Ir a contenido

en 3 minutos

Albert Solé: "Mi padre llevaba mal el paso del tiempo"

CRISTINA SAVALL
BARCELONA

--¿Ganará el Goya?

--El premio Gaudí ya fue un regalo inesperado. De hecho, ya lo había sido antes que Bucarest... llegara a los cines, porque, gracias a ello, estoy recogiendo el cariño que mucha gente no pudo transmitir a mi padre cuando él aún estaba en activo.

--¿Qué comenta su padre cuando asiste a un pase de Bucarest...?

--Le hace gracia reconocerse pero ya no es consciente de lo que se habla. Mi padre se deprimía en cada aniversario, aceptaba muy mal la idea del paso del tiempo. No controlar su vida era una idea que le aterraba.

--En el libro editado sobre la película escribe una carta a su hija Noa, de 7 años. ¿Ha aprendido algo ella?

--Me gustaría que la leyera cuando tenga la edad apropiada para entenderla. En la carta le digo que sin entender el pasado no se puede diseñar el futuro. Y, aunque no ha conocido a su abuelo en plenitud de facultades, sabe que fue una persona excepcionalmente lúcida.

--Suárez, Maragall, Solé Tura...

--Digamos que son los que han abierto el fuego, pero es pura estadística. Al ganar en expectativa de vida se multiplican los casos de alzhéimer y esto plantea un dilema: ¿la vida está para ser vivida con calidad? Sin duda. Esto lo he aprendido también de Miguel Núñez, histórico militante del PCE, a quien he seguido con la cámara hasta el último aliento.

--¿Filmó la muerte de Núñez?

--Él así lo quiso. Murió con un control de la situación ejemplar. Dejó este mundo con la misma pasión de luchador con la que vivió. Cuando falleció en aquella residencia, había decidido unos meses antes que no quería volver al hospital. No quería sufrir más. El día de su muerte, su mujer, su hija, los amigos, todos estaban muy tristes. A mí, he de confesar que se me quedó una pequeña sonrisa de admiración. Pensé: 'Chapeau, Miguel, lo has hecho como has querido. Has controlado tu propia muerte'. Es la lección de dignidad más importante que he recibido en mucho tiempo.

--¿Va a llevar al cine los últimos días de Miguel Núñez?

--Es la historia de un hombre que mantuvo viva la llama de la utopía. Estuvo en prisión, fue condenado a muerte, y cuando ya había democracia en España se fue a Nicaragua a hacer la revolución con los sandinistas. De niño, Miguel se hacía cargo de mí cada vez que mis padres debían buscar un piso seguro. Me dejaban unos días con él si las cosas venían mal dadas. Miguel era un refugio. Un clandestino absoluto.