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ESTRENO DE UN CLÁSICO DE LA LITERATURA CATALANA

Las brujas de Rodoreda

'Un dia. Mirall trencat' cierra un ciclo de 30 años que comenzó en 1979, cuando la compañía de mujeres Bruixes de Dol montó la primera obra con textos de la autora

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GEMMA TRAMULLAS
BARCELONA

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Impulsadas por la osadía de sus 25 años, Araceli Bruch y Teresa Ferran hicieron el viaje desde Barcelona hasta Romanyà de la Selva (Girona) enseiscientos, de un tirón, y se plantaron frente a la casa de Mercè Rodoreda, que se había instalado allí tras cerrar su piso de Ginebra. Pero la escritora estaba durmiendo la siesta y ese día, 30 de diciembre de 1978, no las recibiría. Dos meses después, Bruch volvió con Nina Pawlowsky. Querían el permiso de la autora para adaptar varios cuentos suyos al teatro.

El 25 de abril de 1979 se estrenaba en MataróLa sala de les nines, primera obra de teatro basada en textos de Rodoreda, con dirección de Bruch y escenografía de Nina Pawlowksy. Casi 30 años después, Bruch interpreta a Eulàlia enUn dia. Mirall trencat--que se estrena el día 11 en el Teatre Borràs dirigida por Ricard Salvat-- y Pawlowsky es la responsable de vestuario.

Mirada femenina

"Entonces estábamos en plenoxup xupfeminista --explica la actriz--. Las mujeres no teníamos acceso a la píldora y había que pedir permiso al marido para viajar. Nosotras queríamos hacer algo en teatro, de una autora catalana y desde el punto de vista femenino, y nos dimos cuenta de que los cuentos de Rodoreda eran muy teatrales". La obra juntó a muchas mujeres, entre ellas Maria Mercè Marçal, Maria del Mar Bonet y Marina Rossell.

El estreno deLa sala de les ninesfue posible gracias al apoyo de Ricard Salvat, que se contagió del entusiasmo de aquellas jóvenes. "Para Nina y para mí, hacer ahoraUn dia. Mirall trencatsupone cerrar un ciclo", dice Bruch. También lo cierra Ricard Salvat, que con el apoyo financiero de amigos y arriesgando su propio dinero, ha reunido un cartel de lujo al frente del cual figuran Rosa Novell y Enric Majó. "Era mi asignatura pendiente con Rodoreda", asegura el director.

Meriendas

Volviendo a 1979, el único grupo de teatro de mujeres de la época, las llamadas Bruixes de Dol de Araceli y compañía, continuaron su relación con Rodoreda. "Fuimos varias veces a merendar a su casa --recuerda--. Charlábamos, cotilleábamos y nos reíamos". En agosto del 79 Rodoreda le mandó a Bruch una pieza de teatro,L'Hostal de les tres Camèlies. "Si la obra no te gusta o no se ajusta a los intereses de vuestra compañía, ¿harás el favor de devolvérmela?", escribió.

L'Hostal de les tres Camèliesse estrenó en octubre de ese mismo año en el Prado de Sitges, de nuevo gracias a la intervención de Salvat. La propia Rodoreda, en un gesto poco habitual, acudió al estreno y recibió el aplauso del público. Sin embargo, la obra fue recibida con frialdad. Ese desdén afectó a la escritora que, sabiendo que Salvat la había defendido como novelista en los años en que casi nadie le prestaba atención, le mostró su desazón: "Esa anoche empezamos a sentirnos amigos", cuenta el director.

Pese al rechazo, Rodoreda aún mandaría otro texto teatral ales bruixes,El maniquí, y les prometió otro tituladoEl cascall y la mandrágora, que nunca llegó. Araceli Bruch la vio por última vez en noviembre de 1982. Mercè Rodoreda falleció al año siguiente, pero la actriz no fue al funeral oficial. Su historia con la escritora pertenecía al terreno privado. (Araceli Bruch, Mario Gas y Ricard Salvat hablarán del teatro de Rodoreda el lunes, a las 19.00 horas, en la Virreina).