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Un año de la masacre

"Como no sabía qué hacer, puse el 'Nocturno número 2' de Chopin"

Jaume Doncos, propietario de la tienda de música Casa Beethoven, refugió en su establecimiento a una veintena de personas la tarde del 17-A

Entre las personas que acogió se encontraban el marido y dos niños pequeños de una de las víctimas mortales

Carla Riverola

Testigos de los atentados: Casa Beethoven / DANNY CAMINAL / VIDEO: ASLI YARIMOGLU

El propietario de la tienda de música Casa Beethoven, situada en plena Rambla, refugió a una veintena de personas la tarde del atentado del 17-A. Entre ellas  se encontraban los familiares de una de las víctimas mortales del ataque.

-Ya hace un año...

-Me queda lejos pero a la vez es como si fuera ayer. Es uno de esos días que parece que nunca haya exisitido. El cerebro deja las peores cosas en un rincón y solo vienen si las vas a buscar. Era un día normal de trabajo como todos los que llevo aquí vendiendo partituras. Hacía mucho calor y había mucha gente en la Rambla. Estaba despachando y oí unos trompazos que no eran normales. Asomé la cabeza y vi una señora tumbada en el paso de peatones.

-¿Pensó que se trataba de un atentado?

- Primero pensé que era un accidente y que la persona se había fugado. Pero en poco rato la Rambla quedó vacía. No era normal porque es una calle que nunca está vacía y siempre hay mucho ruido. La gente gritaba, se escondía...No sabía qué había pasado, aunque en realidad me lo imaginaba.

- Mucha gente encontró en la Casa Beethoven un refugio.

- Sí. Corrían hacia la tienda. Nos resguardamos unas 20 personas, la mayoría extranjeros. Estuvimos hasta las nueve de la noche y lo que más recuerdo es el silencio. Cuando tienes miedo el silencio es lo que manda.

- ¿Cómo fue ese tiempo dentro de la tienda?

- Casi no nos entendíamos y yo tampoco sabía qué pasaba fuera. Por eso les di la contraseña de internet para que pudieran comunicarse. La tienda es pequeña y no tenía muchas sillas, así que estábamos todos sentados en el suelo. Además, hacía mucho calor y lo único que encontré para beber fue cava, que a pesar de que estaba caliente, algunos sí aceptaron. Y como no sabía qué hacer en esa situación, puse el 'Nocturno número 2' de Chopin, aunque vi que no conectaron con la música.

- ¿Y por qué el 'Nocturno número' 2 de Chopin?

- Es el más famoso. Cuando conoces una canción, generas más empatía y hay una mayor relación emocional. El 'Nocturno número 2' es una música para todos.

- Lleva toda la vida trabajando en Casa Beethoven. ¿La iniciativa de poner Chopin en un día como el 17-A salió de allí?

-Supongo que sí. Pensé que como no nos podíamos comunicar, por el idioma, la música nos podría ayudar a conectar dentro de la desgracia y que podría suavizar el desasosiego. Pero no sé si lo conseguí porque había un padre, con dos niños, que estaban muy nerviosos desde el principio. Faltaba la madre. El padre lo sabía pero creo que hacía de tripas corazón esperando noticias.

- ¿Dónde estaba la madre?

- Yo había visto una mujer tumbada en el suelo la primera vez que salí de la tienda. Pero cuando la policía nos permitió salir a todos, un agente enseñó al padre un carnet de identidad, que era de la madre. Entonces todo se derrumbó: era una de las víctimas mortales del atentado. Pero a ninguno de los familiares les salió rabia hacia los terroristas, solo desesperación por no tener a su madre. 

- ¿Cuál fue la reacción dentro de la tienda?

- Bueno, el trabajo fue sobre todo de los psicólogos. Yo les di un beso a cada uno. Eran belgas y no nos entendíamos. No podía decir mucha cosa y aún menos algo que disminuyera su tristeza. Así que sólo hice eso: darles un beso.

- De ese día hace ya un año. ¿Ha cambiado algo en las Ramblas durante este tiempo?

- Más allá de los primeros días, llenos de recuerdos en la calle y de barceloneses que bajaban de nuevo, la Rambla volvió a ser igual en muy poco tiempo, como si no hubiera pasado nada. Yo no tuve miedo justamente porque la Rambla, con tanta gente, permite desconectar muy rápido. Para los que vivimos aquí, queda algo de ese recuerdo; para la gente nueva que pasa todos los días ya no. 

- Pero los comerciantes, ¿cómo lo vivieron?

- Se han intentado hacer muchos homenajes, pero yo no he ido a ninguno. No soy un héroe, hice lo que haría cualquier persona en esa situación, que fue una desgracia para la gente que se murió y por lo que está pasando en el mundo. Lo que debemos hacer es ver por qué ha pasado e intentar que no vuelva a ocurrir.