El testimonio

Supervivientes de la nave incendiada en Badalona: “Nos tratan peor que a perros”

  • Critican el gobierno municipal del PP, al que acusan de “racista” y de relacionarlos con la “delincuencia” 
  • Algunos se niegan a ir a los albergues por “coartar su autonomía” y por ser un “parche temporal”
Bomberos revisan la nave ocupada incendiada en Badalona.

Bomberos revisan la nave ocupada incendiada en Badalona. / RICARD CUGAT

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Anna Rocasalva
Anna Rocasalva

Periodista.

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La rabia y la impotencia se contagian rápidamente entre los supervivientes de la nave incendiada de Badalona, tras la tristeza y el estupor iniciales. El viernes por la noche, unos 50 migrantes se han congregado cerca del cruce entre las calles de Guifré y de Antoni Bori, sentados en unos bancos de hormigón, bajo la llovizna.

Es la tercera noche que algunos de ellos pasan en la calle, negándose a aceptar la alternativa habitacional que les ofrecen los servicios sociales. “El albergue es una jaula. A las 20.00 ya tienes que estar allí y te echan a las 6.00. En la nave por lo menos teníamos libertad. La libertad es muy valiosa: no se compra ni se vende”, sentencia el senegalés Pape, quien también admite que algunos ya están pernoctando en otros espacios ocupados de la zona, en los que “no caben todos”.

Pape ya no vivía en el edificio incendiado, y cuenta a EL PERIÓDICO que el “gueto”, como lo llamaban sus ocupantes, fue su “hogar” durante seis años. Él es uno de los veteranos del lugar, que estuvo ocupando “desde los inicios en el 2008”. “Esta es mi familia y siento su dolor como mío”, dice, señalando a los demás, que, como si de un velatorio se tratase, custodian desde la distancia su antigua nave, reducida a cenizas, tras un cordón policial.

“Permitieron que el fuego lo devorase todo para que no pudiéramos volver a instalarnos, porque el alcalde (Xavier García) Albiol y algunos vecinos nos relacionan con la delincuencia”, especula el joven Babacar. “Esto es racismo puro y duro. ¡Que han muerto tres personas, hombre! ¡Merecemos un trato más digno!”, espeta, enfadado. “Nos han tratado peor que a los perros”, resume Pape, igual de disgustado. “Llevo muchos años aquí y jamás imaginé vivir algo así. Un perro vive mejor y tiene más papeles que yo”, vuelve a insistir.

Una solución temporal hasta el lunes A 500 metros de distancia de la nave incendiada, los servicios sociales han habilitado un punto de encuentro temporal donde los antiguos residentes de la nave pueden abastecerse con ropa, comida y demás menesteres. También les pueden prestar apoyo psicológico y, si buscan alojamiento, los trabajadores les remiten al CUESB, en Barcelona.

Pero no todos aceptan esta alternativa. La mañana de este sábado, Albiol ha asegurado que "solo el 44% de las personas que solicitaron ayudas al ayuntamiento se ha presentado", es decir, que han evitado a la admnistración, y lo ha tachado de "inadmisible". “La alternativa del albergue es solo hasta el lunes. ¿Y luego qué? Para nosotros no hay un después. No hay luz al final del túnel”, afirma Pape.

A su lado, el joven Adam Saro controla el reloj de su móvil. Él sí ha aceptado ir a un albergue esta noche, pero tendrá que darse prisa porque la hora límite para entrar son las 20:00. No le ha contado a su familia que se salvó de las llamas “de milagro” para no preocuparles, explica a este diario. Tampoco quiere darle muchas vueltas, porque se deprime al pensar en su compañero de cuarto: “Era un hombre muy mayor, casi ciego. No pude sacarlo de la habitación y no sé qué ha sido de él”, confiesa.

Saro estuvo durmiendo en el parque de la Ciutadella hasta que unos paisanos le hablaron de la nave, que se convirtió en su hogar durante los dos últimos años. El joven gambiano, de 24 años, admite que le “encanta” Barcelona. Sueña con convertirse en conductor de metro “algún día”. Sin embargo, ahora solo puede concentrarse en el momento presente. “Después del lunes ya veremos qué hago”.

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Fondos para el sinhogarismo La conselleria de Treball, Afers socials i Famílies transferirá al Ayuntamiento de Badalona este año 750.000 euros adicionales para la atención al sinhogarismo en la ciudad. Unos recursos que entre otros aspectos deben cubrir la acogida inmediata para las personas que vivían en la nave industrial incendiada.

Sin embargo, los supervivientes con los que ha contactado este diario coinciden en el temor de que todas estas “buenas intenciones caigan en saco roto”, y reclaman la regularización de su situación legal en España para poder trabajar y una alternativa habitacional “real, que no sea solo temporal”. “Lo que el alcalde no entiende es que no necesitamos limosna, necesitamos papeles para ponernos a trabajar. Nadie quiere vivir en la calle, ni delinquir y terminar en la cárcel. Pero es lo que los políticos esperan de nosotros, que explotemos para poder expulsarnos”, lamenta Babacar.

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