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El estigma

Hoy, de nuevo, conviene recordar que el sida no es mortal sino una patología crónica

Investigación sobre el VIH. / JOAN CORTADELLAS (Joan Cortadellas)

Hace justo 30 años que el sida fue declarado epidemia a nivel mundial. El primer diagnostico en nuestro país se detectó en Barcelona un poco antes de esa fecha: en 1981. Entonces ni siquiera se conocía el nombre del virus. Aquel paciente murió. Pero hoy se habría salvado. El sida era en aquella época una enfermedad maldita que acaba con la vida de quienes la sufrían y resentía monstruosamente la salud de quienes peleaban desde la cama contra ella (había quien tenía que tomar de media 30 pastillas diarias). Pero también provocó auténtico terror en una sociedad que tenía poca información y que luchaba por consolidar los cambios a todos los niveles que llegaron con la democracia.

Hace unas semanas tuvimos la suerte de hablar con Iluminada Olgado, una de las enfermeras a la que le tocó afrontar de cara aquel pavor. Atendía a los enfermos en los hospitales, muchos de ellos desbordados, pero también decidió acudir a los domicilios de algunos e incluso a las zonas más marginales.

En los años 80 fallecieron en nuestro país 2.900 personas por VIH y sida. Una década más tarde la cifra se disparó hasta las 35.000 muertes. Un contador mortal que parecía no tener freno. Cuenta Iluminada que en aquellos días oscuros el sida se convirtió en una "plaga". "El sida conmocionó a la sociedad y la acobardó. Yo escuché de todo: gente que decía 'pobrecitos' y gente que decía que se lo merecían". "Era gente muy joven, muchos vinculados a las drogas y nuestra única protección al tratarles eran unos guantes", recuerda. 

Dedo acusador

A pesar de todo, ella y muchas otras siguieron cuidando y curando. Incluso a pesar de la extrañeza del propio enfermo que asumía su delicada condición de apestado social. Hasta algunas empresas funerarias se negaban entonces a llevar a cabo el entierro de quienes fallecían por culpa del sida. En los colegios ese efecto devastador era aún mayor para niños y niñas, que terminaban dejando la escuela ante el dedo acusador.

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Han pasado muchos años. En la actualidad, según datos de ONU Sida, hay más de 36 millones de personas que viven con VIH en todo el mundo. Además casi 20 millones tienen acceso al tratamiento de retrovirales. Y un dato más: en el 2016 hubo casi dos millones de nuevos contagios. Hoy de nuevo conviene recordar que la enfermedad no es mortal sino una patología crónica. Y sobre todo hay que repetir que el virus no se transmite en actos cotidianos pero que el estigma sí se frena con información, prevención y apuestas valientes como la de la directora de cine Carla Simón que ha narrado parte de su historia en la maravillosa 'Estiu 93'. 

Temas: Virus · Sida

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