ESTRENO

Amenábar traza en 'Ágora' un alegato contra la intolerancia

La superproducción, que llega este viernes a las salas, ha costado 50 millones de euros

Rachel Weisz da vida a la científica Hipatia, que vivió en la Alejandría del siglo IV

Se lee en minutos

MERCEDES JANSA
MADRID

Ha tenido que llegar a firmar su quinta película para que a Alejandro Amenábar le coman los nervios del principiante. No es de extrañar porque ha llegado el momento de que el ambicioso proyecto de Ágora –50 millones de euros de presupuesto, 470 copias para su estreno en España este viernes, una actriz con Oscar, Rachel Weisz, y un gran despliegue de tecnología digital– pase el examen del público. Pero como él mismo dijo ayer, ya nada se puede cambiar, y al final quedará la intención mostrada de lo que pasa cuando triunfa el fanatismo.

«Anoche no pude conciliar el sueño», comentó ayer el premiado realizador, en una sala de la Biblioteca Nacional de Madrid, el lugar más apropiado para presentar el filme, que relata cómo se llegó a la destrucción de la famosa biblioteca de Alejandría hace unos 1600 años.

MASIVO PREESTRENO /A los ya de por sí abultados datos de producción –en su nueva apuesta de cine histórico tras Alatriste, Tele 5 ha financiado Ágora en un 85%–, el realizador se enfrentó anoche a un multitudinario preestreno al que habían confirmado su asistencia unas 4.000 personas, más del doble de lo que reunió con Mar adentro, largometraje que le dio el Oscar.

El público, en todo caso, verá quince minutos menos que los casi 150 que se presentaron en el pasado festival de Cannes.

Interesado en personificar en Hipatia una lucha de siglos entre el saber y la ignorancia, Amenábar busca en el filme el paralelismo con la actualidad en una lucha entre intransigentes y tolerantes, entre un mundo deíficado y otro en el que impera la razón por encima de la religión. «Cuando se aparcan las ideas, se pierde la razón», comentó el director de Tesis, sobre una de las ideas sugeridas en el filme. Pero hay más referencias al mundo actual.

Pese a que la auténtica Hipatia fue asesinada brutalmente por los primeros cristianos fanáticos, Amenábar ha evitado mostrar crudeza y sangre en esa secuencia. Pero el director se atreve a denunciar que fue «martirizada» por lapidación, «como hoy se sigue haciendo con muchas mujeres».

Para Rachel Weisz, su personaje es una «mujer muy racional, guiada por el intelecto» al que ella ha tratado de aportar «naturalidad». La protagonista de El jardinero fiel discutió con Amenábar sobre la personalidad de Hipatia. «Le pregunté a Alejandro, ¿dónde está la sexualidad de esta mujer? Viendo la película comprendí porqué no quería darle ese perfil. Hipatia es una mujer comprometida con su trabajo, que vive en un mundo de hombres y se viste como ellos», señaló.

El sexo queda explícitamente fuera del filme, pero no el amor representado por Davos, el esclavo de Hipatia –único personaje no real interpretado por Max Minghella, hijo del director de Cold Mountain, fallecido hace año y medio– y Orestes (Oscar Isaac), representante del poder político de la Alejandría del siglo IV. Ambos, que sienten devoción por su maestra, encarnan la lucha entre pragmáticos y sectarios.

FESTIVALES / A primeros del próximo año, Ágora se estrenará en Francia y, antes de abril, en Alemania. Además de por Cannes, el filme ha pasado por los festivales de Montpellier y Toronto, pero aún no tiene distribuidor en Estados Unidos, pese a que en España este trabajo lo va a hacer la multinacional Fox.

Te puede interesar

El productor Fernando Bovaira confía en que acaben bien las negociaciones con los posibles compradores norteamericanos que, según algunos medios, pueden recelar ante la mala imagen que en el filme se da de los responsables de la destrucción de la ciudad y su cultura.

Amenábar se confiesa ateo pero deja muy claro que en Ágora, los malos, los aniquiladores, son sobre todo «fanáticos», al margen de que sean cristianos o no.