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LA VENUS DE BADALONA

La joya de la ciudad mide 28 centímetros

Todo museo tiene su pieza más preciada. En el de Badalona lo es una Venus de apenas 28 centímetros, muy menuda pero de voluptuosas proporciones. En su género, representaciones femeninas de la belleza y la fecundidad, en Catalunya no tiene rival. Eso dicen los expertos. Es una pequeña escultura tallada en mármol que fue descubierta en 1934 en una excavaciones realizadas en el Clot de la Torre por el arqueólogo badalonés Joaquim Font. La pobre apareció, cómo no, sin cabeza, ni brazos ni piernas, ni tampoco con el delfín que al parecer acariciaba su cintura, en una antigua alcantarilla romana, pero por sus proporciones se deduce que cuando Roma era un imperio decoraba el jardín de alguna familia acaudalada, sí, más o menos como hoy lo hacen los enanitos de jardín pero con bastante más buen gusto.

Fue descubierta durante la Segunda República, pero durante la guerra civil fue requisada y trasladada a Barcelona. No volvió a Badalona hasta 1980. Desde entonces brilla con luz propia en la sala principal de exposiciones del museo de la ciudad.

Un viejo y nunca cumplido sueño de algunos directores de museo de Catalunya ha sido siempre reu-

nir a todas las venus catalanas en una única exposición. Ahí estarían, por ejemplo, la de Badalona y la neolítica de Gavà, que en abril hará 18 años que fue descubierta a piezas en una mina local. Jamás, sin embargo, se han puesto de acuerdo.

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