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REIVINDICATIVO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Marea feminista en Barcelona: "El machismo huele a muerto"

Más de 200.000 personas se manifiestan por el centro de la ciudad en defensa de una sociedad más igualitaria y contra el patriarcado

"Que las niñas ya no tengan que pasar miedo al volver a casa de noche o aguantar comentarios sexistas en el trabajo", reza una manifestante

Decenas de miles de personas, en la manifestación feminista de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

"La cosa está muy mala". Paula, Rosa, Pilar y Paqui, amigas y residentes en Cerdanyola, coinciden en que los jóvenes "lo tienen muy complicado". Y en que las mujeres "lo tienen peor". A sus 70 años, cuentan que han venido para decir "basta" a un modo de pensar "que ya huele a muerto". Porque a ellas les tocó vivir la dictadura, un tiempo en el que el feminismo era cosa del extranjero, básicamente porque el único ismo autorizado aquí era el franquismo. "Tú ponías la mesa y hacías las camas. Y tus hermanos varones, no pegaban sello". Estas cuatro señoras, y otras 200.000 personas, sobre todo mujeres, han tomado el paseo de Gràcia en una marea lila sin precedentes en la historia reciente. 

La manifestación, vista desde Diagonal con paseo de Gràcia / FERRAN NADEU

Tampoco hace falta irse a los años 50 o 60 para hablar de desigualdad o derechos. Andrea, una niña de 11 años que va de la mano de su madre, hace referencia a las letras de algunas canciones "en las que el hombre le dice a la mujer lo que tiene que hacer". "Y eso está mal porque podemos decidir por nosotras mismas". O a los videoclips "en los que las chicas van casi desnudas y ellos siempre van vestidos". Por no hablar de su escuela pública, donde casi todo son profesoras pero el que manda, el director, "es un señor". Marta, la madre, la escucha con atención, sin cortar su discurso. Añade que le preocupa "la precarización de la vida en general", y sobre la manifestación, cree que puede haber "un antes y un después porque la exhibición de fuerza y reivindicación está siendo muy poderosa". 

Hábitos adquiridos

A la altura de los Jardinets de Gràcia se concentran un grupo de 10 estibadoras que lucen el peto amarillo con el que suelen desarrollar su trabajo en el puerto de Barcelona. Llaman a una de ellas, la delegada sindical, que explica que en la empresa hay 1.044 empleados y que solo 42 de ellos son mujeres. ¿Y qué tal? Dicen que bien, que el desembarco femenino a esta profesión, hace unos 20 años, fue muy cómodo. "Nos recibieron muy bien, nos sentimos muy protegidas". Eso no significa que vivan "al margen de lo que sucede en el mundo". Por eso están aquí. ¿Tiene solución? Coinciden en que se trata de "pequeñas cosas, de hábitos adquiridos, de gestos, de actitudes paternalistas o condescendientes".

La cabecera de la protesta, en paseo de Gràcia / FERRAN NADEU

Soledad, Casilda y Tere sostienen una pancarta en defensa de los pensionistas. Están en el paseo de Gràcia porque quieren que cualquier niña pequeña "pueda ser igual que un niño". "Es algo evidente, pero si las cosas no cambian, las adolescentes seguirán volviendo a casa de noche con miedo y cuando crezcan tendrán que aguantar comentarios ofensivos en la oficina o tocamientos de todo tipo". "Un mundo sin todo esto nosotras ya no lo veremos", suelta Paqui, del grupo de Cerdanyola, después de listar más o menos las mismas miserias. Curiosa y lógica cuestión, la generacional: cuanto más veterana es la mujer entrevistada, mayor es la reserva de alcanzar algún día el objetivo de un mundo más igual, y cuanto más joven, más esperanza e ilusión por protagonizar la "revolución feminista".

Un poquito de hombres 

Aunque son franca minoría, y a algunos se les ve algo incómodos, los hombres también se han hecho carne por el centro de la capital catalana. Al no sufrirlo en primera persona, abordan el machismo desde un punto de vista más sociológico. Esteve defiende que el feminismo "es otra posibilidad de organizarnos colectivamente". Es decir, darle un toque femenino a la vida para conseguir "más cohesión y una mejor relación entre los seres humanos". Andreu le diría a un niño o a una niña de 10 años que no marque sus relaciones en función del género que tienen en frente, aunque es consciente de que la educación y las rutinas dificultan esa visión neutra de las personas.

Lluvia de pancartas y lemas, en la protesta / FERRAN NADEU

La formación aparece en varios relatos. "¿Pero cómo pedimos a los padres que eduquen a sus hijos en la igualdad de sexos si llegan a casa cuando los niños ya casi están en la cama?". La frase es de una de las estibadoras. "El papel de las escuelas también es fundamental", añade otra. "Y el de los medios de comunicación", suma Esteve, en otro corrillo. 

Para los que han vivido manifestaciones de todo tipo, tamaño y motivo, esta ha sido de largo una de las que más pancartas manufacturadas han exhibido. Pocas protestas habrán mostrado tantos lemas distintos que vienen a significar lo mismo. Ahí van algunos. 

"Mi cuerpo no quiere tu opinión".

"Os da miedo el feminismo porque creéis que os haremos lo mismo que vosotros a nosotras".

"No se trata de odiar a los hombres sino de amar a las mujeres"

"Ser mujer es un orgullo".

"Somos el grito de las que ya no tienen voz"

"Yo no salí de tu costilla, tú saliste de mi coño".

"Porque quiero, porque puedo, porque no tengo miedo".

"Voy a ser la mujer que me dé la gana" .

"Pezón que no vende en el mercado, censura el patriarcado". 

"Si quiero la luna me la bajo yo solita".

"De camino a casa quiero ser libre, no valiente"

"Sexo débil, los cojones".

Y el de las compañeras periodistas, que este jueves también han parado en masa: "Hoy el titular es nuestro". Sin duda.

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