Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ANIVERSARIO

Varios libros revisan los hechos de la Setmana Tràgica en el centenario

LA DESTRUCCIÓN Varios curiosos recorren los restos del convento de las Jerónimas tras uno de los múltiples asaltos a edificios religiosos que convirtieron Barcelona en una ciudad humeante.

LA DESTRUCCIÓN Varios curiosos recorren los restos del convento de las Jerónimas tras uno de los múltiples asaltos a edificios religiosos que convirtieron Barcelona en una ciudad humeante.

ANDREU MAYAYO
BARCELONA

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Tras el humo de la ciudad quemada quedaron decenas de edificios religiosos destruidos, un centenar de muertos, 2.000 procesados, cinco ajusticiados y una ciudad conmocionada. Los radicales de Lerroux tiraron la piedra y escondieron la mano. La Lliga Regionalista alentó la delación. La represión frenó la constitución de la CNT. Un alud de títulos vuelven a poner toda la carne en el asador en el centenario de la Setmana Tràgica de Barcelona, que empezó el 26 de julio de 1909.

CLÁSICOS RECUPERADOS

En 1963, el Institut d’Estudis Catalans premiaba, publicaba y distribuía el libro de Josep BenetMara-

gall i la Setmana Tràgica, que conmocionó a los intelectuales y políticos de la época (Agustí CalvetGaziel, Jaume Carner, Claudi Ametlla, Josep Pla), tal como explicita Jordi Amat en un epílogo imprescindible en la reedición de Edicions 62. El católico montserratino y antifranquista Benet vindicaba la actitud del poeta clamando por el perdón ante la represión indiscriminada impuesta por el Gobierno de Maura y alentada por la burguesía catalanista, con Enric Prat de la Riba a la cabeza, pensando en un presente marcado por la necesidad de una reconciliación nacional, superadora de la guerra civil, y de una política unitaria (comunistas, incluidos) indispensable para derrotar a la dictadura.

En 1972, Ariel publicaba, con una excelente traducción de Gonzalo Pontón, la tesis doctoral de la profesora Joan Connelly Ullman,La Semana Trágica,referente a las motivaciones económicas y sociales que alimentaron el anticlericalismo en España a principios del siglo XX. 40 años después de su publicación por la Universidad de Harvard (1968), Ediciones B ofrece una nueva reedición, revisada y ampliada del que continúa siendo el estudio de referencia obligada sobre los hechos.

OBRAS DE SÍNTESIS Y CRÓNICAS

Siguiendo la excelente línea de divulgación histórica de la editorial Pòrtic, David Martínez Fiol explica, enLa Setmana Tràgica,los antecedentes, los hechos principales y las repercusiones de la revuelta social y política subrayando los problemas derivados del crecimiento urbanístico y el déficit de equipamientos, sobre todo escolares, monopolizados por las órdenes religiosas en número creciente por la expulsión de Francia y la repatriación de Filipinas. Destaca la ruta histórica con distintos itinerarios.

Antoni Dalmau aprovecha la inmersión histórica que hizo para confeccionar la biografía de Joan Rull

para ofrecer, enSiete días de furia(Destino / Columna), un relato claro y conciso y un aparato documental imprescindible con una cronología, la relación de los edificios saqueados, unas breves biografías de los protagonistas y los tres artículos de referencia de Joan Maragall.

Alexia Domínguez enLa Setmana Tràgica de Barcelona 1909 (Cossetània) se muestra como una periodista de raza, hábil para cazar al vuelo las noticias y certera para explicarlas con sensibilidad literaria. Logra una crónica periodística de lo ocurrido en presente, con cuadros informativos que contextualizan hechos y personajes, y un reportaje gráfico, de fotos y grabados, de gran utilidad.

FERRER I GUÀRDIA

La represión tomó al librepensador y fundador de la Escuela Moderna como cabeza de turco de la revuelta. Tras la sólida y espléndida biografía del catedrático de la UNED Juan Avilés –Francisco Ferrer y Guardia. Pedagogo, anarquista y mártir(Marcial Pons, 2006)–, el periodista Francisco Bergasa relata con admirable claridad expositiva, en¿Quién mató a Ferrer i Guàrdia(Aguilar), la farsa del proceso judicial que se montó para llevarlo ante el pelotón de fusilamiento.

Para el autor su figura es controvertida y llena de luces y sombras pero fue inocente de los cargos que se le imputaron y su proceso fue un monumento a la arbitrariedad y la utilización política de la justicia. Es decir, que a Ferrer lo mataron no por lo que hizo sino por lo que pensaba, quebrando el concepto del liberalismo político y del ordenamiento jurídico y procesal de la época. En definitiva: un crimen de Estado en toda regla.