Mayor libertad

Can Ruti implanta el régimen abierto a la unidad de agudos psiquiátricos

  • El nuevo modelo de hospitalización huye de las tradicionales medidas coercitivas y trabaja para generar "entornos amigables"

Una paciente de la unidad de psiquiatría del Hospital Can Ruti de Badaloan en su habitación.

Una paciente de la unidad de psiquiatría del Hospital Can Ruti de Badaloan en su habitación. / ACN / Jordi Pujolar

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ACN

El Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti) de Badalona (Barcelonès) ha implantado recientemente un tipo de régimen abierto a la unidad de agudos psiquiátricos. Las puertas de la unidad, ubicada en la planta 12 del edificio, ya no están todo el día bloqueadas y los pacientes pueden entrar y salir siempre que lo deseen durante algunas franjas horarias, tanto de la mañana como de la tarde, como lo hacen el resto de pacientes de las unidades convencionales.

El servicio de Psiquiatría de Can Ruti culmina así la implantación de un modelo de hospitalización de personas con trastornos mentales que huye de los tradicionales entornos coercitivos y que trabaja para generar espacios más "amigables" que permiten una interacción más natural entre sanitarios y pacientes.

Aunque en su concepción, la unidad ya pretendía implantar un modelo que incorporara maneras de trabajar y de interactuar más facilitadoras a la hora de prevenir y resolver conflictos, su inauguración en 2018 y la llegada de la pandemia poco después no habían permitido desplegar hasta ahora todo su potencial.

Ir al bar o a estirar las piernas

El jefe de Psiquiatría de Can Ruti, Joan de Pablo Rabassó, explica que el proceso para llegar hasta las puertas abiertas ha sido "progresivo". Un proceso en el que el modelo de hospitalización se ha ido construido a sí mismo con la incorporación de actividades con un contenido muy terapéutico y que han ayudado también a relajar la tensión que a menudo en vivo en unidades como ésta.

Los pacientes psiquiátricos de Can Ruti hacen actividad física, talleres de nutrición y vida saludable, talleres ocupacionales, sesiones de relajación o concursos de fotografía. La mayoría de actividades se realizan en la sala polivalente de la misma unidad, pero hay algunas que ya obliga a un cierto desplazamiento de los pacientes fuera de las paredes de Psiquiatría.

Estas primeras salidas acompañadas han ido evolucionando con el paso de los meses y ahora ya hay pacientes que en momentos concretos del día pueden decidir si pasan las horas muertas en su habitación o si salen de la unidad para ir al bar, a la máquina de café o estirar las piernas en algún otro pasillo del hospital.

"Sabemos que hay pacientes que tienen riesgo de conductas inadecuadas, pero se hace una evaluación permanente, tres veces al día, para saber qué medidas hay que tomar en relación a cada paciente. Lo tenemos bien controlado", explica el doctor Rabassó, que asegura que hasta la fecha no ha habido que lamentar ningún "susto" con ningún paciente de la unidad.

Más anorexia

La unidad, con un total de catorce plazas, ha experimentado en los últimos meses un aumento importante de hospitalizaciones por trastornos de la conducta alimentaria, especialmente para anorexia nerviosa. Es uno de los efectos que, según los expertos, ha tenido la pandemia en la salud mental de los más jóvenes.

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Tanto es así que dos de las camas de la unidad psiquiátrica están reservadas en exclusiva a trastornos alimentarios. "Dar respuesta a esta nueva realidad ha sido un reto", admite el jefe de Psiquiatría del hospital. A raíz de la pandemia, en Can Ruti también han observado un aumento de urgencias e ingresos por intentos de suicidio.

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