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LAS SEMIFINALES DE LA LIGA ACB

El Barça se despide dando la cara

El Baskonia logra el 3-1 decisivo en el Palau tras superar al equipo azulgrana en la prórroga de un partido extenuante (82-88)

Luis Mendiola

El base del Baskonia Huertas bota el balón en presencia del azulgrana Hanga

El base del Baskonia Huertas bota el balón en presencia del azulgrana Hanga / Andreu Dalmau (EFE)

El Barça echó el pie a tierra en las semifinales de la ACB. Despidió la temporada en el Palau, después de llegar al límite de sus fuerzas frente al Baskonia, entre el aplauso de su afición, que le reconoció la entrega. Cayó el equipo de Pesic dando la cara en un partido extenuante, que necesitó la prórroga para su resolución, y en la que  el conjunto de Pedro Martínez acabó por hacer valer su superioridad en recursos y en talento (82-88) para poner el 3-1 definitivo.

Por segundo año consecutivo el equipo azulgrana queda fuera de la pelea por el título de Liga (la pasada temporada cayó en cuartos) en la que se encontrarán a partir de este miércoles al equipo vitoriano y el Madrid. El cierre anticipado deja una sensación agridulce a una temporada con más oscuros que claros, con muchas dudas sobre la continuidad del técnico serbio y, sobre todo, con el interrogante sobre el futuro de Navarro (37 años), que pudo jugar este domingo su último encuentro como azulgrana.

Recursos limitados 

Por deseo, por carácter, por determinación, mereció mejor suerte el Barça en un encuentro que tuvo perdido (70-75), a 42 segundos del final, pero en el que nunca alzó la bandera de la rendición. Peleó hasta el último instante y eso le valió para prolongar el desenlace con un providencial robo de Moerman a 20 segundos del final que asistió a Claver para que igualara el encuentro a 76 en el tiempo reglamentario.

En plena subida de adrenalina, el Barça llegó a ponerse por vez primera en ventaja en la prórroga (80-77, m. 42), con un Baskonia desconectado por la presión final de los azulgranas, lo que le llevó a acumular hasta 21 pérdidas de balón.  Pero la precipitación, o el cansancio, o todo unido, acabó por condenar a los jugadores de Pesic, limitados por las bajas de Oriola y Ribas, por los problemas físicos de  Koponen, por la falta de ritmo de Sanders y de adaptación de Reynolds, superados en el cara a o cruz final al que se llegó con los tiros libres.

El Baskonia mereció el premio de la final porque en el balance general de la semifinal demostró más recursos en el banquillo y también talento sobre la cancha, aunque el bloqueo de sus jugadores en el último cuarto, propició la recuperación del Barça y estuvo a punto de costarle un disgusto en forma de desempate. Shengelia, con sus 22 puntos, 7 rebotes y 33 de valoración en una actuación poderosa, tuvo mucho que ver con la clasificación de los vitorianos, con la que Pedro Martínez se convierte en el segundo técnico de la ACB, tras Aíto, en alcanzar la final de la Liga dos años seguidos con equipos distintos.

Control del rebote 

El Baskonia desarrolló de forma más eficaz su planteamiento de partido y, sobre todo, gestionó  mejor que el Barcelona sus emociones, en un partido ya sin margen de error. Tomó la iniciativa el equipo vasco bajo los aros y ese dominio, que le dio segundas y terceras oportunidades en los ataques, generó muchas dudas en los azulgranas y le dio la suficiente confianza en ataque  para llevar la iniciativa con su acierto en el triple (12 de 34, un 35%)  y llevar el encuentro por donde querían.

A base de arreones, más por carácter que por acierto, consiguió mantenerse vivo el Barça. Pero siempre le faltó alguien que liderara y fuera una garantía a la hora de atacar el aro del Baskonia. Hanga puso un gran desgaste físico, Tomic, Moerman y Claver una enorme pelea en las zonas, Navarro y Heurtel el acierto puntual. Pero faltó más inspiración en general para superar un desafío que pone un cierre de tono amargo a la temporada.

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