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Rafa Martínez, la grandeza del héroe normal

El capitán del Valencia Basket, catalán de Santpedor, es un ídolo y un líder carismático en el vestuario

NACHO HERRERO / VALENCIA

Rafa Martínez levanta la copa de la liga junto a Juan Roig (derecha), dueño del club, y Joan Ribó, alcalde de Valencia, este sábado.

Rafa Martínez levanta la copa de la liga junto a Juan Roig (derecha), dueño del club, y Joan Ribó, alcalde de Valencia, este sábado. / EFE / KAI FORSTERLING

Rafa Martínez (Santpedor, 1983) lo es todo en el Valencia Basket. Es su capitán, el referente de su vestuario y una de las piezas clave de su juego. Y todos (compañeros, técnicos, trabajadores, aficionados, directivos y periodistas) le quieren con locura. Por su sencillez, por su cercanía, por su honestidad. Tras levantar el primer título de liga del club eran miles los que querían abrazarle y casi todos lo hicieron.

"La verdad es que aún me sorprende el cariño que me dan porque yo solo he intentado hacer las cosas bien, todo lo demás me lo han dado ellos. Después de tantos años, de que sigan llegando jugadores y de que ya no sea tan importante en el juego como antes, parece que sería más fácil olvidarme un poco. Por eso me sorprende y me emociona", reflexiona con la voz entrecortada.

Rafa Martínez

CAPITÁN DEL VALENCIA BASKET

"Me sorprende y me emociona el cariño que me dan, yo solo he intentado hacer las cosas bien"

"Siempre he sido un jugador de club. Después de nueve años aquí tengo ya mucha gente con la que he compartido muchos momentos. Hay amistad y confianza", explica. Eso sí, se pasó un buen rato de la celebración luciendo camiseta de Santpedor, donde el año pasado, a petición popular, se le puso su nombre al pabellón como Pep Guardiola da nombre al estadio. "Este año me conformo con una cena con mis amigos", asegura risueño.

DORMIR LA SIESTA

Porque Rafa Martínez es un tío sencillo. Basta con ver cómo supo que el equipo no estaba en exceso presionado antes del definitivo encuentro contra el Real Madrid del viernes. "Dormí bien la siesta y cuando llegué pregunté a otros compañeros y vi que también", recuerda. Aun así, no las tenía todas consigo. "Sabíamos el rival que teníamos enfrente y que era su última bala", recuerda.

El camino no ha podido ser más complicado, pues antes tuvieron que eliminar al Barça y al Baskonia. "Es muy difícil ganar a los tres equipos de la Euroliga y no sé cuánto tiempo hará que no se le ganaban tres partidos seguidos al Madrid”, admite. La fiesta fue del tamaño de la gesta. "Fue inolvidable, me siguen mandando fotos de la pista con toda la gente y es increíble. Era algo que se perseguía desde hace muchos años y hay que agradecérselo a los hermanos Roig", señala.

Y todo, con el lastre moral de haber perdido semanas antes la final de una Eurocup que ya acariciaban. El técnico Pedro Martínez aventuró que sin el dolor de esa derrota no habrían ganado esta liga. "Puede ser, nos hizo ser más fuertes", admite. El escolta se deshace en elogios al técnico. "Para mí es muy especial. Llegó cuando yo tenia muchas dudas, confió en mí y le debo mucho. Su trabajo ha sido excepcional, no solo este año. Ha hecho que el Valencia sea campeón pero el año pasado aunque no hubo recompensa ya llenamos La Fonteta", subraya.

Rafa Martínez

  

"Siempre pienso 'si han criticado a Nadal, cómo no me van a criticar a mi'. Me fijo en él o en Pau Gasol, son un espejo para mi"

El escolta ha tocado el cielo a los 35 años y como a otros grandes le han intentado jubilar varias veces. "Siempre pienso ‘si han criticado a Nadal cómo no te van a criticar a ti’. Me fijo en él o en Pau Gasol o en Juan Alberto Espil. Ellos son un espejo para mí, me han enseñado mucho, que la clave para seguir es ser competitivo", apunta. Y como lo sigue siendo, seguirá jugando. “Me encuentro bien y aún me pongo nervioso que es lo mas importante, y me preocupo. Cuando no sea así o me cueste ir a entrenar, tendré que cambiar de pensamiento. Hay que vivir el día a día y disfrutar”, subraya.

LA PEQUEÑA PAULA

Desde hace unos meses le es más fácil cumplir con esa filosofía gracias a Paula, su primera hija. "Desconectas más, hace que te olvides un poco de todo. Ahora duermo como si tuviera 19 años, no le doy tantas vueltas a la cabeza aunque supongo que también será por falta de sueño. No puedo pedir más. He ganado una liga con el club de mi vida, con una hija, con mi mujer, Olatz, y con toda mi familia y menos mal, porque llevaban dos finales ‘bajando’ y nada. Si no llegamos a ganar no vuelven", apunta entre risas. Seguro que volverán.

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