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Myriam Rodríguez : "En Colombia todos hemos perdido, ahora hay que ir en busca de la paz"

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SONIA GARCÍA GARCÍA
BARCELONA

EXPOSICIÓN 'YA VUELVO. CARLOS PIZARRO, UNA VIDA PER LA PAU'.

A las 19.00 horas

La Casa Amèrica. Còrsega, 299.

Myriam Rodríguez, viuda de Carlos Pizarro, guerrillero colombiano asesinado en 1990 cuando había abandonado las armas, acompaña hoy a sus hijas Claudia y María José en la apertura de la exposiciónYa vuelvo. Carlos Pizarro, una vida per la pau, organizada por La Casa Amèrica y M-Art Moviment Artístic. Myriam también combatió en la guerrilla del Movimiento 19 de Abril.

--¿Qué le atrajo del M-19?

--Que no era una guerrilla tradicional. Carlos y otros compañeros que habían salido de las FARC buscaban reivindicar nuestra propia historia, destacar la figura de Bolívar.

--¿Qué ocurrió después?

--La guerrilla comenzó a realizar acciones contundentes, como el robo de 5.000 armas, y hubo una gran represión. Encarcelaron a muchos y a otros nos torturaron.

--¿Y sus dos hijas?

--De pronto me vi en la clandestinidad. Y no pensé que la guerra durara tanto. Quedarme con mis hijas no daba seguridad, así que las dejé con mi familia y tomé mi camino.

-- Ellas tuvieron que exiliarse...

--Sí, pero primero vivieron con su abuela y nos iban a ver a la cárcel. Siempre les explicamos lo que hacíamos y eso nos daba tranquilidad.

--Recuerda alguna anécdota.

--Un día los militares allanaron la casa de mi mamá. A Claudia, mi hija, que entonces tenía 9 años, la interrogaron. Cuando le preguntaron a qué se dedicaban sus padres, respondió: "Son libertadores".

--¿Cuándo se retiró de la guerrilla?

--Mi madre enfermó, tuvimos problemas de seguridad y salimos del país. Me fui a Ecuador. Y Carlos me dijo: "Véngase a Colombia porque estoy empeñado en firmar la paz".

--¿Qué pasó después?

--Cuando dejamos las armas sentí que se rompían vínculos como la camaradería, la hermandad. Es difícil empezar una vida individual. Volver a coger los afectos, a que los hijos pregunten, exijan: "Y usted, ¿dónde estaba?".

--¿Qué ocurrió entonces?

--Se firmó el tratado de paz y el movimiento se convirtió en una agrupación política. Carlos creía que con la guerra no iríamos a ninguna parte. Entonces volvimos. Y ¡pum!, lo mataron.

--¿En qué cree ahora?

--Creo que solo con el diálogo nacional se pueden resolver los problemas de Colombia.

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--¿Continúa en la política?

--No, el camino pasa por reconocer el pasado, por no olvidarlo, por reconstruir nuestra historia y reencontrarnos. Todos en Colombia hemos perdido. Nosotros, los hijos de los soldados, las madres, los campesinos, los desplazados. Y la paz también nos toca a todos.