SERVICIO AFECTADO

Tensión en los centros de acogida de animales por la paralización de las adopciones

Las perreras siguen operativas como actividad esencial, pero están cerradas al público por el confinamiento

El volumen de abandonos en marzo agrava su congestión habitual en el Barcelonès y el Maresme

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Manuel Arenas / Àlex Rebollo

Joan Barriga echa de menos pasear a los perros del Centre Comarcal d'Atenció d'Animals de Companyia del Barcelonès (CCAAC), ubicado en Badalona pero que acoge animales, además de esta ciudad, de Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs. Este badalonés de 52 años es uno de los voluntarios que han visto paralizada su labor por las medidas del decreto de estado de alarma del coronavirus, que también ha afectado a los centros de acogida de animales. Aunque siguen operativos por considerárseles actividad esencial, han dejado de estar abiertos al público.

A los centros de animales están llegando también mascotas de personas contagiadas que no disponen de nadie para cuidarlas

Tal y como les ha ocurrido a otros servicios básicos, la gestión de animales en los centros de acogida se ha visto tensionada estas semanas a raíz de las normas de confinamiento. Aunque los responsables de los centros no señalan que la situación sea crítica todavía, sí reconocen cambios notables que les obligan a estar alerta por posibles colapsos de animales próximamente. Entre otros motivos porque, a pesar de que las entradas de animales recogidos en las calles incluso se han reducido, las adopciones -y salidas de animales de los centros- han quedado paralizadas, lo cual agrava la congestión habitual del servicio.

"Los últimos 15 días de marzo nos asustamos mucho porque percibimos que la gente estaba abandonando mucho: nos entraron alrededor de una cuarentena de animales, entre perros y gatos, sin microchip y que nadie reclamaba. Eso, sumado a la paralización de las adopciones, nos hizo temer y alertar a nuestros centros del riesgo de colapso", explica Sílvia Serra, presidenta de la Societat Protectora d'Animals de Mataró, a la cual pertenece la Fundació per a la Defensa dels Animals y la Natura (DAINA), que gestiona el CCAAC y el refugió de Cal Pilé en Mataró.

Por su parte, Anna Ortoves, responsable de Protección Animal del Ayuntamiento de Barcelona, que gestiona el centro de acogida de Barcelona, no habla de colapso pero sí de "saturación". Ellos también han paralizado las adopciones y han aplicado "medidas de contención", pero Ortoves certifica que "no se ha complicado la situación del centro".

Otra de las situaciones derivadas de la pandemia que han aumentado la presión sobre los centros es la de los animales de personas contagiadas. "Desde los Servicios Sociales nos han empezado a pedir ayuda y estamos priorizando estos casos", afirma Sílvia Serra.

Entrada del CCAAC de Badalona / ROBERT RAMOS

Los casos excepcionales de animales enfermos y cachorros

Desde DAINA cuentan que, aunque tras el confinamiento se han reducido casi a la mitad -en marzo de 2019 hubo 121; este marzo, sobre todo antes del encierro fueron unas 70-, siguen produciéndose salidas de animales de sus centros en casos de animales enfermos o cachorros que cuenten con un informe veterinario y un documento de autorresponsabilidad de quien les acoge.

La Fiscalía de Medio Ambiente advirtió a finales de marzo sobre adopciones fraudulentas para saltarse el encierro 

"El fin de semana del 28 de marzo recibimos un alud de solicitudes de acogida de animales, unas 80, que nosotros achacamos a la solidaridad. En general dijimos que no a todas, pero en los casos justificados por nuestros veterinarios, por ejemplo perros abandonados que llegan desnutridos, filtramos telemáticamente las solicitudes y llevamos el animal a casa de la persona, pues a ese animal le va la vida", puntualiza Serra.

A finales de marzo, la Fiscalía de Medio Ambiente advirtió sobre las adopciones y acogidas fraudulentas para saltarse el confinamiento; de hecho, la Guardia Civil fue al CCAAC para comprobar que estaba cerrado.

Desde instancias jurídicas como el Colegio de Abogados de Madrid a través de María Girona, presidenta de la sección de Derecho de los Animales, se ha pedido a las protectoras que "hagan un exahustivo seguimiento de las acogidas por si los animales han sido acogidos para burlar el confinamiento", evaluación que DAINA asegura cumplir. "Desde la orden de Fiscalía hemos notado una bajada de las solicitudes", añade Serra.

El apoyo de los ayuntamientos del Barcelonès

La acogida de animales del Barcelonès tiene una singularidad: la Generalitat adeuda 110.190,76 euros a la Fundació DAINA, responsable del servicio; deuda que, más de un mes después de que este diario la revelaratodavía no se ha saldado. "Nos ha liquidado nuestro margen de maniobra y hace que el servicio público peligre", apuntala Sílvia Serra, que alude al pago puntual de los ayuntamientos como garante del servicio.

Los consistorios mantienen sobre la deuda de la Generalitat el mismo posicionamiento que a finales de febrero, cuando hablaban de "negligencia". "Resulta injusto", señalan fuentes municipales de Badalona y Santa Coloma. Y concluyen que, de seguir así la situación, "aparte de provocar la quiebra y mandar al paro a los empleados [de la Fundació DAINA], inducirá a la desprotección de los animales".

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Estas administraciones están apoyando a DAINA durante el confinamiento. "En Santa Coloma hemos abierto con las protectoras Daina Spam y Veu Animal lineas de coordinación para superar esta crisis", sostienen fuentes municipales de Santa Coloma, que apostillan que la fundación recibirá una aportación adicional para el suministro de pienso. En Badalona trabajan "en un acuerdo con Help Guau y la red de voluntarios de Protección Civil para ayudar a quienes no puedan sacar a pasear a su perro o llevarles a domicilio comida para el animal".

Un respiro para la fauna marina