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al grano // Mercè Torrentallé. Diseñadora gráfica y afectada de esquizofrenia

"Solo te llama loco quien no sabe lo que significa en realidad"

Mercè Torrentallé.

Mercè Torrentallé.

CARME ESCALES
BARCELONA

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Mercè Torrentallé es diseñadora gráfica, está casada y tiene tres hijos. Ha hecho de la pluma y el pincel su espada en la lucha contra el estigma que imponemos a los afectados por enfermedades mentales como la que hace diez años le diagnosticaron a ella: la esquizofrenia. Sus pinturas son ventanas abiertas a las incógnitas de la enfermedad, respuestas que iluminan su vida y devuelven el respeto a quienes como ella la padecen. Sus cuadros se pueden ver hasta el 15 de julio en Balaguer, donde el viernes presentará su libroEsquizofrenia, locura o realidad(Abadia editors).

–Explíqueme la esquizofrenia.

Imagine una casa con todas sus conexiones eléctricas. En un momento determinado, sobrecargamos esas conexiones y, ¿qué pasa?

–Saltan los plomos.

Así sucede en la esquizofrenia. Puede que los cables de la instalación ya no fueran muy buenos, por herencia genética. Y que hubiera demasiados aparatos conectados a la vez, por situaciones de gran estrés. Nos quedamos sin luz en algún momento, pero no a oscuras para siempre.

–¿Qué desencadenó su brote?

–Temía que mis hijos cayeran en el mundo de las drogas. Y del miedo, pasé a la obsesión.

–¿Cuál fue el detonante?

–Empecé a ver fantasmas, monstruos y ángeles y creía que aquello era la realidad. Me tuvieron que internar tres semanas.

–¿Qué siente que fue lo más duro?

–Salir a la calle y enfrentarme a la mirada de la gente. Por suerte o por desgracia, vivo en un pueblo y, con mis hijos pequeños, lo que más temía era que les pudieran decir que su madre estaba loca. Sí, el gran temor es que te llamen loca. Hasta que aceptas la enfermedad. Quien conoce a un enfermo mental y sabe lo que se sufre, no le llama loco. Solo lo dice quien no sabe lo que significa en realidad. Salir a la calle y sentirme juzgada me hacía querer desaparecer. Por eso una de mis pinturas es una ciudad con ojos. La ciudad que temes mira y juzga.

–¿Cómo lo vivieron sus hijos?

Con mucha normalidad. Su padre nunca les ocultó nada. El apoyo de familia y amigos es esencial.

–¿Qué más se agradece?

–La labor de las asociaciones de familiares de enfermos mentales.

–¿Y a la sociedad, qué le pide?

–Que nos permita trabajar, en horarios flexibles o media jornada, pero, aunque sea con poca cosa, necesitamos sentirnos realizados.