Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

crítica

'I'm not there', Bob Dylan, en visión cubista

'I'm not there', Bob Dylan, en visión cubista_MEDIA_1

'I'm not there', Bob Dylan, en visión cubista_MEDIA_1

NANDO SALVÀ

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Todd Haynes

*****

Estreno: 19 de febrero • Cate Blanchett, Christian Bale, Heath Ledger, Richard Gere • Título original: ‘I’m not there’ • EEUU / Alemania • 135 minutos

Quienes esperen de I’m not thereel texto definitivo acerca de la vida de Bob Dylan se sentirán decepcionados, porque esta película rechaza con furia el léxico del biopic, y con ello, paradójicamente, logra establecer toda una serie de relaciones dialécticas entre lo real y lo ficticio que arrojan luz sobre cómo se nutrió Dylan de la cultura americana y, a la vez, cómo fue absorbido por ella.

Es ese proceso recíproco lo que la vehicula. El objetivo de Todd Haynes no es deconstruir el mito, sino nuestra necesidad del mito. Como sus películas previas Lejos del cieloy Velvet Goldmine, I’m not there es, pues, un ejercicio semiótico disfrazado de cine de época. Manipula vestuario, música y un torrente caleidoscópico de referencias y estilos para capturar la(s) personalidad(es) no de un hombre, sino de una idea. Cada personalidad tiene su propia línea narrativa, y juntas conforman una estructura genética mutante. Todas esas encarnaciones de Dylan huyen de algo. De la fama, la prensa, el amor, la ley. De sí mismos. I’m not there. No estoy ahí. No estoy. Yo no soy ese. Esta película es una reivindicación de la imposibilidad de capturar vida alguna en una narración.

¿Cómo definir, pues, el trabajo más ambicioso de Haynes? ¿Como unantibiopic? ¿Un poema-ensayo? ¿Un docudrama impresionista? Es un espectáculo único que sorprende y confunde y que, para detractores o profanos de la materia, puede llegar a ser visto como 135 minutos de bromas privadas, como un ejercicio formal que no llega a extrapolar el simbolismo de la vida de Dylan. Pero es que Dylan no es símbolo sino de sí mismo. YI’m not there, aunque nos provee de una colección de piezas de puzle pensadas para descifrarlo, sabe que no hay forma de hacerlo.