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vuelco político en el barcelonès nord

Àlex Pastor, de funcionario a alcalde de Badalona en tres años

En la trayectoria del nuevo regidor no hay ningún ochomil político, salvo que en el 2015 tuvo que elegir entre Albiol y Sabater

Carles Cols

Âlex Pastor, nuevo alcalde de Badalona.

Âlex Pastor, nuevo alcalde de Badalona. / Alex Recolons

Àlex Pastor se enfrentó a un dilema tras elecciones municipales del 2015. En manos de los concejales del PSC, pese al pésimo resultado cosechado en las urnas, estaba decantar la alcaldía de BadalonaO más Xavier García Albiol o Dolors Sabater, es decir, un gobierno de izquierdas, sí, pero independentista. "Era un susto o muerte", recuerda ahora una de sus colaboradores. Ninguna solución pasaba entonces porque este diplomado en Relaciones Laborales y licenciado en Ciencias del Trabajo, nacido el 17 de julio de 1979 y padre de dos hijas fuera tres años después alcalde de Badalona y, sin embargo, ahora ya lo es.

Las mociones de censura son cubos de Rubik. Ya en el anterior mandato, PSC, CiU e Iniciativa per Catalunya tuvieron una entre las manos. Dedicaron semanas resolverla, a que encajaran los colores, y fracasaron. El problema no era el candidato, el socialista Jordi Serra, un político con pedigrí badalonense, sino diferencias insalvables entre los convergentes y los ecosocialistas. Fue algo extraño, porque las mociones de censura suelen fallar por la figura del líder. Se le exige la presencia de un Pedro Sánchez, no de un Antonio Hernández Mancha. He aquí, en parte lo sorprendente y meritorio de que a Pastor se le abran ahora las puertas de la alcaldía de Badalona. Su trayectoria política y profesional no tiene ningún ochomil.

De funcionario a concejal

Pastor dio sus primeros pasos en la Associació de Joves Estudiants de Badalona, se implicó en movimientos sindicales y asociativos de la ciudad y, por supuesto, militó en las juventudes socialistas, antesala del PSC, donde poco a poco, sin llamar la atención, ascendió hasta el cargo de primer secretario local. No es una posición que proporcione un altavoz político. Eso lo da, por ejemplo, ser concejal. Su única actividad municipal antes de las elecciones de 1995 era funcionarial. Trabajaba en el Institut Municipal de Promoció de l’Ocupació. Nada llamativo, tampoco. Su inclusión en las lista municipales de 1995 era sencillamente un proceso natural. Como primer secretario local y dada su edad, era una apuesta a medio plazo por la renovación. El medio plazo ha sido muy corto.