el club y se empezó a fraguar la alianza.

La firma Scranton Enterprises, una sociedad familiar con sede en Amsterdam, es una compañía de inversiones que crearon varios directivos de la multinacional del sector farmacéutico Grifols, entre ellos su presidente no ejecutivo, Victor Grifols Riera.

"El equipo transmite y la gente en el Olímpic se lo pasa bien. Las cosas, por fin, están encajando"

Juanan Morales

Presidente del Joventut

Juanan Morales llevó con todo el secreto la negociación por una cuestión de confidencialidad, hasta que en mayo estuvo cerrada. Pero desde el primer momento vio que la sintonía era absoluta. “Ellos eran conscientes de lo que suponía la Penya. Es evidente que pidieron mucha información e hicieron una auditoría interna, porque querían conocer la situación real. Pero no quisieron entrar como un elefante en una cacharrería. Cuando dijeron adelante, nos pidieron que siguiéramos llevándolo nosotros. Nos dejaron claro que venían a ayudar. Y es evidente que ha habido una ayuda económica importante y que han aportado su capacidad de gestión. Pero también quieren que seamos lo más autosuficiente posible”, resume el presidente del Joventut.

Los jugadores de la Penya celebran el billete para la Copa / ACB MEDIA

Ramón Riera, que formó parte del Consejo de Administración de Grifols como presidente de operaciones, y que desde hace más de diez años es abonado del Joventut ("desde la Copa de Vitoria, con Ricky, Rudy y Ribas en el equipo", cuenta) es uno de los socios de Scranton, que explica la compra. "En Scranton somos un grupo de amigos a los que nos ha dio muy bien en la vida. La razón por la que invertimos en la Penya es más sentimental que financiera. Algunos somos muy aficionados al baloncesto y creemos que era un proyecto que merecía la pena salvar”, subraya. "Veíamos lo que pasaba en la Penya, que pintaba muy mal y decidimos dar un paso adelante, porque la Penya es una entidad de casa, de referencia, con unos valores muy especiales, que no podía desaparecer. Solo necesitaba un poco de gasolina”, añade Riera, uno de los tres nuevos miembros en el consejo del Joventut en representación de la firma inversora.

"La Penya es una entidad de referencia, es de casa. No podía desaparecer. Solo necesitaba un poco de gasolina"

Ramón Riera

Consejero de Scranton

En los últimos 12 meses, el cambio vivido por la Penya no ha podido ser más espectacular. El riesgo de desaparición ya es solo un mal recuerdo. La asamblea del club aprobó en diciembre un 10% más de presupuesto para llegar a los 4,5 millones de euros esta temporada, con un aumento de ingresos y una reducción de la deuda. De ser colista hace un año en la ACB (4 victorias en 17 jornadas) el equipo ha pasado a la zona ‘play-off’ (séptimo con 10 victorias). Y Badalona vuelve a mirar con orgullo hacia el Olímpic cuando el club está a punto de celebrar en abril el 25 aniversario de la conquista de la Euroliga, el momento más importante de su historia.

Con margen para hacer las cosas con cierta tranquilidad, la dirección deportiva, tanto Jordi Martí como el técnico Carles Duran, han consolidado la apuesta de la Penya con la renovación de Laprovittola, la llegada de un jugador explosivo como Shawn Dawson y el paso adelante de la gente de la casa como Ventura, López-Arostegui, Dimitrijevic o la recuperación de un jugador formado en la casa como Todorovic. Y el futuro se presenta esperanzador si se mira a la cantera con nombres como los de Joel Parra, Arturs Zagars o Adrià Domènech.

Ilusión y responsabilidad

"El equipo transmite y la gente que viene al Olímpic se lo pasa bien. Las cosas, por fin están encajando. No somos ricos ni millonarios, pero hemos logrado estructurar la deuda y tenemos cierto margen para movernos, sin la angustia de saber cómo pagar el recibo de la luz para mañana. Todo eso da tranquilidad", puntualiza Morales.

La clasificación parala Copa es un síntoma de que la etapa más negra queda atrás

“La base que tenemos es muy sólida, con gente de la casa y con la figura de Laprovittola por su forma de implicarse en el club”, explica Carles Duran. “Creo que somos un equipo divertido de ver: que juega bien, que defiende, que corre. Eso es la Penya. Seguimos generando ilusión y sacando jugadores. Pero el paso adelante que ha hecho el club con la entrada de Scranton hace que la gente tenga mucho más claro el camino”, asegura el técnico, que se siente responsable por seguir el legado de leyendas como Comas Aíto, a los que él de pequeño veía como ídolos. “Estoy ilusionado con lo que estamos haciendo, pero también siento presión y responsabilidad y creo que algo que aún nos queda es conseguir que venga aún más gente al Olímpic”. 

 “Si hace un año me hubieran dicho que estaríamos así, no lo hubiera creído. Ha sido un cambio muy radical en el que todos hemos trabajado: desde la directiva, al presidente, Jordi Martí, Carles Duran...”, explica el capitán Albert Ventura en la web de la ACB. “Lo fácil era tirar la toalla, pero nadie lo hizo. Y desde abril, vivimos un momento increíble”.